Este martes 31 de agosto, la mayoría de los medios de comunicación dan cuenta sobre los hechos, del día de ayer, a las afueras del Congreso de la Ciudad de México (CCDMX) donde algunas alcaldesas y alcaldes electos (de la Unión Nacional de Alcaldes) resultaron con golpes y heridas al tratar de cruzar el cerco de policías (no granaderos, ha dicho la Jefa de Gobierno) que la presidenta de la Mesa Directiva del CCDMX, Patricia Baéz, de militancia panista, solicitó el 27 de agosto.

 

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Desde hace más de 20 años, la percepción se ha convertido en el instrumento a través del cual se intenta hacer política y por medio del que se analiza a ésta. Hablo de percepción, no de análisis con lógicas básicas.

 

De acuerdo con esa percepción, la medición de algunos medios de comunicación y actores políticos definió estos puntos: 1) Fue un acto provocado por las y los Alcaldes de “oposición”, b) El Gobierno de la Ciudad de México empieza a mostrar su cara represiva, c) Ya tenemos candidata a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, d) Fue una trampa orquestada por Martí Batres, Secretario de gobierno de la Ciudad de México, e) Es responsabilidad de la presidente de la Mesa Directiva, f) El Gobierno de la Ciudad de México está logrando dividir a la “oposición”.

 

Vuelvo a insistir. Todas estas afirmaciones son percepciones y no análisis detenidos de los hechos.

 

De acuerdo con la información de diversos medios, las y los Alcaldes que entrarán en funciones el 1 de octubre y que fueron apoyados por la alianza “Va por México”, acudieron al CCDMX para tratar de influir para que no se aprobara un conjunto de reformas que, se supone, les afectaría en su desempeño gubernamental. El Congreso estaba rodeado de policías que fueron solicitados por la presidente de la Mesa Directiva.

 

Aquí saltan varias preguntas. ¿Las y los Alcaldes habían solicitado formalmente reunión con la Junta de Coordinación Política del CCDMX? ¿Qué hicieron en tanto los diputados del PRI, PAN y PRD para detener o comunicar a los ciudadanos sobre las intenciones de MORENA y la Jefa de Gobierno?

 

Ya presentes las y los Alcaldes, ¿Por qué quisieron cruzar y no intentaron hablar con la Presidente de la Mesa Directiva para que el personal de resguardo de la CCDMX buscara “salvarlos” y ayudarlos a ingresar? ¿No sabía la presidente de la Mesa Directiva que los Alcaldes irían?

 

Si bien, todos los ciudadanos podemos acudir al CCDMX, porque es una institución pública, desde que el Partido de la Revolución Democrática tuvo mayorías, el acceso se fue cerrando hasta que ser muy difícil estar en contacto con la vida del legislativo. Y si bien, todas y todos tenemos oportunidad de advertir nuestras dudas y cuestionamientos al trabajo legislativo, el Congreso de la Ciudad es un poder independiente. ¿Hasta dónde querían llegar las y los alcaldes electos? Si ellos piden respetar las mayorías, es necesario hacerlo y tratar de influir con los legisladores presentes o, con medios jurídicos, ante las decisiones ya tomadas.

 

Pero las preguntas se pueden extender más. Si eres Secretario de Gobierno de la CDMX, ¿no tienes el pulso de lo que va a suceder? ¿Nadie en el operativo le llamó a Martí Batres para preguntarle cómo proceder? ¿La presidenta de la Mesa Directiva no pudo llamarle al Secretario de Gobierno para decirle que algo pasaba afuera?

 

Sí la integración del CCDMX en la próxima legislatura no le da buenos números al Movimiento de Regeneración Nacional y sus aliados, ¿No podría, la Alianza, echar para atrás esas normas que perjudican a sus alcaldes?

 

Los hechos del día de ayer son errores (intencionales o no) dentro del melodrama que la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y las y los alcaldes electos, de la Alianza “Va por México”, siguen promoviendo, en deterioro de la vida institucional de la Ciudad y de la gobernabilidad.

 

Mientras las y los alcaldes pasaban momentos turbulentos, el Secretario de Gobierno tenía reuniones con otros actores políticos. De ahí, varios medios desprendieron que la “oposición” se estaba “fracturando”. La Alianza “Va por México” va a enfrentar los momentos más complicados, es cierto, pero desde otra lógica. Desde la lógica del poder porque es evidente que cada uno de los partidos políticos integrados a ella tienen intereses e incentivos particulares y de grupo.

 

Mañana, 1 de septiembre, la coyuntura y escenario político nacional, y a nivel Ciudad de México, se va a modificar sustancialmente entrando a una nueva etapa de la vida política. De entrada, la alianza electoral no se traducirá necesariamente en una alianza política a largo plazo.

 

La alianza se creó para ganar elecciones y así lo hizo. En el caso de la Ciudad de México, reteniendo dos Alcaldías y ganando otras 7. Pero el 1 de octubre cada alcaldesa o alcalde tendrá una agenda política propia. Lo electoral ya tiene una traducción, lo político aún no y la incertidumbre al respecto se disminuirá conforme avancen los gobiernos.

 

De ahí que, afirmar que ya “hay sucesora” para la Jefatura de Gobierno, es un adelanto malicioso para que la unión de alcaldesas y alcaldes se planteen, adelantadamente, una pregunta que es evidente e ineludible, pero no por el momento. Nadie puede pecar de ingenuidad ante los tiempos políticos: todas y cada una de las titulares de las Alcaldías, en mayor o menor medida, aspira a ser candidata (o) a la Jefatura de Gobierno.

 

¿Qué sucederá en el Congreso de la Ciudad de México? Esa es la pregunta básica para ver las normas que se pretendían o que se aprobaron al cierre de la 1era. Legislatura del CCDMX.

 

Terminada la alianza electoral de “Va por México” vienen los objetivos y trabajo que cada uno de los partidos que la integran va a realizar: en territorio, en los Congresos y en el ejercicio de gobierno. Medir, a través de estos el futuro inmediato de la Ciudad de México es lo importante. Todo lo demás es melodrama mediático que genera percepciones, pero percepciones que se van difuminando con el paso del trabajo real.

 

El reto de la Alianza en la Ciudad de México, de esa Unión Nacional de alcaldes, es que el ego de cada una de ellas y ellos, y los intereses de grupo y partido, no agoten el eficaz resultado de este 6 de junio del 2021. Es muy complicado, pero puede hacerse y, suena retórico, pero, los ciudadanos necesitan gobiernos eficaces y eficientes, gobernabilidad, lo demás, es drama.