En las últimas semanas se han ido gestando una serie de movimientos estratégicos en la manera de la conducción de la política exterior del presidente Joseph Biden, primero, ha identificado con claridad, que la gran vulnerabilidad de los EEUU no proviene del exterior, más bien, es en cuanto a la manera en la que está conformada la sociedad estadounidense, es decir, desde la época de las grandes movilizaciones que encabezó Martin Luther King y las propias acciones que llevó a cabo Malcolm X, e incluso la protesta que externó uno de los más grandes boxeadores, Cassius Clay al cambiar su nombre por Mohamed Ali; no se había visto una reacción tan importante para el devenir de esta nación y más en un momento fundamental para seguir ejerciendo su liderazgo global.

Tal necesidad de hacer un ajuste en los modos en cómo venía estableciéndose la convivencia social, es provocada por un evento complejo como lo es la propia pandemia, pero que sin embargo, les está permitiendo a la clase dirigente contar con más elementos, de en dónde están las fallas que pongan en zozobra no solo el liderazgo global, sino el comportamiento de lo que es como nación los EEUU y cuál debe de ser su futuro a lo largo de este siglo, pues si bien, durante el siglo XIX se caracterizó en la construcción de su entorno terrestre y marítimo, el siglo XX, fue el de la definición de su carácter como potencia y asegurarse, que sus ideales hacía la comunidad internacional se cumplieran y así sucedió, la actual globalización, es la continuación del American Way of Life.

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No obstante, todo imperio perecerá como bien lo identificó Jean Baptiste Duroselle, de que cada nación que ha establecido una acción hegemónica tarde o temprano se enfrentará a la realidad de la disputa ante otra, que buscará quitarle su lugar como líder mundial, pero al mismo tiempo, Hans Morgenthau, también estableció que no habría potencia alguna que pudiera detentar permanentemente el poder e inclusive, que no podría ejercerlo en todo el mundo, luego entonces, el gobierno de Joseph Biden y Kamala Harris se enfrentan a la gran disyuntiva de cómo seguir ejerciendo su preponderancia global, sino cambian las condiciones de convivencia al interior de la sociedad de la nación más poderosa del siglo XXI.

Asimismo, los recientes tiroteos que se han ido presentando en diversas partes de los EEUU, también habla de una necesidad de integración de todos los sectores poblacionales, pues, desde que fue fundado los EEUU, estuvo llamado a ser una nación, de carácter cosmopolita, pues abrazaba a todo aquel migrante (ante todo europeo), que deseara ser prospero, pero también comprometido con los ideales que definieron los padres peregrinos y los padres fundadores,  ser el faro que iluminara al mundo y que desde este se irradiara el progreso para cada nación y sociedad en el planeta.

La misión que hoy tiene EEUU, es la de preservar esos valores con los que nació a finales del siglo XVIII, que para su sociedad, siguen siendo viables en la tercera década del siglo XXI.  El reto que tiene EEUU, ya no solo es seguir siendo el gran Think Tank del mundo o la fuerza militar y naval más poderosa entre los países, el reto que tienen, es como conciliar tantos intereses creados a lo largo de los años de su existencia, asimismo, mantenerse atentos a la seguridad internacional, vigilar a sus adversarios globales y alargar lo más que se pueda su liderazgo más allá del 2049.

¿Pero, porqué es importante esta fecha?, lo es, a causa de que se cumplirá el centenario del triunfo de la revolución maoísta-leninista, en la hoy República Popular de China (RP de China), que tiene fijada esta fecha, como meta para definirse como potencia global superando a los EEUU y a cada uno de sus aliados estratégicos.  La apuesta es grande y por tal razón, es el empeño que está llevando a cabo la Casa Blanca, primero para mantener su liderazgo, pero también, no dejárselo arrebatar por una nación totalitaria como lo es la RP de China, luego entonces, la labor que se está llevando en estos días es fundamental, para ir estableciendo líneas prospectivas de cómo serán las próximas décadas a razón de que nación detentara el poder en la segunda mitad del siglo XXI.

De ahí, la importancia que tienen estos cuatro años para los EEUU; pues se tienen que hacer importantes ajustes de cohesión social, que apoyen al propio proceso de construcción permanente de una sociedad, que pareciera estaba perdiendo el rumbo de hacia dónde ir y cómo hacerlo, pero más aún, cuándo a causa de la pandemia, influjos como la migración, están presionando la relación bilateral México-EEUU, pues en este justo momento, la nación que en el siglo XIX alentó la migración para alcanzar su desarrollo nacional, en el año de 2021, no se puede dar ese lujo, debido a que debe de hacer uso de su propia fuerza laboral para implementar otro New Deal 2.0, que le permita a la economía, contar con todos los elementos posibles, para enfrentar una serie de grandes batallas por el predominio global.

Tales batallas estarán en cada uno de los campos del poder como los estable Barry Buzan y que habrán de dejar muy en claro, que EEUU tiene todo el prestigio para ser la primera potencia del mundo, pero para ello, habrá de requerir de aliados estratégicos, como lo es la OTAN, la Unión Europea, la ANSEAN, el Diálogo Cuadrilateral de Seguridad, pero también se debe de considerar a los que hoy son socios estratégicos y México es uno de ellos, no solo por la vecindad y la integración económica que existe desde finales del siglo pasado, lo es por designios de un determinismo geográfico que debe hacer pensar, repensar y volver a pensar al Estado mexicano, en donde está ubicado su proyecto de nación, si lo es en torno a Beijing, a Moscú o a Washington,  en las RRII, más allá del noble arte de la diplomacia se encuentra la ciencia de la operación geopolítica y en ese sentido, durante la administración del presidente Biden se le irá requiriendo a México, en dónde se ubica su razón de Estado, pues la crisis del liderazgo mundial está muy cerca, por ello, la reconfiguración estratégica que está llevando EEUU en estos días. ¿y México tiene un plan geopolítico para enfrentar la confrontación de las potencias?, pues la política de la avestruz de nada servirá cuando los colosos se enfrenten.