Parece que una parte de las nuevas Alcaldesas y Alcaldes de la Ciudad de México no han entendido esa parte del voto ciudadano que rechaza el dispendio y las campañas mediáticas que ocultan la ausencia de proyectos políticos congruentes. Lo complicado es que algunas o algunos se perfilan a la candidatura de la Jefatura de Gobierno en 2024.

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Este 1 de octubre, 16 Alcaldesas y Alcaldes de la Ciudad de México tomaron protesta para ejercer el cargo durante los próximos tres años en una urbe caótica, compleja y llena de dificultades. La ostentación con que lo hicieron algunos debe llevar a reflexionar a los ciudadanos sí ese inicio de gobierno depara eficiencia y eficacia en el ejercicio del trabajo en la demarcación. ¿La Auditoria de la Ciudad de México caminará para observar ese hecho?

En tanto unas tomas de protestas fueron austeras, otras, evidenciaron el dispendio de recursos y de intenciones mediáticas para destacar. Además, lo que vimos este 1 de octubre, no nos engañemos, es el inicio institucional de campañas políticas para llegar a las precampañas electorales donde se decidirá quién será candidata o candidato a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Si aún no hay un análisis completo sobre el porqué del voto a favor de la “Alianza va por México, en la Ciudad de México (rechazo al presidente de la República, a la Jefa de Gobierno, a los gobiernos de las alcaldías, candidatas y candidatos atractivos o todas juntas), lo cierto es que el dispendio de recursos para la toma de protesta en unas alcaldías envía un mensaje erróneo a las y los ciudadanos.

Es evidente que las figuras más atractivas y representativas al frente de las Alcaldías son las de Lía Limón (Álvaro Obregón), Adrián Ruvalcaba (Cuajimalpa), Mauricio Tabe (Miguel Hidalgo) o Santiago Taboada (Benito Juárez). Lo son por su historia política y por los grupos y apoyos que los rodean; ya fueron legisladores y tuvieron responsabilidades en la administración pública, en la Ciudad de México o a nivel federal. Sumemos que todos ellos tienen preparación y pocos cuestionamientos sobre su trayectoria pública.

Si durante la campaña pudimos ver que las y los 16 candidatos ganadores exhibieron sus propuestas de gobierno, sería muy interesante ver cuál de ellos presentará un programa de gobierno con perspectiva, no de tres años sino más allá, una perspectiva que incluya el futuro de la Ciudad de México.

Sí esas cuatro figuras de la Alianza “Va por México” son importantes como una alternativa para el 2024, del lado del Movimiento de Regeneración Nacional parece existir solamente una figura relevante y con capacidad para competir y suceder a la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum: Clara Brugada, en Iztapalapa, que ganó la reelección con más del 57 % de la votación. Ella, no sólo tiene un control de la demarcación, sino que maneja de manera discreta y efectiva su promoción.

Cabe hacer una observación. Si bien es cierto que la elección de la figura de Delegados y Alcaldes es reciente, desde el año 2000, las clases políticas en las demarcaciones se han fortalecido, aunque unas hayan desaparecido y otras surgieron, pero solamente Claudia Sheinbaum llegó a la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

En el año 2000, fue un tabasqueño, que evidentemente no tenía trabajo político en la Ciudad de México, el que ganó la Jefatura Delegacional, Andrés Manuel López Obrador; en el 2006, fue Marcelo Ebrard Casaubón quien llegó a la Jefatura de Gobierno y lo hizo después de su participación política en el PRI del Distrito Federal y de ejercer varios cargos en el entonces Departamento del Distrito Federal y como Secretario de Seguridad Pública y de Desarrollo Social en el gobierno de López Obrador. Posteriormente, en el 2012, fue Miguel Ángel Mancera, un abogado sin apego a la base política del Partido de la Revolución Democrática y carente de experiencia legislativa y administrativa (fuera del ámbito de la justicia) quien ganó la Jefatura.

¿Será el 2024 la segunda ocasión en que un titular de una demarcación (Alcaldesa o Alcalde) llegue a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México o será una figura del ejecutivo local o federal quien gobierno a partir de ese diciembre?

Pero hay algo más, ya iniciados los gobiernos en las Alcaldías, ¿cómo será el trabajo administrativo/político frente a una competencia que será sumamente complicada?

Es evidente que la capacidad en el ejercicio de gobierno será una de las puertas para tener el apoyo del electorado, no solo de la demarcación sino de las otras, pero ¿cómo lo harán las y los alcaldes de la oposición al Movimiento de Regeneración Nacional frente al gobierno de Claudia Sheinbaum –aunque los discursos hablen de coordinación y cordialidad?

¿Quién de esas cuatro figuras será la que abandere a la oposición en la elección del 2024 y cómo hará para que los demás sean apoyo?

Desde lo que puedo ver, será en Álvaro Obregón donde el frente opositor tenga mayores problemas ¿Por qué? Porque los gobiernos vecinos en Miguel Hidalgo y Benito Juárez serán de colaboración mientras que en Cuajimalpa ya hay experiencia para gobernar y es una zona que tiene bajo control el Alcalde. Pero a Álvaro Obregón llega una mujer que, en primera instancia, tomó la candidatura luego de la desafortunada muerte de Leonel Luna; tiene experiencia administrativa a nivel federal, pero no a nivel local; es altamente mediática y competitiva y eso la hace, probablemente, las más observada. Y, quizá, por esas premisas, ella sea el frente más importante rumbo al 2024, aunque no necesariamente quien obtenga la candidatura.

Pese a los buenos resultados que tuvo la Alianza “Va por México” en la Ciudad, será muy difícil que se conserve para la elección del 2024, pues los egos, de las y los líderes, pesará mucho al momento de decidir la candidatura. Y tendrán en contra, el arrastre de la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional a la presidencia de la República.

¿Quién va a procesar la sucesión en la Ciudad de México si la Dra. Sheinbaum ya está, prácticamente, en campaña rumbo a la presidencia de la República?

Este 1 de octubre se inició la campaña política rumbo a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Ojalá que ese factor haga que las y los Alcaldes tengan un mejor ejercicio de gobierno y no la ostentación y dispendio que vimos en algunas tomas de protesta, con mariposas y cohetes.