La geopolítica como ciencia, tiene una importancia crucial en sus estudios y análisis de la situación global que está prevaleciendo, aunado a ello, tiene una importante responsabilidad de ofrecer los mejores insumos para la discusión analítica, para el tomador de decisiones, por tal causa, no son ajenas a esta premisa, las potencias hegemónicas y las emergentes, pues cada vez, sus estudios son más requeridos desde diversos Think Tanks, para establecer las pautas sobre las que habrá de gestarse el devenir histórico de las naciones.

A razón de esta situación, no se debe soslayar, que diversas instancias académicas, públicas y privadas, cuya investigación esta cifrada en los diversos aspectos de la teoría y metodología geopolítica, estén llevando un acucioso seguimiento de lo que la semana pasada, aconteció en la ciudad de Roma y de lo que aún acaece en Glasgow, Escocia. Y es que, lo que aconteció en primera instancia en la pasada reunión del G20, tiene una relevancia sustancial, a razón de cómo se están gestando los vientos de la política internacional.

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Es de destacar, que tanto la Federación Rusa y la República Popular de China (RPCh), no asistieron bajo una diversidad de circunstancias, enfatizando, que se debía a qué a causa de la pandemia, les era imposible asistir tanto a Vladimir Putin como a Xi Jimping, lo cierto es que las escusas, dejaron entrever que ambos Jefes de Estado, han dejando en claro, hacía dónde están gravitando sus intereses nacionales, esto debido a que el mundo occidental liderado por EEUU y la Unión Europea, desean realizar la transición a las nuevas energías lo más pronto posible, dejando atrás las que tengan que ver con la utilización de las provenientes de combustibles fósiles.

En el caso de la Unión Europea, es un asunto vital para su proceso de desarrollo regional; no es raro observar en las noticias provenientes desde España, el incremento de precios a la energía eléctrica y más cuando se hace presente el otoño y el preludio de un invierno, que puede acentuar que el gasto de la nación deberá de incrementarse a causa de las necesidades de contar con el abastecimiento de recursos energéticos suficientes para los próximos meses. Así como este ejemplo, acontece la misma situación en otros países de la Unión Europea, por no contar en su espacio territorial con las debidas fuentes de recursos estratégicos. De ahí que en su momento, la República Francesa optó años atrás por abastecerse de energía proveniente de sus propias plantas nucleares, que le permiten con sus 58 rectores, dotar a más del 70% del consumo de energía eléctrica para toda la nación.

No obstante, actualmente la Federación Rusa es el gran abastecedor de gas, petróleo y carbón en un 40%, 30% y 25%, respectivamente; junto con Argelia, quien es otro de los importantes abastecedores de gas a través que a través de dos gaseoductos (el primero pasa vía el territorio de Marruecos y uno más vía Túnez) que surten de dicho energético, para complementar lo que se le compra al Estado ruso, por medio de lo que fue la negociación entre Alemania y la Federación Rusa, que se le ha denominado Nord Stream por el mar Báltico, con una capacidad máxima de Transporte de 55 millones de metros cúbicos y por una duración de 50 años.

Si bien, este acuerdo es una estructura bien montada por Alemania y con el respaldo de Francia, lo cierto, ha sido fuente de diversas presiones por parte de EEUU, primero con el proyecto de gaseoducto Nabucco transportando gas desde Azerbaiyan, Kazajistán y Usbekistán, atravesando territorio turco, para luego ingresar por Bulgaria, Rumania, Hungría y finalmente llegar a Austria en donde se ubicaría el principal hub para abastecer a toda Europa. No obstante de ser una buena opción para quitarse de encima el control energético ruso, las presiones desde Moscú a sus ex colonias (pensando en la era soviética) y la diversidad de conflictos a causa de la guerra contra el terrorismo en Medio Oriente y en Asia Central, han rendido sus frutos, sin dejar de lado, las propias desavenencias, entre Turquía y la propia Unión Europea.

En años más recientes, la administración Trump intentó concretar el proyecto, Arco del Fraking Europeo, a partir de los recursos gasíferos en este rubro que tienen algunos países de Europa oriental, participando en este proyecto Chevron o Shell, para este proyecto, el Senado estadounidense, dio su aval en diciembre del año pasado, a causas de ser un tema de inmediata competencia para la seguridad y defensa nacional de los EEUU. Con la nueva administración del presidente Joseph Biden se mantuvieron las pláticas respectivas con los líderes europeos, sin embargo, para este momento, Gazprom ha ampliado el Nord Stream, en una segunda etapa a un costo de 11 mil millones de dólares, lo cual, ha hecho inviable el proyecto del Arco del Fraking Europeo, ponderando la relación EEUU-Unión Europea, para restaurar la concordancia al interior de la OTAN, crucial para la seguridad internacional.

Como se puede observar, la reunión del G20 en Roma, está permitiendo nuevos influjos para la redefinición de las zonas de estratégicas y interés, tanto para los EEUU como para la propia Unión Europea, considerando también, el relevo en el liderazgo en Alemania y el muy próximo en Francia, por lo que los ajustes a las políticas energéticas desde el tablero mundial, deberían de llevarse a cabo lo más pronto posible y así definir la hoja de ruta, por la cual se deberá transitar en los próximos años.

Luego entonces, la molestia de Moscú y Beijing, es notoria y su ausencia, no fue para seguir atendiendo las implicaciones de la pandemia, sino más bien, lo que está en juego para estás dos naciones que aspiran a ser quienes determinen el desarrollo global en las próximas décadas, se ubica, en parte, en el control de los energéticos fósiles, sin dejar de lado, la enorme dependencia de la RPCh a todo tipo de energéticos, de lo cual se abordará la próxima semana, en la conclusión de la reunión de Glasgow sobre el cambio climático.

El tablero mundial, ha dejado ver, parte del porqué mover piezas, con astucia y sagacidad, sin embargo, algunos jugadores claves del G20, prefirieron mirar de forma distinta la reunión, más con una intención de preparar candidaturas presidenciales, haciendo gala de selfies y no de interactuar en la geoestrategia que han estado montando los líderes globales. Parafraseando un dicho muy mexicano: tan cerca de las selfies y tan lejos de ser líder global…