La última semana ha sido de interesantes movimientos geoestratégicos especialmente por la cita que se dio en Londres, Gran Bretaña; donde se imprimió certidumbre a las políticas de seguridad internacional de los países miembros de la OTAN, en un contexto en el que sus enemigos (Federación Rusa, RP de China y sus aliados a nivel global) han identificando con claridad las debilidades que afrontan las democracias liberales de nuestros días. En el marco de dicha cumbre, se ratificó la voluntad de establecer estrategias que permitan mantener el Statu Quo sin la necesidad de entrar en una confrontación directa con sus adversarios. 

Mientras pasaba esto en Europa; Sudamérica de nueva cuenta es escenario del ascenso del Kirchnerismo de la mano del nuevo presidente Alberto Fernández, bajo la tutela de Cristina Fernández, para retornar a las políticas populistas tras un muy complicado gobierno de Mauricio Macri, que prácticamente dejó a la economía de esa nación en quiebra. El regreso de la ex-presidenta ahora como vicepresidenta de gobierno, es tal vez, el último aliento de los gobiernos de corte de izquierda-populista en la región, pues en la República Oriental del Uruguay fue electo Luis Lacalle Pou, quien ya había sido presidente de esa nación, para quitarle el poder al grupo de izquierda moderada que encabeza José Mújica y el todavía presidente Tabaré Vázquez. Los movimientos políticos que se han ido gestando en cada continente, en cada Estado; responden a la necesidad de cómo adecuarse a la paradoja que implica la confrontación indirecta de las potencias por la definición del orden global. 

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En este orden de ideas, se debe considerar como debe de asumir México su responsabilidad internacional, máxime cuando se ha expresado de manera reiterativa que la mejor política exterior es aquella de mantener la casa tranquila y en paz, sin embargo, los altos niveles de criminalidad que prevalecen, la inseguridad que está en numerosas ciudades incluyendo a la capital de la República, hacen considerar que la estrategia que está llevando el gobierno federal no tiene empatía alguna con los esfuerzos para dar certeza sobre cuál es el derrotero por el que debemos transitar en los meses venideros, pues el año 2020 se antoja un tanto caótico, por lo que pueda ser el resultado final de la aplicación del BREXIT, las implicaciones que tendrá el proceso del juicio político que pretenden los demócratas sea aplicado al presidente Trump, pero más aún, como responderá la economía mundial frente al inminente avance del calentamiento global, al haber desaceleración económica, las migraciones se pueden mantener en diversas partes del mundo, provocando conflictos sociales y de seguridad a partir de las rutas que sigan en búsqueda de una mejor calidad de vida. 

Así, cobra mayor importancia  el aporte que hace el geopolítico Phil Kelly, al considerar que existen políticas equivocadas, con las que se han pretendido analizar las preferencias de las naciones, pues se les debe de estudiar a partir de la perspectiva de los tipos de fronteras que comparten, las propias percepciones geopolíticas de su realidad con sus vecinos e intereses, cómo ejerce y proyecta su poder nacional, luego entonces, este modelo que nos ofrece el Dr. Kelly es de interés al considerar que un elemento que se debe de recuperar para establecer las prioridades del Estado es el pragmatismo con el cual se debe de conducir un gobierno nacional, lo cual se puede observar en cada una de las actuaciones que llevan a cabo las potencias para asegurar la integridad de su territorio, pero ante todo, del menos impacto a la esencia de lo que es la nación y sus motivaciones de existir. 

Si en el escenario internacional se está haciendo un esfuerzo enorme por mantener el Statu Quo a favor de las potencias occidentales, por el otro lado, las potencias de oriente están buscando generar las condiciones de un paso de estafeta haciendo uso de mejoramientos en sus capacidades económicas, ofrecer a su ciudadanía mejores condiciones de vida, pero también se están modernizando desde la parte de su seguridad y defensa nacional, para tener los elementos idóneos que sean disuasivos frente a sus rivales, como son los avances de rusos y chinos por desarrollar tecnologías del ciberespacio que les permitan vulnerar a sus enemigos, como también submarinos o misiles convencionales de tipo crucero cuyas velocidades al alcanzar su objetivo provocan graves estragos. 

El mundo se mueve a un ritmo sin precedentes, debido a los propios avances de la tecnología, que están replanteando los escenarios con los que se pretende dar un hoja de ruta al desarrollo de las naciones.  En este sentido, van las propias negociaciones que llevó a cabo la actual administración federal, para darle una salida negociada al T-MEC, frente a lo complicado que resultan las condiciones de la política doméstica de EEUU y el entorno internacional. 

Por tal razón no fue nada raro que después de haber hecho grandes esfuerzos por darle un refugio al líder cocalero Evo Morales, pocos días antes que se diera la re-firma del tratado, este viajó a Cuba para una visita médica y luego dirigirse a la Argentina a la toma de posesión del presidente Fernández. Las voces fueron creciendo con el descontento de la estancia de este personaje, pero seguramente también la incertidumbre en Washington del porqué México daba pasos tan osados no solo en su política exterior, sino en su seguridad nacional, pues ubicaba a la nación como una lejana a América del Norte y sí cercana a las potencias orientales

Pero de igual manera, las lecciones que nos ofrece el método geopolítico de Kelly, es que para los intereses de EEUU, México requiere del fortalecimiento y ampliación de la clase media, que sirva en dos vertientes, una promotora del crecimiento de la economía nacional, y la otra, que facilite la disminución de los flujos migratorios hacia el norte, pero esto sin duda de irse construyendo deberá tener otra característica: hoy por hoy, EEUU tiene claro que México debe dejar de ser compañero partner (compañ[email protected]) para ser un aliado geoestratégico que comparta la responsabilidad de dar seguridad al espacio de América del Norte, pero que de hacer un buen trabajo en equipo, sus responsabilidades pueden crecer, lo irónico es que para el gobierno de la 4T que se manejaba casi anti-estadounidense, en muchos sentidos se está volviendo su mejor compañero y para nuestra puede ser la detención de Genaro García Luna, hombre clave de la seguridad en México, con fuertes nexos en el poder de Washington, pero ligado al crimen organizado. 

El presidente Trump puede caer, pero lo que no caerá son los interés y necesidades de EEUU, por mantener su liderazgo mundial, venderán muy cara su caída y México deberá asumir sus responsabilidades, entre más pronto mejor; por ello, El fantasma de Canterville, deber revisar sus prioridades, las de su ego o las de la nación.  

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