En Sobre el parlamentarismo (1923), Carl Smichtt, escribió: “Los partidos políticos … ya no se enfrentan entre ellos como opiniones que discuten, sino como poderosos grupos de poder social o económico, calculando los mutuos intereses y sus posibilidades de alcanzar el poder y llevando a cabo desde esta base fáctica compromisos y coaliciones”. El pensador alemán, pesimista en la visión del parlamentarismo, no se equivocaba sobre lo que podría suceder en la institución.

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¿Quién puede dudar de que hoy, los partidos políticos en México, representan exactamente esa visión de Carl Smichtt, no solamente en el cuerpo legislativo sino en su propia vida interna?

El pasado 18 de noviembre, la Senadora María Soledad Luévano Cantú, presentó una iniciativa de reforma a la fracción II del Artículo 35 y al párrafo tercero de la fracción IV del 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM).

El centro de la iniciativa tiene que ver con establecer como mecanismo de elección a las candidaturas (en los partidos políticos) la herramienta de “elecciones primarias”.

“Artículo 35. Son derechos de la ciudadanía: …

  1. Poder ser votada en condiciones de paridad para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley. La selección de candidatas y candidatos al interior de los partidos políticos se llevará a cabo mediante voto libre, secreto y directo de sus militantes a través de elecciones primarias generales, organizadas por el Instituto Nacional Electoral o por los institutos electorales locales, en el ámbito de sus competencias.

Los ciudadanos y las ciudadanas podrán solicitar su registro de manera independiente cuando cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación;

…”

La premisa esencial de la iniciativa de la Senadora Luévano, tiene que ver con que: “La falta de claridad y de procesos transparentes han permitido que pequeños grupos al interior de los institutos políticos secuestren las candidaturas y los métodos de selección”.

Y en la breve y sencilla argumentación de la iniciativa, observa que “En la actualidad, los métodos de selección de candidatas y candidatos a puestos de elección popular dentro de los partidos políticos se realizan mediante los procedimientos internos establecidos en los estatutos de cada partido.

Uno debe agradecer la sencillez y claridad pragmática con la que argumenta su propuesta, sin embargo, creo que era indispensables que desarrollará un poco más el tema. Por ejemplo: ¿Cuáles son los beneficios de una elección primaria y en qué sistemas conviene más: en el presidencialista o en el parlamentario?

El politólogo español, Carles Boix, ha señalado unas ventajas de las elecciones primarias:

“Las elecciones primarias se han entendido como el mecanismo más apropiado para avanzar en la democratización de la vida pública y hacer más transparente la toma de decisiones colectivas en España. Al romper con la disciplina férrea que los partidos imponen a sus militantes, las elecciones primarias fomentarían la introducción de ideas nuevas en el foro público, alentarían el debate político, y asegurarían una mayor igualdad entre diferentes ciudadanos. Asimismo, al quebrar las prácticas oligárquicas que atenazan a todas las organizaciones políticas, las primarias permitirían desterrar toda suerte de corruptelas que se atribuyen al sistema de selección interna imperante hasta hoy en día”. (Elecciones primarias en España: ventajas, ambigüedades y riesgos).

Es decir, las elecciones primarias no solamente podrían desterrar “las corruptelas” y negociaciones excluyentes de algunas cúpulas de los partidos políticos, también, y esto es fundamental, garantizarían igualdad política entre las y los ciudadanos.

El mismo Boix definió qué significan las elecciones primarias: “Las elecciones primarias constituyen un mecanismo valioso para resolver el proceso de recambio de las élites políticas (…) sin producir la quiebra absoluta de los partidos políticos existentes”

Hay algo que es necesario señalar: Son las cúpulas de los partidos políticos, en México, quienes elaboran las reformas electorales, lo que quiere decir que son ellas quienes estructuran los mecanismos que los benefician. Así, deben ser los simpatizantes y militantes quienes deben impulsar la propuesta de la Senadora Luévano Cantú. Así como en un momento se impulsaron las candidaturas ciudadanas que limitaron los partidos políticos.

La reforma constitucional propuesta por la Senadora es muy importante para los mismos partidos políticos, no para sus cúpulas. Las personas desconfían de los partidos, pero en realidad es de las élites o cúpulas.

La reforma propuesta me parece que podría bajar más, es decir, no sería necesaria una reforma constitucional sino una reforma a la Ley General de Partidos Políticos, en sus Artículos 4 y en el inciso e) del 23 y, por supuesto, de ahí partiría la creación de un Reglamento aplicable a todos los partidos políticos.

Creo que la Senadora y una parte de la sociedad civil debe impulsar la discusión más abierta para que los partidos políticos se transformen. La iniciativa es importante y merece ser leída y atendida si queremos que la credibilidad se reconstruya entre instituciones políticas y gobernados.

No será fácil frente a los partidos políticos y lo que nos ha traído a este escenario de confrontación, pero es necesario para salir de él.