Uno de los principales aportes del siglo XXI, son los avances tecno-científicos que le permiten a la humanidad dar pasos importantes para contar con una mejor calidad de vida. Tales acciones, van desde el campo médico hasta el de la ingeniería, de la robótica a la física cuántica o bien, de la agricultura intensiva a la miniaturización de componentes electrónicos; pero tal vez una de las áreas más destacadas y de uso masivo es la internet y los aparatos que entorno a ésta son utilizados como computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes.  El ciudadano de este siglo, está viviendo un proceso acelerado de innovación tecnológica que le está acercando el hoy y ahora en fracción de segundos, todo con el alcance de un aparato cuyos hardware y software están diseñados para darle esa conectividad en cualquier lugar que se encuentre y ahí está un elemento significativo que es quién tiene el conocimiento y el desarrollo de dicha tecnología, lo cual es el motivo de lo que hoy está presente en el escenario geopolítico global.

Tras la debacle del imperio soviético, se sopesó por una parte de la comunidad académica nacional e internacional, que el siglo XXI sería uno de bonanza y control por parte de las políticas que se definieran desde Washington DC, debido a que la globalización la liderarían a partir del pensamiento del american way of life, sin embargo, la Unión Europea comenzó a demostrar su influencia internacional a través de sus políticas de Estado de bienestar como un ejemplo de cómo su sociedad podía tener mejores estándares de vida, aunado al impulso de sus políticas financieras a través del Euro y su impacto en el propio dólar.  Por su parte, la Federación Rusa, ejerció la capacidad de su poderío militar, para seguir detentando un peso significativo tanto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como a nivel global y ser un referente valido para la seguridad internacional, a lo cual se sumó en poco tiempo después, la importancia de sus reservas petroleras y gasíferas que le dieron una nueva oportunidad para estar en la competencia por el liderazgo internacional.

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Sin embargo, el más notable de los competidores de los EEUU, que emergió de este periodo, fue la República Popular de China, nación con una profunda raíz imperial, que desde la dinastía Chi, pasando por los Mongoles y la Ming (importantísima, pues con esta se definió que China podía establecer una ruta comercial alterna a la terrestre, que alcanzó la costa este de África y a la propia península Arábiga buscando imponer asociaciones comerciales con los reinos a lo largo del sureste asiático y del Océano Índico) hasta el actual régimen, mandatado del Partido Comunista en la persona de Xi Jinping, quienes están impulsando toda una ofensiva a través de sus empresas y bancos, pero también de sus propios avances tecnológicos, para contrarrestar la capacidad global de los EEUU en estas áreas. En nuestros días para considerar esta situación, de los 10 principales bancos del mundo cuatro son chinos y ocupan los primeros lugares como son el Industrial and Commercial Bank of China, China Construction Bank, Agricultural Bank of China y uno más, que aún cuando su sede se encuentra en Londres, Gran Bretaña; sus activos responden más a las necesidades de la RP de China como lo es el Hong Kong, Shanghai Bank Holding PLC. En dicha lista solo aparecen dos bancos de EEUU en los primeros diez lugares, el JP Morgan y el Bank of America.

La estructura en que se ha concebido el libre mercado en China, además de tener su propio modelo milenario (por haber creado un sistema monetario y letras de crédito, tan solo es de recuperar las memorias de Marco Polo para considerar esta situación), han hecho su propia versión del capitalismo del siglo XXI, que está debidamente estructurado desde dos entidades cruciales como lo son el Ejército Popular de Liberación y el Partido Comunista Chino.  Es en esta estructura, en donde emergió con sutileza y fuerza la empresa Huawei, que hoy es referente de calidad e innovación tecnológica que rivaliza con las marcas coreanas como Samsung y LG, pero ante todo, con la emblemática IPhone de Apple Inc. de los EEUU.

Pareciera que es una pura disputa por el control de mercados a través del posicionamiento de marcas y patentes, lo cual es parte de esa realidad, pero también, es el salto a la quinta revolución industrial, en donde la inteligencia artificial estará teniendo un papel fundamental en todos los campos del poder nacional (Político, económico, social, militar e internacional), para hacer de la vida del ser humano más confortable, pero para ello, sus implicaciones en materia de la seguridad y defensa nacional son de un amplio espectro de acciones que pueden socavar las soberanías de naciones y Estados que no estén en condiciones de enfrentar sus embates, de ahí la preocupación real del gobierno estadounidense por mantener su liderazgo formal, como hacedor de la tecnología de vanguardia y que ésta responda a sus intereses nacionales, como de seguridad y defensa, cruciales para su propio proyecto global.

Dicha confrontación comercial de las dos potencias, habrá de tener diversos escenarios de conflicto y no es menor pensar que uno de estos se pueda presentar en México debido a su pertenencia al bloque de América del Norte; hoy como lo afirman destacados académicos, la razón de Estado pasó a ser la razón del Mercado, en donde la confrontación por la definición de la evolución del capitalismo es una realidad a lo cual el Estado mexicano debería estar actuando con exactitud geoeconómica y no estar pensando en lo que aconteció hace 10, 000 o 5, 000 años en la historia de la humanidad.