Se trató de un acto de masas en la explanada de la Alcaldía Gustavo A. Madero; un acto propio de un gobierno que ha sustentado su apoyo popular en la entrega de dádivas. Clientelismo puro y duro: dar dinero público a cambio de apoyo político-electoral. Y, obvio, ese vínculo parasitario de las masas con el dinero público permite la continua movilización de las mismas.

A López Obrador le conviene establecer y estrechar esos vínculos clientelares: sin la lana pública no marchan los borregos de MORENA.

Y allí, aprovechando la concentración de eternos pedigüeños, López Obrador manifestó su respaldo a la inepta Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien ha sido vapuleada en días recientes debido a los malos resultados que reporta en materia de seguridad pública. El secuestro y asesinato de Norberto Ronquillo arreció la crítica, por lo dramático del asunto; y la arreció hasta pedir la renuncia de Sheinbaum.

La gente ya se hartó de que la incapaz Sheinbaum se la pase culpando a las gestiones anteriores. El caso Ronquillo demostró que, para Sheinbaum, la seguridad pública no ha sido prioridad.

Quizá Norberto Ronquillo estaría vivo hoy en día si: a) la policía hubiera desplegado de forma inmediata un operativo de búsqueda, b) si la policía no hubiera contaminado la escena del crimen, c) si las autoridades policíacas y ministeriales hubieran mantenido correctamente la cadena de custodia, d) si todas las cámaras del C5 hubieran funcionado de manera óptima, e) si la Procuraduría hubiera asesorado y acompañado correctamente a la familia del plagiado, etc.

¡Puras deficiencias, a la vista de todos!

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Y, por supuesto, la gente recuerda las palabras de la propia Sheinbaum en el sentido de que a la Ciudad de México le hacen falta 10,000 policías. Y, por supuesto, la gente sigue esperando que la inútil Jefa de Gobierno ya arregle a cabalidad el C5, famoso por sus cámaras viejas cuando no inservibles.

Pero ningún asomo de autocrítica por parte de “la científica”. En cambio, López Obrador se planta en Gustavo A. Madero para gritar con petulancia: “Me siento muy tranquilo en la ciudad, porque tenemos una extraordinaria Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. No está sola, no está sola, no está sola. Es que hay veces que la maltratan mucho unos grandulones ahí, abusivos, ventajosos, pero no está sola. Tiene el apoyo del Presidente de la República”.

¡Ahora resulta que criticar y reprobar a una funcionaria incompetente, como Claudia Sheinbaum, equivale a ser “abusivo y ventajoso”!

No esperábamos menos de un tirano entreguista y vende-patrias como López Obrador: si él considera un acierto dejar que Donald Trump pisotee a nuestro país, no nos extrañe que considere a Claudia Sheinbaum como una “buena gobernante”.

Tal para cual: los aplausos de un entreguista a favor de una inepta.

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