A pesar de que Claudia Ruiz Massieu había enfatizado que ésta es la etapa de «la renovación democrática del priismo» y que el partido saldría fortalecido, sin fracturas ni divisiones, el ex rector de la UNAM, José Narro renunció a la contienda por la presidencia del PRI y a su militancia, pues dijo que este proceso era una “simulación”.

 

El proceso para elegir una nueva dirigencia, “es una farsa para imponer a Alejandro Moreno”, pues sería el “candidato oficial” de los gobernadores, del ex presidente Enrique Peña Nieto (quien seguiría gobernando a través de él) y sobretodo títere del presidente Andrés Manuel López Obrador (ex priista), quien resultaría el más beneficiado a costa de la conquista de otro contrapeso.

Por tanto, da la impresión de que el Partido Revolución Institucional (PRI) no se quiere modernizar, pues a pesar de que ya se aprobó por unanimidad solicitar un préstamo para renovar la dirigencia nacional del partido, se quiere quedar en lo mismo, o lo peor de la democracia.

 

Mientras tanto, “Alito”, como se le conoce a Alejandro Moreno, confiado ya de ganar, hasta renunció a la gobernatura de Campeche para preparar su mudanza rumbo a la Ciudad de México donde deberá habitar mientras se lleva a cabo la elección interna que decidirá quién es el o la sucesora en 2019 de Claudia Ruiz Massieu Salinas.

Y recordando que la organización de las elecciones internas estará a cargo del propio Partido Revolucionario Institucional muchos ya suponen quién va a ganar y quién está “metiendo la mano”; pues lamentablemente el PRI se negó a que el INE organice la elección y le de certeza.

MR