México. Actualmente, el mundo entero se encuentra luchando una batalla contra la pandemia de Coronavirus COVID-19; sin embargo, parece que no todos nos tomamos en serio nuestro papel dentro de la sociedad, misma que nos da una responsabilidad frente a los demás, sea cual sea el sector en el estemos ubicados. Los y las enfermeras son quienes sí enfrentan esta responsabilidad.

En nuestro país, a partir de la llegada de esta enfermedad, se intentaron establecer ciertas medidas de precaución; pareciera que tanto las autoridades como la sociedad civil tendríamos que haber ejercido nuestro deber, dependiendo el sector en el que nos ubicamos. Dicha responsabilidad no se acató, ni de inicio, ni actualmente, que nos encontramos ya en la fase 2.

Pese a ello, existe una comunidad que nos está respaldando frente al desarrollo de la pandemia; es el sector médico y de enfermería quienes día con día nos respaldan sin importar las precauciones que cada uno de nosotros haya tomado en caso de haber contraído el virus.

Hace un par de días, se difundió la noticia acerca del deceso de una enfermera en Italia, quien, al estar en contacto con pacientes diagnosticados con Coronavirus y cuidar de ellos, contrajo la enfermedad. Lo anterior hizo que recayera en ella el temor de contagiar, no sólo a otros pacientes, sino a la gente con quien estuvo en contacto directo; pensamiento que la llevó al suicidio.

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Como sabemos, cuando alguien elige su profesión, debe saber además las obligaciones y responsabilidades que ésta conlleva; sin embargo, como personas, también tenemos el derecho de velar por nuestros intereses personales, en caso de que impliquen algún tipo de riesgo para nuestra salud física o emocional.

Ese es un tema al que se le ha dado poca visibilidad, pues son los y las enfermeras quienes con responsabilidad y coraje, desempeñan su labor desde sus trincheras; para ellos no existe medida de contingencia que los haga quedarse en sus casas para prevenir riesgos y contagios, por supuesto, sin demeritar la labor de los médicos.

Enfermeras y enfermeros enfrentando el COVID-19

Cabe resaltar que el departamento de enfermería, mantiene un trato personal y directo con los pacientes, pues es quien se encarga de su cuidado personal, el cual consiste en la responsabilidad de dar medicamentos en horarios establecidos, asear a los pacientes y, muchas veces, son quienes se convierten en sus confidentes durante el tiempo de estancia médica en un hospital.

Con la pandemia de Coronavirus, también debería surgir la conciencia de lo mencionado anteriormente; cuestionarnos todo lo que conlleva llevar a la práctica tal profesión, pues así como cualquiera de nosotros, ellos también sienten temor de dejar a sus familias expuestas, o quizá son, como cualquiera de nosotros, vulnerables a contraer el virus al quizá padecer alguna enfermedad, estar embarazadas o ser de la tercera edad.

De acuerdo con el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, las personas vulnerables a contagio, tienen el derecho a permanecer en sus hogares, sin que sobre ellos recaiga sanción laboral alguna, pues se estaría violando sus derechos humanos; sin embargo, este panorama es distinto para la comunidad de enfermeras y enfermeros.

De acuerdo con una enfermera del Instituto Nacional de Pediatría (INP), pese a que se han lanzado comunicados en los que se les señala a los y las enfermeras, los puntos a partir de los cuales podrían ausentarse de su labor, son mayoría quienes deciden apoyar y enfrentar los riesgos de la crisis en la que se encuentra el mundo, específicamente el país.

Resalta además, que esta situación no es únicamente ante problemáticas de salud, pues recordó el acontecimiento reciente, cuando se invitó a todas las mujeres a unirse al paro nacional en contra de la violencia de género: “Nosotras somos enfermeras, somos mujeres; estuvimos y estaremos apoyando la lucha; sin embargo, somos concientes que las niñas, niños y mujeres que se encuentran en malas condiciones de salud, nos necesitan. Las acompañamos desde nuestra profesión”.

Es momento de valorar el trabajo y el esfuerzo que cada una de los y las enfermeras hacen en nuestra sociedad; es momento de concientizar y enfrentar nuestra responsabilidad, pues aunque pueda ser tedioso quedarnos aislados, es necesario saber que existe héroes y heroínas sin casa, que se exponen día con día al transporte público, a los largos recorridos, y a las duras jornadas laborales y, muchas veces a las pésimas condiciones laborales, con tal de, no sólo ejercer su profesión, sino de contribuir con el bienestar de la gente.

JET

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