La geopolítica tiene una manera muy interesante para definir la relación que puede prevalecer entre dos naciones y en ese sentido, el pensamiento clásico de esta ciencia, estableció con mucha claridad la importancia del determinismo geográfico para dar una respuesta oportuna a como un Estado, un país, queda establecido su proceder, a partir de lo que significa su entorno inmediato, puede ser una cadena montañosa, un desierto, un lago o río, o bien la propia ubicación que una nación tenga frente a otra, en dónde una de ellas sea preponderante frente a la otra.

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Hace pocos años, el especialista Tim Marshall elaboró un importante texto al que intituló Prisioners of geography, para dar una respuesta eficiente de cómo el entorno geográfico ha permitido que algunas naciones sean lideres y otras, se vean atrapadas en su propia condición geográfica y no tengan alternativas para su desarrollo.  A su vez, Robert D. Kaplan, también elaboró una investigación, que va en el mismo sentido, que lleva como título The revenge of geography, que de igual manera, considera que en la actualidad, las naciones y Estados, siguen adoleciendo de la problemática, de establecer con claridad, sus intereses nacionales a partir de los recursos naturales con los que cuenta, pero también de su ubicación geográfica y de la propia condición de vecindad con la que en nuestros días cuenta cada uno de los países de la comunidad internacional.

El recuperar el pensamiento de la geopolítica clásica y más aún, de los conceptos claves que esta tiene, es de una vital importancia para establecer las causas que impactan en la relación cotidiana entre Estados y naciones, en una era de globalización, de avances acelerados en ciencia y tecnología, de convivencia democrática y de respeto cada vez mayor, de las libertades políticas, sociales y económicas, pero más aún, ante la propia necesidad de dar certidumbre a los escenarios futuros de lo que será el devenir de la sociedad global en las próximas décadas.

En ese sentido, el determinismo geográfico ha sido un hecho permanente en la historia de la humanidad, pero que no se asumía con un factor importante para identificar la importancia de cómo establecer y dirigir los intereses de una nación, como también, la definición de un proyecto y tener en claro, cuáles son los objetivos que un Estado debe asumir para preservar su existencia a lo largo del tiempo, ahora bien, en el caso de la relación entre México y los EEUU, existe un determinismo que ha influido, aún antes que existiera nuestra nación, en el periodo colonial, cuando el Barón de Humboldt llegó a considerar que la Nueva España, cuando alcanzara su independencia sería una potencia continental al lado de los EEUU, desafortunadamente la historia ha sido otra, pero en el caso estadounidense, la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, son ejemplos fundamentales, para establecer la manera en como el determinismo puede ser usado a favor de la máxima condición del Estado, la cuál es darle certidumbre al proyecto de nación y darle todos los recursos disponibles para lograr sus objetivos nacionales.

En el caso mexicano sus doctrinas, no buscan liderazgo o una proyección de sus intereses nacionales, todo lo contrario, son doctrinas defensivas, establecidas a razón de invasiones en el siglo XIX y que en el caso de la Doctrina Estrada, fue establecida para darle certidumbre a la institucionalización del proceso revolucionario que recién había concluido, y al mismo tiempo, incorporar a México en el concierto de las naciones.  Si bien, durante todo el siglo XX y lo que va de este siglo, nuestra nación no ha enfrentado una amenaza externa, tampoco ha establecido con certeza cuál es su destino a seguir. La transición del viejo PRI al del pensamiento neoliberal, nuestra nación parecía que se dirigía finalmente en la definición de establecer un liderazgo efectivo de su condición de potencia emergente.

Sin embargo, en la actualidad México enfrenta una grave situación y esta se refleja en una frase de Octavio Paz, en la que el considera que no es miedo a ser indígena o español, el miedo es a ser mexicanos y tal parece que lo que expuso, es correcto, pues en el escenario internacional prevalece la incertidumbre de hacia donde va México, en un momento de una nueva administración en EEUU, en donde Europa perfila un mayor protagonismo global, que Rusia va por su añeja grandeza y que decir, del proyecto nacional de la República Popular de China.

Tan solo en esta semana, el Financial Times advierte de las políticas gubernamentales en lo referente al sector económico y comercial, que van encaminadas al fracaso en un mundo global, asimismo, la consultora Kearney por segundo año, eliminó a México de las primeras 25 naciones para recibir inversión extranjera directa por las acciones que el gobierno federal ha estado llevando en los últimos años que desdeñan la importancia del sector privado nacional e internacional.

De igual manera, también en esta semana Roberta Jacobson, en su calidad de   Coordinadora para Asuntos de la Frontera Sur del gobierno de EEUU, se reunió con el canciller mexicano, Marcelo Ebrard C, para tratar el tema de la delicada situación migratoria, que ha sido el primero reclamo del congreso estadounidense para el propio Joseph Biden, sin que se vea una clara solución, que no sea hacer uso de las fuerzas armadas para buscar frenarla.

De ahí que, para buscar darle certidumbre a encontrar una solución de peso, el presidente de los EEUU, ha pedido a la vicepresidenta Kamala Harris, asuma un rol protagónico para su solución y más aún, que México asuma un papel más relevante para recibir a las familias de los migrantes centroamericanos.  De igual manera, existe un firme descontento por la manera en la que se han ido estableciendo las modificaciones a diversas leyes en México, que no ha sido del agrado de diversos sectores en EEUU y Canadá, pues están violando la normatividad vigente del TMEC.

El determinismo geográfico cada vez, es más evidente que tiene un impacto en pleno siglo XXI y que sus efectos, no han sido cuantificados, considerando la muy especial relación que prevalece entre México y EEUU.  La administración Biden recién comienza y está definiendo  su agenda global y en ese sentido, es muy claro lo que requiere de Latinoamérica a través de México: certidumbre para sus intereses nacionales, como también un socio confiable y tal vez y solo tal vez, un aliado estratégico.  El determinismo es fundamental y más en un momento de una conflictividad latente entre potencias está presente. México está llamado de nueva cuenta a definir su determinismo geográfico.