El año 2021, sin duda sigue dando una serie de sorpresas que no se tenían consideradas y que son motivo de una gran discusión tanto académica, como en todos aquellos tomadores de decisiones de las principales potencias del mundo. Consideremos para ello, la férrea competencia que tienen las empresas farmacéuticas  por los contratos para las vacunas del COVID-19, al mismo tiempo, lograr que a lo largo del primer semestre se concrete un crecimiento sostenido por las principales economías para evitar un mayor desequilibro global que afecte el rendimiento de los procesos globales en cada una de las naciones del mundo, por otro lado, dejar establecido que el liderazgo global sigue perteneciendo a los EEUU. 

Además de estos temas, esta en poner en marcha, cada uno de los mecanismos del Acuerdo de París, para darle viabilidad a las políticas ambientales que faciliten que para las próximas décadas, se produzca un cambio completo en la manera en como se llevaran a cabo los diversos procesos económicos y comerciales, pero más aún, como serán afectados los propios mecanismos políticos y militares con los cuáles hasta el momento, se ha basado la convivencia mundial, que en mucho se ha sustentado, lo que dejó de herencia la Guerra Fría; por tal causa, estos cambios traerán un modificaciones sustanciales en el orden global y la seguridad internacional y por ende, en la propia característica con la que se entiende a la seguridad y defensa nacionales, y porqué no, en el modo en que entendemos la condición de Estado nacional. 

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Más aún, el debate entre la democracia y el populismo ha recobrado más fuerza, tanto por los acontecimientos de enero pasado, como también por la efectividad con la que algunos gobiernos totalitarios han podido controlar la pandemia y sus efectos al interior de sus respectivas sociedades para retomar sus respectivos procesos de recuperación económica que les permita que en este año, asuman mucho mejor las complejas condiciones que se están presentando en la actualidad. 

En este proceso que se está presentando de una aceleración de diversos cambios en el orden internacional, no se debe dejar de lado, lo que implica el cambio climático y cuyos efectos se han presentado en las últimas semanas pensando en lo acontecido en España con una tormenta invernal atípica que ocasionó diversos estragos en las diversas comunidades y autonomías, provocando un estado de emergencia, que se sumó a la delicada situación de la pandemia, afortunadamente la puesta en marcha del apoyo de las fuerzas de seguridad interior y de las fuerzas armadas, permitió que la sociedad española pudiera salir relativamente rápido de tal situación que en diversos puntos de España bloqueo el suministro de agua, gas y energía eléctrica. 

Estos acontecimientos fueron el preludio de lo que acontecería ahora en EEUU, con diversas tormentas de invierno, que fueron cubriendo poco a poco, a la mayoría de los estados de la costa del Atlántico e impactando hasta Texas y cuyas implicaciones ocasionaron que se suspendiera el envío de gas a México, que a su vez, ha tenido efectos negativos en la capacidad de suministrar adecuadamente energía eléctrica en diversos estados de México, dificultando la reactivación económica, debido a que múltiples empresas automotrices como Volkswagen, Nissan Ford, entre otras, han tenido que entrar en paro técnico, por no tener los insumos energéticos necesarios para comenzar su productividad. 

Si esto es un grave problema, se le debe dar seguimiento a las diversas expresiones sociales que en los últimos días en Cataluña, España; se han gestado a razón de la detención del rapero pro-independentista, Pablo Hasél, quien en una de sus melodías ha acusado a la autoridad española como pro nazi y al rey Felipe VI, como un criminal. Este tipo de expresiones de recuperar pronunciamientos referente a procesos de independencia, separatismo o de queja con respecto a la autoridad, son el cúmulo de cambio sociales que se han venido gestando no sólo en España o EEUU, también se han presentado a causa de la detención del líder opositor ruso Aleksei Navalni, quien tras estar poco más de 5 meses en Berlín, para recuperarse por envenenamiento con material radioactivo, regreso a su patria para señalar que Vladimir Putin era el actor intelectual de dicho atentado. 

Lo cierto es, que el mundo está cambiando de manera vertiginosa, apoyado en buena parte por los procesos tecnológicos y tan solo para entender esta situación es la reciente confrontación entre Facebook y el gobierno de Camberra, a causa de que la empresa digital estadounidense remunere a los editores por el uso de sus contenidos, como también se le ha pedido a Google, por lo que para el territorio australiano, Facebook ha bloqueado cualquier noticia nacional o internacional, en un claro enfrentamiento entre un holding global y un Estado soberano, justo en el momento en el que a razón de la pandemia la comunicación virtual es esencial, tanto a nivel personal, como profesional, comercial y de seguridad y defensa. 

El mundo cambia y cambia en su perspectiva de su propia realidad, cambia hacia un mundo digitalizado, cambia a energías limpias, cambia hacia el e-goverment y el e-comerce, cambia hacia la Ciberseguridad y la ciberdefensa, cambia en la relación entre gobernados y gobernantes, pero ante todo, comienza a dar vistas de lo que debe de ser el proceso de la nueva convivencia internacional y de cómo los Estados nacionales a través de sus gobiernos, deben de hacer para mantener sus procesos de unidad e identidad nacionales, el no observarlo, atenderlo y actuar en consecuencia de manera inmediata, tendrá una gran repercusión para aquellos lideres políticos y de gobierno que consideren que estas circunstancias son pasajeras ó a causa de la propia desesperación provocada por el aislamiento y el confinamiento.  En efecto, es parte del proceso catalizador que esta haciendo que se geste un nuevo modo de entender al Estado, a sus gobiernos, pero también de lo que debe de ser la sociedad de este siglo. 

Si a finales del siglo XX se consideraba que el Estado nacional sobrevivía era a condición de adaptarse al proceso global, hoy más que nunca, debe considerarse con mucho cuidado que el Estado esta sufriendo un cambio por asociación de condiciones de nacionalismos de última generación que conllevan, formas nuevas del quehacer democrático, reinterpretación de la seguridad nacional e internacional, economía global, reivindicación étnica y de género, aunado a la actual competencia por el control del liderazgo global.  Finalmente, en ello, México tiene un papel interesante que considerar y lograr para adaptarse como Estado moderno y vanguardista del siglo XXI. 

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