La semana que está terminando, ha sido por demás de alta tensión, debido a la diversidad de situaciones que se presentaron y todas fundamentales para la seguridad internacional.  Durante los últimos meses, está columna ha ido presentando una hoja de ruta, a partir de la guerra de Rusia sobre Ucrania y con ello, de sus diversas implicaciones, incluyendo las referentes a la posición que guarda la República Popular de China (RPCh), para establecer su preponderancia en el Océano Pacífico, en una abierta provocación a los intereses de los EEUU en dicho espacio marítimo. Bajo estas consideraciones, la presente semana evolucionó desde diversos acontecimientos de la vida política de los EEUU, hasta la zozobra que provocó la caída de un misil(es) de fabricación rusa sobre territorio de Polonia.

Previo a las elecciones intermedias para renovar un tercio del Senado y a toda la Cámara de Representantes, además 36 gubernaturas y las legislaturas estatales; la prospectiva que arrojaron las empresas encuestadoras, proyectaron que el partido Republicano tendría toda la capacidad para imponerse en las dos cámaras, como en la mayoría de las gubernaturas. Sin embargo, la sociedad estadounidense, no coincidió con las encuestas y el partido del presidente Biden (demócratas), mantendrá una mínima mayoría en el Senado.

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Los demócratas mantendrán su mínima mayoría en el Senado durante los próximos dos años. Los demócratas ahora tienen, 50 curules en el Senado frente a los 49 de los republicanos. De igual manera, los demócratas lograron victorias significativas, en los denominados estados del muro azul: Michigan, Pensilvania, Massachusetts y Wisconsin, apoyándose en temas muy sensibles como es el derecho al aborto y a lecciones más equitativas, como también mantuvo el estado de Nueva York, recupero Maryland (con su primer gobernador afroestadounidense Wes Moore). Ahora bien, en recientes horas se ha definido a favor de la demócrata Katie Hobbs, la gubernatura de Arizona.

Si los resultados fueron sorpresivos, también fueron las causas que se estiman por la derrota del partido republicano, en las que se imponen que los candidatos perdedores, abusaron en los elogios a Donald Trump, qué sus propias propuestas, para ser parte del Congreso o a las distintas gubernaturas. Ahora bien, en medio de esta situación, se llevo a cabo una estimación sobre quien pudiera ser el candidato a la presidencia de los EEUU, tras los resultados obtenidos por el partido del Elefante y de manera significativa, el candidato ganador a la gubernatura de Florida Ron DeSantis, se enfila a ser quien represente a los republicanos, no obstante de la nueva postulación que hizo Donald Trump desde su residencia de Mar-a-Lago, la influyente cadena noticiosa, Fox News, interrumpió su transmisión del discurso de Trump, para pasar a otros temas de interés noticioso.

Tras estos sucesos que le dan una especie de tranquilidad a la administración Biden, el mundo comenzó una serie de reuniones como la COP 27 que se celebró en la localidad egipcia de Sharm el Sheij, cuyos objetivos fueron alcanzar consensos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, que de acuerdo a las estimaciones del panel de expertos de las Naciones Unidas, se debe de hacer todo el esfuerzo para que en el año de 2030, el CO2 se reduzca a un 45%, similares a las que existían para 2010 y así cumplir con los Acuerdos de París, dónde se estableció que se limitara la temperatura del planeta en un máximo de 1.5 grados para finales del siglo XXI.  Desafortunadamente, solo 24 de los 194 países firmantes de la COP 26 de Glasgow, del año pasado, han cumplido con la implementación de los planes nacionales estrictos para su concreción, desafortunadamente México no es uno de ellos.

Tras la COP 27, la Cumbre de los líderes del G20 fue inaugurada por el presidente de Indonesia Joko Widodo, con un llamado a poner fin a la guerra. Dicho encuentro se celebró en la isla de Bali, con la ausencia de los presidentes de  Rusia, Brasil y México (como es costumbre en esta administración), la presencia del presidente Joseph Biden de EEUU, de Emmanuel Macron de Francia, del presidente Xi Jinping de la RPCh, Rishi Sunak Primer Ministro de Gran Bretaña (fue su primera reunión de este selecto grupo de naciones), Pedro Sánchez Presidente de Gobierno de España, entre otros; para establecer las estrategias que permitan darle certidumbre a la economía global, evitando en la manera de lo posible, los impactos de la guerra que sostiene Moscú sobre Ucrania.

Si bien no se lograron concretar una posición única con respecto a la manera en la que se habrá de llevar la reactivación económica, fue unánime la posición del G20 de que la actual situación en la que se encuentra el mundo es a razón de la obsesión de poder de Vladimir Putin por llevar a cabo una guerra sobre ucrania, por causas de reclamos territoriales, culturales y étnicos. Asimismo, el G20 ha definido que los cambios que se estarán gestando en los próximos años, son a razón de construir:  1) una arquitectura global de salud,  2) transformación digital y 3) transición a energías sustentables.

En medio de las difíciles negociaciones y decisiones para mantener estable el sistema internacional,  el pasado martes 15 de noviembre, las alertas se encendieron cuando dos misiles de fabricación rusa (misil de defensa antiaérea S-300), cruzaron el espacio aéreo polaco impactando en la localidad de Przewodow, cerca de la frontera con Ucrania matando a dos personas.  Ante tales hechos, el presidente Andrzej Duda y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, convocaron al Comité de Seguridad Nacional y Defensa del Consejo de Ministros, con carácter extraordinario, pues los primeros indicios colocaban a la Federación Rusa como la agresora.  Ante la gravedad de la situación que impera en Europa del Este, naciones como Rumania, Lituania, Bulgaria pusieron en alerta a sus fuerzas armadas.

La factibilidad de que Polonia invocara los artículos 4 y 5 de la OTAN, parecía que era inminente a causa de la tensión prevaleciente. Con la situación prevaleciente, el canciller ruso, Sergei Lavrov, presente en Bali para la reunión del G20, se retiro a la brevedad, lo que dio la idea que la situación era delicada.  Sin embargo, el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg (Ex primer ministro de Noruega, del partido laborista. Esta al frente de la OTAN desde el 1 de octubre de 2014), fue de las primeras voces que solicitaron prudencia ante los acontecimientos, para que posteriormente, el G7 (EEUU, Reino Unido, la Unión Europea, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón), emitiera una declaración, condenando lo acontecido.

La solidaridad europea con Polonia y Ucrania se refrendo de inmediato a través de la ministra de relaciones exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, del primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, como también, del presidente del Consejo Europeo Charles Michel; pero la voz más importante fue la del presidente Biden quien tras platicar con los mandatarios de Polonia y Ucrania, estableció todo el apoyo y asistencia de EEUU para la investigación de Polonia, misma que determinó que el misil (es) provino de una unidad ucraniana, que buscaba abatir a otros misiles rusos que estaban atacando sobre todo, a la capital Kyiv.

En el tablero mundial, se movieron las piezas muy rápidamente, impactando a otros actores secundarios que por momentos, estuvieron por ocupar espacios relevantes, pero dejaron evidencia, que los alfiles, torres y caballos buscan avanzar sobre el espacio del tablero que desean dominar.

Mientras tanto en Palacio Nacional, el ego, los berrinches y la soberbia se han apoderado de la agenda política, ahora para definir quien domina las calles a través de movilizaciones y así demostrar que el país debe de ser gobernado por quien ocupe a plenitud la plancha del Zócalo capitalino.

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