Las elecciones en los EEUU han pasado, el claro ganador es Joseph Biden y tan sólo falta, que se dé paso al proceso de transición de una administración a otra, para qué a partir de finales de enero de 2021, comience el gobierno demócrata y con ello, establecer nuevas estrategias para mantener el liderazgo estadouniense, justo en un moomento crucial para la seguridad internacional, debido a que la RP de China, ha concretado un ambicioso proyecto que venía construyendo desde 2012 y es el RCEP es decir, el Regional Comprehensive Economic Partnership, (Alianza Integradora Económica Regional), el cuál incluye a los 10  miembros de la Asociación de Países del Sudeste Asiático además de Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, lo que significa que esta nueva región económica tendrá a un tercio de la población mundial y representa el 29% del Producto Interno Bruto global,  superando ampliamente al TMEC conformado por México, Canadá y EEUU. 

Si bien, se había buscado entre 2014 a 2016 la configuración de un acuerdo amplio en la región de Asia-Pacífico al que se le denominó Trans Pacific Partnership o TPP en el que participarian activamente México, Chile y Perú, en cordinación con los EEUU, fue esta nación la que abandonó el proyecto, al comienzo de la administración  del presidente Donald Trump, por considerarlo no necesario para los intereses que se venían gestando pera frenar a la RP de China, sin la necesidad de grandes acuerdos regionales e incluso, se tuvo que llevar a cabo la propia renovación del TLCAN, por no convenir a la nueva administración republicana en su proyecto de relanzamiento de su liderazgo económico frente al resto del mundo en especial ante Europa y la RP de China. 

-Publicidad-

La apuesta de la RP de China es amplia, pues parte de la gran geoestrategia de  esta nación es el Sueño Chino que ha venido impulsando el presidente Xi Jimping para la definición de su hegemonia más allá del Mar de China, es decir, es el lanzamiento de su pretención global y que se enmarca perfectamente en una serie de proyectos como el Collar de Perlas y la nueva versión de la ruta de la seda, denominado One Belt, One Road, luego entonces, el RCEP es la estructuración de un gran Rimland en el que se le habrán de asignar a cada una de las naciones ahí participantes, un rol específico a partir de las propias características del desarrollo nacional que han llevado a cabo, cado uno de los Estados miembros. 

Es de considerar, que la República de la India es la única nación de la región indopacífico que no se suma a los intereses chinos, a causa de ver disminuida su posibilidad de seguir fortaleciendo su presencia como potencia y por seguir teniendo diversas diferencias en la frontera en común por recursos estratégicos, esenciales para su devenir económico.  

En este mismo orden de ideas, la reconfiguaración que tendrá el mapa geoeconómico es por demás de amplio análisis, pues se está gestando la configuración global a partir de tres regiones que serán esenciales para los procesos económico-financieros de las siguientes décadas.  El mundo tendrá tres regiones que habrán de dinamizar la convivencia de la globalización y mejorar sus procesos de interacción en el marco de la OMC; la Unión Europea, el TMEC y el RCEP, serán las macro-regiones en las que se habrán de establecer los modelos con los cuáles, se defina una nueva imagen y reconceptualización a lo que hoy entendemos como globalización y regionalismo, dejando en claro, a los líderes que habrán de guiar estos esfuerzos: Alemania y Francia, por un lado y por el otro, EEUU y la RP de China. 

Ahora bien, el proceso de negociación que concluyó en la ciudad de Hanoi, fue una hábil jugada dentro del tablero mundial, pues la dirigencia china haciendo uso de las difíciles condiciones en las que vive la sociedad global por la pandemia y la distración por los diferendos que existen en la clase política y económica de los EEUU, se fue cerrando la negociación para ofrecer las mejores ventajas a los países que estarán participando en breve en el RCEP.  En este sentido, es de destacar a varios aliados estratégicos de los EEUU como son Japón, Corea del Sur, Australia, Indonesia y Nueva Zelanda. Cada uno de ellos, tiene un valor por las ventajas económicas que le siginifican a los EEUU en Asia-Pacífico, pero también, por ser parte del andamiaje de su estructura de seguridad internacional, como lo son Japón, Corea del Sur o Australia.

Te puede interesar:  Gobierno sí mantiene diálogo con autodefensas: las pruebas

La labor diplomática de Beijing es por demás interesante, pues, en un entorno interno complejo que ha estado viviendo los EEUU a causa de la pandemia, de los efectos de esta sobre la economia y las divisiones políticas que se fueron presentando entre demócratas y republicanos, que los llevaron al encono, provocaron un aislamiento significativo y una especie de vacío de poder internacional, que fue bien aprovechado por el presidente Xi Jimping para seguir empujando la construcción del sueño chino y que no es más que la debida aplicación de las tesis filosóficas de Mao Tsetung, con elementos propios del siglo XXI, para que el sueño de la China imperial, lo concrete la la RP de China, es decir, ser el Imperio Medio, aquel al que de este a oeste y de norte a sur, las naciones se rindan ante su magnificencia, tal como en su momento, el emperador Zhu Di, deseaba que las naciones bárbaras (para la dinastia Ming, toda aquella nación que no estuviera controlada por el imperio, así era considerarada) se sometieran a sus designios. 

El fortalecimiento del liderazgo que la RP de China está logrando con el RCEP, no sólo es un logro propio, es también, a causa de la confrontación al interior entre republicanos y demócratas, es culpa de no hacer el debido uso de los concensos políticos con los cuáles fue construida la más importante democracia de nuestros tiempos y que le costara mucho reestablecer las piezas estratégicas con las que se le permita a los EEUU re-asumir el  liderazgo en la región indopacífico, esencial para su propio desarrollo nacional.  De nueva cuenta se abren espacios para México, de definición geopolítica y que cada vez son más demandantes las posturas que se deberan tomar en aras de quien detentará el liderazgo global en los próximos años, por ello, será muy interesante como habrá de funcionar la relación bilateral México-EEUU a partir de enero del próximo cuando Biden y Harris asuman en control de la Casa Blanca.