La Cumbre de América del Norte, reunió a los líderes y sus equipos con el afán de atender los problemas comunes y aquellos que interesan a sus respectivos gobiernos.

Aspectos de economía, asociados en el TMEC sobre energía, migrantes, organización del comercio global y de producción, en automóviles y sus partes, educación e inversión. Son los temas que se han hecho públicos.

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El tema de inseguridad, en particular en la relación México-EU, no fue abordado explícita y públicamente. Aunque estuvieron presentes las instancias de Seguridad y Justicia, con sus asegunes.

La Cumbre coincidió con la captura de Ovidio Guzmán, una especie de fantasma que rondó el ambiente de dicha reunión bilateral y trilateral.

La discusión previa a los trabajos estableció la nota de que si dicha captura era o no un tributo del gobierno mexicano al de EU.

Asimismo, se valora la extradición o no hacia EU. Predominan preguntas, dudas y conjeturas entre los analistas, comunicadores, en medios y redes sociales, en especial sobre ¿quién capturó a Ovidio? Y sus derivadas: ¿en dónde, a qué horas, sobre el traslado y los homicidios ocurridos entre militares, delincuentes o de la sociedad sinaloense?

Asimismo, sobre la caracterización de los eventos ocurridos después de la captura y traslado, como posibles actos narcoterroristas, destacando la quema de autos y camiones, las confrontaciones, asaltos y robos de sus vehículos a ciudadanos y periodistas, así como disparos hacia las aeronaves militar y civil.

Los daños materiales no han sido cuantificados aún, es un hecho que varias ciudades y el estado de Sinaloa, fueron paralizadas, lo que demuestra el alto control que la delincuencia tiene en la entidad. Los muertos militares y delincuentes, son altos, lo que aún siendo exitoso el operativo de captura y traslado, no ha sido limpio.

No sabemos qué ocurrió después del traslado del detenido a la prisión del Altiplano, la Información presentada por el General Secretario es la predominante. La no mención en el operativo de captura, de la no participación de la SEMAR y de las policías estatales y locales, ha generado preguntas sobre la cooperación existente en el combate a la delincuencia, sus alcances y límites.

Es, desde luego un gran tema, por el fentanilo, sus víctimas y los homicidios dolosos, no sabemos aún cuál será la repercusión al interior del Cartel de Sinaloa de esta captura, algunos reajustes habrá, pero es difícil que cambien su portafolio de actividades, su estructura y sus procesos se lo permiten.

Entonces, sigue la pregunta fuerte ¿quién capturó a Ovidio? Y todas las demás cuestiones que se desprenden de ello.