La situación de la pandemia nos ha llevado a realizar distintas actividades, que antes eran presenciales, a una combinación mixta, entre lo presencial, virtual o en línea, lo mismo el trabajo en casa que la educación.

También se ha constatado que la delincuencia se adapta al ambiente social y del corona virus, pasando del asalto presencial al fraude y la extorsión telefónica, en redes, virtual o en lo ciber; sin embargo, la violencia criminal se mantuvo y ha crecido, el domingo pasado, fue el día que más muertes ocurrieron en el país, 114 fallecidos y colocando un registro trágico, el número de fallecidos es el más alto en un día, hasta la fecha.

-Publicidad-

Asimismo ha ocurrido que no solo la letalidad de la delincuencia se incrementa, también crece el uso, número y calidad del armamento que emplean, junto con su sofisticado aparato logístico y las confrontaciones abiertas contra la guardia nacional y las fuerzas armadas y policiacas, incluso con vehículos adaptados para ataques paramilitares.

Esta situación por parte de la delincuencia, organizada o no, conlleva una acción de contención y confrontación no al alto nivel de una guerra entre dos ejércitos, pero si algo cercano en algunos ataques que han ocurrido, lo que ha llevado a considerar si no estamos inscritos en lo que algunos analistas han denominado guerras insurgentes o bien guerras híbridas, en donde lo militar tiende a volverse policiaco y lo policiaco deviene en militar, con el fin de actuar ante un enemigo, delincuencial y civil, pero con tácticas pseudomilitares, generando así un crecimiento en la escala de la confrontación y del conflicto.

Es una cuestión que no ocurre exclusivamente en zonas alejadas de los centros urbanos, ni solo en territorios rurales y aislados, sino en el centro de algunas ciudades.

La inseguridad, inestabilidad y conflicto que está situación conlleva, ha obligado a que se tomen algunas acciones poco populares, como ha sido el control de puertos, aduanas y posiblemente el traslado de la guardia nacional al ámbito militar, bajo control del ejército o la marina.

Lo híbrido ha llegado a la vida cotidiana y en los espacios y dimensiones de la seguridad parece que alcanza un nivel que no se esperaba. Veremos si el gobierno es capaz de plantear adecuadamente estas acciones en beneficio de la sociedad.