AL TIEMPO

En efecto, es un privilegio permanecer en casa, no salir del hogar y seguir en reguardo domiciliario, para evitar el contagio de Covid-19.

¿Por qué es un privilegio?

Porque millones de ciudadanos mexicanos viven al día; porque millones de ciudadanos de México y del mundo “no pueden darse el lujo” de dejar de trabajar un solo día, porque si no trabajan un día, al día siguiente no comen.

Es decir, millones de mexicanos viven en una precariedad tal que, para ellos, un día de cuarentena –de aislamiento voluntario–, es la diferencia entre comer y no comer.

Y es que, a querer no, son millones de mexicanos los que si no salen a trabajar un día, o al día siguiente, sus familias carecen de lo elemental para la supervivencia

Por eso, son privilegiados los ciudadanos de México y el mundo capaces de sostener una cuarentena, sin salir de casa, como si el sustento les cayera del cielo, ya que millones en el mundo que no pueden sostener la exigida cuarentena.

Y en esa condición están quienes viven de su oficio diario –albañiles, carpinteros, plomeros, conductores de taxi, lavacoches, peluqueros, taqueros, torteros;  vendedores ambulantes de todos tipo y hasta recolectores de basura–, entre decenas más de oficios.

Por ejemplo, de qué viven millones de meseros que, el día a dia, lo sacan de las propinas; de que viven boleros, vendedores de diarios, de lotería, de desayunos en la esquina de la oficina o de la escuela.

¿Se les puede pedir a esos millones de trabajadores que viven de la economía del día a día, que no salgan de sus casas, para resistir el embate de una pandemia como el Covid-19?

Está claro que no.

Te puede interesar:  Morena presenta reforma para habilitar militares en las calles.

Sin embargo, la otra realidad es que al caer la actividad económica en todos los frentes del sector productivo, esos trabajadores son los primeros de la cadena económica en ser atrapados por la carestía, el disparo de los precios y, en general, el desempleo.

Y viene a cuento el tema porque dos políticos visionarios, con un sentido social como pocos, le dieron en el blanco; Ildefonso Guajardo, el regiomontano que ocupó la secretaría de Economía en el gobierno de Peña Nieto y Alfredo del Mazo, el gobernador del Estado de México.

En sendos videos, por separado, llama a la solidaridad de los mexicanos, con los ciudadanos que menos tienen, en tiempos de crisis como los que hoy vivimos.

Dicen Ildefonso Guajardo y Alfredo del Mazo, con acertada puntería social, que es tiempo de que todos aquellos que pueden resistir la cuarentena con sus recursos propios, están obligados a la solidaridad con los empleados del día a día; albañiles, carpinteros, plomeros, conductores de taxi, lavacoches, peluqueros, taqueros, torteros; vendedores ambulantes de todos tipo, recolectores de basura; meseros que, el día lo sacan de las propinas; igual que boleros, vendedores de diarios, de lotería, de desayunos en la esquina de la oficina o de la escuela.

¿Qué hacer con esos millones de mexicanos?

El que también fuera negociador de la segunda etapa del TLC propone que todos “los privilegiados” no dejen de demandar el servicios de todos esos oficios; que cuidando los riesgos contraten a esos trabajadores y hasta adelanten reparaciones, arreglos, obras de mantenimiento, al alcance de cada cual, para mantener vida la economía de subsistencia de esos millones de mexicanos a los que nunca llegan los programas de reactivación económica.

Te puede interesar:  Padres de niños con cáncer se amparan por falta de medicamentos

Y es que, como bien dice Ildefonso Guajardo, los de hoy son tiempos de solidaridad, una solidaridad a la que también hace refiere el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, al anunciar medidas de combate al Coronavirus.

Y es que esos servidores públicos, como pocos, han dado ejemplo de lo que es un verdadero político, un servidor público y un hombres de Estado.

Se los dije, no todo está perdido.