Una de las características fundamentales de la geopolítica, es el análisis de la historia con la finalidad de identificar, características del conflicto, motivaciones de la confrontación, capacidades y alcances de las naciones para concretar sus objetivos, el tipo de personalidad de los estadistas, como también, los elementos ideológicos-doctrinales con los que un Estado nacional se identifica y guia a su seguridad y desarrollo nacional.

Dentro del proceso de construcción del pensamiento geopolítico, varios de sus teóricos, de la escuela clásica, como Alfred Thayer Mahan, Karl Haushofer, Friedrich Ratzel o Sir Halford Mackinder, racionalizaron sus postulados a partir de la debida identificación del quehacer histórico de una nación y más aún, de las potencias previas a su propia época.  El Contraalmirante Mahan, realizó todo un estudio de la importancia de la evolución de Inglaterra, para encontrar su destino en el mar, es decir, pasar de ser una nación con visión terrestre, a una con proyección oceánica y así, identificar las ventajas con las que contaba EEUU como nación bioceánica.

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A su vez Ratzel, llevó a cabo un viaje a México junto con alumnos suyos (entre ellos, Ellen Churchill Semple quien junto a Friedrich Jackson Turner, realizaron una importante análisis de las condiciones geográficas y étnicas de los EEUU de finales del siglo XIX para establecer las potencialidades de esta nación), para hacer el debido proceso comparativo con la obra de Alexander Von Humboldt y de esta manera crear las condicionantes por las cuáles Alemania podía ser una potencia.

 

El propio Haushofer, el hombre que logró establecer el primer instituto geopolítico, tuvo en claro la importancia de las culturas milenarias y así, identificar sus aciertos y errores. Tales investigaciones, permitieron definir una profunda retroalimentación para semejar que los procesos futuros del orden mundial, serían entorno al control de la región Indo-Pacífico y por ende, Alemania debía estar preparado para ello.  Tal necesidad de entender no solo la condición geográfica, sino también, el pasado histórico, permitió que parte de los estudios de Mackinder, fueran centrados al conocimiento de las naciones de Asia Central y de la propia evolución del pueblo ruso.

 

En la recuperación de la geopolítica, en el último tercio del siglo XX, fue ante todo, la importante labor de Henry Kissinger, la que recuperó la importancia del análisis histórico, como se puede observar en sus obras: La diplomacia (entre otras tantas mas), que al hacer esa recopilación de los principales eventos de la historia de Europa a través de sus procesos diplomáticos, se identifican los procesos de la construcción de las hegemonías, haciendo uso de sus intereses nacionales y razón de Estado.

 

Por eso, es importante considerar lo que el día 9 de mayo significa para la historia moderna de Rusia. Es el recuerdo de uno de los grandes sucesos con los que prácticamente se dio fin a la Segunda Guerra Mundial, con la toma de la ciudad de Berlín por parte de las tropas del Ejército Rojo e impidiendo con ello, que las fuerzas aliadas comandadas por el General Dwight David Eisenhower alcanzaran a ocupar y controlar en un primer momento, el territorio alemán.

 

La propaganda soviética fue impresionante, fueron ellos y no en conjunto, los que derrotaron a los nazis; la resistencia francesa, el heroísmo anónimo en los países ocupados, como la férrea voluntad de los británicos, no fueron tomados en cuenta, solo la bravura soviética, fue capaz de tal proeza, sin embargo, lo que a Moscú se le ha olvidado es que previo a la debacle nazi, el 12 de septiembre de 1944, se llevó a cabo una reunión entre los aliados (Gran Bretaña, la Unión Soviética y los Estados Unidos), que se le conoce como Comisión Consultiva Europea, que permitió la elaboración del llamado Protocolo de Londres con el cual, al termino de la guerra, Alemania seria repartida entre las naciones victoriosas incluyendo a la propia capital, Berlín.

 

Sí, la ciudad que la propaganda rusa definió como icono de su superioridad de la lucha contra los nazis, fue negociada por Stalin y su equipo, por lo que Berlín se dividió en dos sectores el occidental (EEUU, Gran Bretaña y Francia) con 480 kilómetros cuadrados de extensión y cerca de  2, 200, 000 habitantes, y el otro, el soviético, con 400 kilómetros cuadrados y 1, 100, 000 habitantes, desafortunadamente el encono y rivalidad no permitieron la administración conjunta y finalmente en 1961, el régimen totalitario soviético, impuso un muro al interior de la ciudad, buscando aislarla de la libertad, la democracia y los Derechos Humanos.

 

Este próximo 9 de mayo, se cumplen 77 años de la victoria soviética, gracias a la estrategia que implementó el mariscal Gueorgui Konstantínovich Zhúkov, quien dirigió la operación Bagratión, fundamental para que el ejército rojo diera el golpe final sobre los nazis a finales de abril y concretar la rendición alemana en la noche del 8 al 9 de mayo de 1945, de la mano del mariscal Wilhelm Keitel.

 

Sin embargo a 77 años de la caída de la Alemania Nazi, el gobierno totalitario del dictador Vladimir Putin, quiere equiparar la invasión sobre Ucrania, una guerra que él ha promovido y provocado, en un hecho similar a lo que aconteció durante la Segunda Guerra Mundial, buscar derrotar al terrible gobierno nazi.

Pero de igual manera, la propaganda y el mal uso de la historia impiden recordar que si bien al final de la Segunda Guerra Mundial, la URSS estuvo del lado correcto de la historia al lado de las naciones democráticas, el 19 de agosto de 1939, el ministro del Exterior ruso Vyacheslav Mikhailovich Molotov firmó con su homólogo nazi, Ulrich Friedrich Willy Joachim von Ribbentrop, un pacto mediante el cuál, la Alemania nazi entregaría productos manufacturados a cambio de materias primas, como también, durante 10 años se mantendría un pacto de no agresión.

 

Lo que permitió que el 1 de septiembre de 1939, el gobierno nazi atacara a Polonia, tan solo dos semanas después del pacto nazi-soviético, utilizando seguramente para el ataque y la posterior invasión al resto de Europa, parte de las materias primas rusas,  pero de igual manera, dicho pacto contaba con el apoyo nazi, para que el régimen soviético anexara Polonia Oriental (otoño de 1939), atacara a Finlandia (noviembre de 1939) en una operación de 4 meses y anexara territorio finlandés cercano a Leningrado.  El pacto también permitió que la URSS acercará sus intereses sobre la parte oriental europea, por lo que ocuparon a los Estados Bálticos y varias provincias rumanas (Bukovina del norte y Bessarabia).

 

La historia desde una revisión geopolítica, tiene un gran impacto cuando las piezas se acomodan en su justa dimensión, las traiciones y las alianzas son parte del análisis, los intereses nacionales y las razones de Estado, son parte de la estructura de la complejidad con la que se debe de entender a la geopolítica como ciencia.  ¿El 7 de mayo en la Plaza Roja que se va a celebrar, la victoria soviética sobre los nazis o el juego por la hegemonía y estar en el lado correcto de la historia?

 

Mientras tanto, en Palacio Nacional, las visitas a Centroamérica y Cuba, y ante todo a esta nación, es no entender el lado correcto de la historia, la defensa de la democracia y las libertades humanos, no importan, lo que interesa es sacudirse la imagen de un gobierno sin dirección.