Con tantas cortinas de humo extendidas desde Palacio Nacional,  ha pasado casi inadvertido el hecho de que en días pasados el PT invitó al Senado a Rodrigo Granda Escobar, ex guerrillero de las FARC involucrado en el asesinato de la hija del ex presidente de Paraguay, Raúl Cubas.

Esta vez, ni la bancada de Morena ni el presidente Andrés Manuel López Obrador hicieron el escándalo que armaron cuando el PAN invitó al Senado al dirigente de Vox, el partido ultraderechista español.

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De hecho, López Obrador no solo no hizo escándalo, sino que le ayudó al ex guerrillero de las FARC a evadirse de la justicia, al permitir que regresara a Colombia a pesar de que había una alerta de la Interpol y una petición del gobierno de Paraguay de que fuera detenido.

Rodrigo Granda arribó a México el pasado martes para participar, junto con otros ex guerrilleros de la FARC en el seminario  Los Partidos y una Nueva Sociedad, organizado por la bancada del PT en el Senado.

Cuando el avión en el que viajaba Granda aún se encontraba en vuelo, la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió una petición formal del gobierno de Paraguay de que el ex guerrillero fuera detenido al pisar territorio mexicano, pues está acusado de participar en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas.

Al llegar a México, Rodrigo Granda fue retenido por unos instantes, pero luego la SRE, en lugar de ordenar su detención, como lo pedían Interpol y el gobierno de Paraguay, permitió que el ex guerrillero tomara un vuelo de regreso a su país, de donde no podrá ser extraditado.

Durante el seminario al que fue invitado por el PT, Rodrigo Granda compartiría el presídium con el ex dictador de Bolivia, Evo Morales, quien ayer fue recibido en Palacio Nacional por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El PAN invitó al Senado a un misógino ultraderechista pero el PT invitó a un guerrillero asesino. ¿Qué es más grave? El primer caso generó un escándalo, pero del segundo caso casi nadie habla.

JC