El año 2021 termina con múltiples crisis de salud, de inseguridad, de economía y de gobernabilidad. Cada crisis tiene diversas facetas e impactos que ponen en riesgo a la sociedad y el buen gobierno. La falta de Planeación Estratégica ha afectado la salud de los mexicanos, poniendo en riesgo su vida ante la falta de medicamentos y de aplicación de vacunas en forma universal y en el tiempo requerido.

La estrategia confusa para enfrentar la narco delincuencia tiende a modificarse debido a la presión de EU, sobre la solicitud de detención y extradición de objetivos prioritarios, como de la manera de enfrentar el crecimiento y control sobre el territorio nacional de estos grupos criminales y sus actividades de tráfico de drogas y de personas hacia EU.

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La salida de inversiones y manejos poco claros de políticas económicas y fiscales así como la insistente inversión pública en proyectos no tan productivos para el desarrollo nacional, conlleva la pérdida de confianza de los empresarios y disminuye el empleo; las remesas han apoyado el mercado interno, aún cuando buena parte de ella se vislumbra como una inversión para la delincuencia, para la compra de armas y ampliar su base de control.

La falta de recursos propios en los gobiernos estatales y su dependencia del gobierno federal para mantenerse a flote, ha generado dificultades de sobrevivencia de las administraciones estatales y municipales, colocándolas en una posición subordinada incluso ante la criminalidad.

Gran parte de la gobernabilidad depende de la participación de las fuerzas armadas, diversas tareas del desarrollo modifican las prioridades y generan desgaste entre ellas y críticas por parte de algunos grupos de la sociedad, sobre su creciente participación, que modifica las relaciones civiles militares.

El panorama nacional durante 2021 es crítico, otras dificultades provienen de malos manejos en la acción gubernamental contra los organismos autónomos y los centros educativos que afecta a quienes laboran ahí, así como las tareas relevantes que tienen en la movilidad social y el desarrollo especializado, las autoridades han perdido la visión estratégica del estado y asumido posición de grupo cercano a la mafia del poder, lo que genera desconfianza, corrupción, impunidad y disminuye sensiblemente la gobernabilidad, a pesar de la popularidad presidencial, que no le alcanza para cubrir los errores de sus colaboradores y familiares.

Los ataques al INE, son ataques a la democracia. Los temores fundados de posibles derrotas electorales del partido en el poder, han llevado al gobierno federal a hacer un frente común que pretende afectar a algunos consejeros electorales, en particular a su presidente, generando una embestida institucional, devienen sepultureros de las instituciones que son contrapeso al mal gobierno y así dañan a la sociedad.

Hay que recordar la base constitucional y legal que posee la democracia mexicana. Negarse a entender esta base inicial es ubicar sus posiciones en un espacio antidemocrático que daña la vida nacional; los otrora críticos de la democracia del pasado han devenido autócratas, con un culto a la personalidad que es absurdo y se inventan quimeras que los muestran como autócratas y dictatoriales.

Este golpeteo a la democracia, afecta a todos los ciudadanos y pone en riesgo y amenaza la vida institucional de la nación.

Esperemos que esta evolución del discurso del odio, por ambición política, encuentre espacios de reflexión en estos tiempos de reposo y convivencia familiar.

Por lo pronto agradezco a Contrapeso Ciudadano el haber difundido mis modestas reflexiones y a todos sus lectores la oportunidad de un diálogo crítico, les deseo lo mejor de lo mejor a [email protected], un abrazo fuerte.