El nuevo año 2023, ha iniciado con deslindes institucionales y de personajes que las representan, que conllevan la intención de no asumir responsabilidades ante situaciones conflictivas, sean ilegales o ilegítimas, hoy día lo vemos en dos eventos que impactan a la sociedad y el gobierno: la fuga de reos del CERESO 3, de Cd. Juárez, Chihuahua y el proceso de elección de la presidencia de la SCJN, con una magistrada candidata señalada de plagio de su tesis de licenciatura en derecho. Veamos ambos casos.

El 1 de enero se fugaron 27 internos de la prisión de Ciudad Juárez. Entre ellos, “El Neto”, que era el objetivo a liberar por el comando armado que logró una operación exitosa. El Neto, considerado líder del brazo armado Los Mexicles, vinculado al Cártel de Sinaloa, es señalado como un delincuente de alta violencia criminal, que ha atacado civiles sin nexos con grupos criminales.

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En 10 minutos un grupo armado ingresó a la prisión de Ciudad Juárez, junto con los delincuentes recluidos, y con fuego abierto, asesinó a 10 personas, entre custodios y reos, lastimó a más de 15 y liberó a 27 reclusos. Este hecho se suma a eventos similares de motines en cárceles, como ocurrió en la misma presión en agosto del año pasado, igual que en Zacatecas, Tamaulipas, Guanajuato y Guerrero, en los últimos 100 días. Es una acción planeada, con logística armada y violenta, con posible complicidad de autoridades, que la delincuencia organizada realiza exitosamente. Así responde a los abrazos sí, balazos no.

La prisión de Cd Juárez, es una prisión de mediana seguridad, que albergaba al Neto, con una sentencia de 224 años de cárcel y un historial de múltiples homicidios y más de 30 secuestros. Por lo que se suponía debía estar en un penal de máxima seguridad, no en una de mediana seguridad y, menos aún, en la zona que representa el bastión territorial del reo, ahora liberado por un comando armado. Lo que fortaleció su poder desde el control del reclusorio, donde mantenía un espacio con todos los privilegios de una suite de un hotel de cinco estrellas o más.

Desde luego que hay preguntas que llevan a cuestionar los deslindes ocurridos, de autoridades de los tres niveles, ¿quién decidió su permanencia en dicha cárcel, por qué la fiscalía del estado calla ante el señalamiento de la SEGOB de que el estado debía hacer la solicitud para el traslado, quién realizará la investigación, qué autoridades del penal y locales tendrían complicidad en la fuga, por qué el ejército, guardia nacional y policía local, tardaron más de cinco horas en llegar al lugar e implementar un operativo de búsqueda y captura, quién hará la investigación del caso? ¿Hasta cuándo se tomarán acciones que resuelvan la situación de que los penales son centros de operación de la delincuencia que los controla? ¿Qué autoridad de seguridad y justicia investigará y tomará cartas en el asunto, cómo es que desde ahí se ordenan extorsiones, secuestros, homicidios y otras acciones delictivas?

Es sabido que el grupo de los Mexicles opera en Ciudad Juárez desde 1987. Es decir, hace 35 años mantiene aterrorizada a Cd Juárez y sus alrededores, ¿quién los protege?

Por otro lado, ha surgido una serie de deslindes en el proceso para elegir a la presidencia de la SCJN, la que optó por una opción distinta a la propuesta presidencial, fue una respuesta contundente al injerencismo del ejecutivo federal en el poder judicial. A toro pasado y con muchas dudas e intereses mostrados durante el proceso de selección y decisión, surgió una respuesta autónoma e independiente, valiente y conforme a la ley, que honra a la SCJN en contra del injerencismo de otros poderes.

Lo anterior, corrió en paralelo con el señalamiento de plagio, de la ministra propuesta por el presidente, respecto de su tesis de licenciatura en derecho, lo que la descobijó plenamente ante el cuerpo colegiado de sus pares ministros y la puso en evidencia sobre su honorabilidad, no solo para presidir a la corte, sino de mantenerse en ella.

Muchas instancias han emitido su opinión y dado cuenta de sus intereses, para apoyar o descalificar a la ministra, que es señalada como plagiaria.

Desde luego que se mantuvo en vilo el valor de la palabra, así como las evidencias y respaldos institucionales que favorecieran a una candidata, lo que condujo a múltiples consecuencias de falsear información, con posibles delitos diversos, en donde los datos duros habrán de permitir la solución por la vía de la verdad y objetividad que el caso amerita, por lo pronto la derrota presidencial y de su candidata a presidir la SCJN es un hecho, veremos qué consecuencias hay para la fiscalía de la Cd de México, las notarías, la directora de la tesis y los académicos y colegios de abogados que han tomado parte en el asunto, la FES Aragón, la UNAM y, desde luego, para la ministra aún en funciones.

Los sepultureros de instituciones siguen pataleando su derrota, a pesar de los señalamientos de la sociedad, han continuado su marcha fúnebre.

Cuando un poder pone en jaque a otro poder, la solución que se adopte puede darle más poder o el mate al provocador.

El deslinde de personas e instituciones, ante situaciones conflictivas y de interés nacional, puede llevar a revalidar el dicho de “tira la piedra y esconde la mano”, como una forma cobarde o miserable de no asumir las responsabilidades o de pretender abusar del derecho y, cuando falla o pierden, buscar culpar a los otros.

Cuidado con esa ruta de derrota que socava la legitimidad de personas e instituciones. Muchos casos similares están en boga, los actos anticipados de campaña, los dichos y acciones de servidores públicos que violan cotidianamente la ley.

Sigamos en la batalla a favor de las libertades y del estado de derecho, de la inteligencia, desarrollo y seguridad de la nación, les deseo un gran año placentero y de mayor disfrute.