La añorada frase latina de Ovidio Exitus acta probat, que en una traducción libre y literal, señala que el resultado prueba las acciones, enmarca la visión política de valorar en las acciones públicas, tanto las estructuras, como los procesos y, en particular, los resultados. Así podemos explorar lo ocurrido el pasado domingo electoral.

En términos generales y respetando las especificidades de cada entidad, como un estudio de caso electoral en función de sus actores y factores, podemos considerar que, la democracia logró su cometido.

-Publicidad-

La fiesta de la democracia en la jornada electoral logró sus resultados, el ciudadano ejerció su derecho al voto, los partidos y sus candidatos hicieron lo correspondiente buscando su principal objetivo, ganar la elección, el proceso electoral alcanzó sus éxitos, debido a la estructura, organización y procesos altamente profesionales materializados por el INE que, junto a los OPL’s de los estados de Tamaulipas, Durango, Aguascalientes, Hidalgo, Oaxaca y Quintana Roo, estuvieron a la altura de las expectativas ciudadanas.

Siguiendo la expresión de García Lorca, la sangre no llegó al río, no hubo una violencia mayor, sintomática y con alta posibilidad, debida a una posible injerencia de la delincuencia, los actos ilícitos, con violencia electoral de los grupos delincuenciales, que los hubo, no fueron tan evidentes ni conflictivos, algunas compras de votos, amenazas e irrupción en casillas, presencia de autoridades foráneas, hasta romper el llamado hecho a partidos y candidatos, del consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, de esperar los resultados y evitar proclamar triunfos sin sustento.

La pasión política y electoral, incluso las estrategias de campaña para incidir en la opinión y voto del electorado, conlleva precipitaciones imprudentes en los actores políticos. Hubo quienes hablaron de ganar todas las gubernaturas, otros de mantener las que ya tenían, los resultados del conteo rápido o del PREP, así como los resultados finales, mostraron lo equivocado de las expectativas de unos y otros.

El INE cumplió con su tarea, es, sin duda la autoridad federal que ha dado y mantenido, los principios de certeza, imparcialidad y objetividad, con el rigor profesional esperado, en tiempo y forma ha hecho de sus tareas una misión cumplida.

El panorama geopolítico electoral se ha modificado, Morena ha ganado cuatro nuevas gubernaturas, el PRI y el PAN han obtenido una gubernatura cada uno. El nivel de participación ciudadana ha estado en promedio por arriba de la mitad de los padrones electorales locales, las diferencias entre el ganador y el que le sigue, hacen que las impugnaciones por venir no alteren el resultado final.

Veremos la parte de gobernabilidad y gobernanza que continúan en los próximos 100 días y así valorar el peso de la fuerza electoral y del resultado obtenido, ganadores y perdedores tienen tareas locales relevantes por realizar, cada quien en cada una de las trincheras y responsabilidades correspondientes.

Vienen los procesos electorales de Coahuila y el Estado de México, dos entidades gobernadas por el PRI, que son paradas importantes antes de la gran batalla electoral por la sucesión presidencial de 2024.

La necesaria preparación para los procesos electorales por venir, deben cubrir todos las actividades y acciones requeridas, tanto por la autoridad electoral como por los partidos y ciudadanos.

Pretender modificar lo que bien funciona, el INE, sus estructuras y procesos, en busca de supuestos beneficios de ahorro de recursos públicos o para continuar una concentración de poder aduciendo una mayor democracia popular, puede afectar los buenos resultados electorales, con la certeza y profesionalismo requeridos. La iniciativa presidencial de reforma político electoral tiene más vicios y dificultades contra la democracia misma, que las supuestas virtudes y ventajas que promueven sus defensores.

Las posiciones en el debate parlamentario y en los medios y redes sociales habrán de contribuir a valorar los alcances y límites de cada quien en función de la democracia, los intereses en juego y el respeto a la voluntad ciudadana y, desde luego, a valorar nuestras instituciones democráticas y electorales.

Es ahora cuando la formulación de las Heroidas de Ovidio, sobre la idea de que los resultados son prueba de las acciones, deben acompañar a los ciudadanos.

Veremos los alcances y límites de la democracia y el proceso de democratización en los actores y las defensas por venir, si avanzamos o retrocedemos.