El sustantivo femenino “estulticia” significa ignorancia, necedad o estupidez de una persona.

Y viene a cuento el tema porque en Veracruz –y de manera repetida–, presenciamos la mayor muestra de la estulticia presidencial.

-Publicidad-

 Y es que a pocas horas de la masacre de Coatzacoalcos, Veracruz –en donde perdieron la vida 30 personas–, el presidente López Obrador acudió a esa entidad para justificar la ineficacia del gobierno de Cuitláhuac García y –en la mayor muestra de estulticia–, llegó a extremo de levantarle la mano al mandatario estatal, en señal de victoria.

¿De qué presume, presidente, si Veracruz y los veracruzanos viven la peor ola de terror de su historia; si el mandatario estatal es el peor de la historia y si Morena es el peor partido en la historia de esa entidad?

Y no, cuando hablamos de la estulticia presidencial aquí no buscamos la ofensa y menos el insulto al presidente López Obrador.

 No, cuando decimos que en el estado de Veracruz el presidente exhibe la mayor muestra de estulticia, en realidad lo que señalamos es que López Obrador se empeña en defender lo indefendible.

¿Y qué resulta indefendible en Veracruz?

 Todos en Veracruz lo saben; lo saben en buena parte del país y lo saben y, sobre todo, allende fronteras, se sabe.

 Saben que el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, no sólo es el mejor amigo del presidente Obrador sino que es el peor gobernador de México, el peor mandatario que ha tenido Veracruz en toda su historia y el más ineficiente de los gobernadores de todo el país.

 Veracruz es, por si no lo sabe el presidente, el estado con los mayores niveles de violencia criminal; con el mayor número de feminicidios, el mayor número de secuestros; con la mayor incidencia de masacres criminales y, en general, es la entidad más peligrosa y violenta de todo el territorio nacional.

Te puede interesar:  AMLO niega retraso en entrega de libros de texto

Aún así, el presidente Obrador insiste en ignorar todas las cifras de violencia e ingobernabilidad estatal –las huellas de la ineficacia del gobierno estatal–, además de que necea en defender a un mandatario local de probada ineficacia y, por tanto, incurre en la estupidez de premiar al mayor represente de la ineptocracia y la imbecilidad; a su amigo Cuitláhuac García, quien al parecer entregó el estado de Veracruz al las bandas del crimen.

 Por todo eso, en el caso de Veracruz –como en el caso de Ciudad de México y en de otros amigos del presidente–, López Obrador ratifica que es el campeón de la estulticia oficial.

 Pero el problema va más allá del gusto presidencial por la ignorancia, la necedad y la estupidez.

 ¿Por qué el presidente López Obrador se empeña en premiar la ineficacia y la ignorancia de sus amigos a los que regaló jugosas porciones de poder, como son los casos de los gobernadores de Veracruz y Ciudad de México, entre otros?

La respuesta también es del dominio público.

En primer lugar, porque la terquedad presidencial lleva a López Obrador a negar de manera reiterada –y hasta ridícula–, que se equivocó al imponer como gobernador de Veracruz al nada eficaz y harto tonto de Cuitláhuac García.

No es ninguna novedad que López Obrador cree que es el político más talentoso y más infalible, a pesar de que la realidad muestra todo lo contrario, especialmente en entidades como Veracruz y Ciudad de México, en donde están los peores gobiernos de todo el país.

Por tanto, ante la acumulación de fracasos de Cuitláhuac García y de Claudia Sheinbaum, el presidente se empeña en sostenerlos contra viento y marea.

Te puede interesar:  AMLO no tiene la culpa de la violencia

 Y, en segundo lugar, porque junto con Puebla, los estados de Veracruz y Ciudad de México son las tres mayores reservas de votos del país.

 Es decir, que con el control político de Puebla, de Veracruz y de la Ciudad de México, cualquier partido tiene por lo menos el 15 por ciento de los votos potenciales de todo el país. Por eso la defensa a ultranza.

Sin embargo, el interés político y electoral está sobre la tranquilidad y la vida de los habitantes de esas entidades.

¿Dónde están los diputados federales y los senadores que no exigen la cabeza de un mandatario inútil como Cuitláhuac García?

La complicidad también mata, igual que las masacres.

Se los dije.