México. Juan, testigo protegido por la Fiscalía General de la República (FGR) asegura que integrantes del Ejército, policías y Guerreros Unidos recibieron órdenes de matar a los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Como parte de su testimonio actualizado, el testigo reveló que entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 ocurrieron los ataques y detenciones ante la orden de “matarlos a todos”.

-Publicidad-

Cabe mencionar que el Gobierno de la Cuarta Transformación ha logrado desacreditar la llamada “verdad histórica” del Gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de un testigo que en febrero de 2020 presentó una declaración alterna a lo supuestamente ocurrido.

En su versión sobre los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Juan menciona que éstos fueron privados de la vida, incinerados y sus cenizas arrojadas al río San Juan, en Cocula, pero reafirma que no hubo sobrevivientes. 

En su declaración actualizada, el testigo detalla que las acciones ocurridas esa noche, fueron a través del Ejército, policías y Guerreros Unidos, respondiendo a las órdenes de Jesús Pérez Lagunas, El Güero Mugres, líder criminal que dio la orden de “matarlos a todos”.

El testigo Juan narra que los estudiantes murieron tras ser detenidos en Iguala por fuerzas del orden y por integrantes de Guerreros Unidos, durante diversos enfrentamientos que se generaron por la llegada de hombres armados en seis camionetas del grupo contrario liderado conocido como el Cártel de la Sierra, liderado por Onésimo Martínez. 

Juan enlista a las autoridades que en 2014 supuestamente estaban en la nómina de Guerreros Unidos

Cabe señalar que, en su nuevo testimonio, Juan enlista a las autoridades que en 2014 supuestamente estaban en la nómina de Guerreros Unidos y que le rendían cuentas al Güero Mugres, entre ellos el secretario de Seguridad Pública del estado, Leonardo Octavio Pérez, así como el procurador Iñaki Blanco Cabrera, el capitán José Martínez Crespo del Ejército; de la base de la Policía Federal Ministerial estaban todos los comandantes y los ministerios públicos adscritos en ese momento en la ciudad de Iguala, federales y del fuero común; y de la Policía Federal estaban en la base de Iguala el capitán Dorantes, mismo que en su declaración previa Juan había asegurado que «no se dejaba sobornar», ahora en este relato evita mencionar a Omar García Harfuch, de quien había asegurado que recibía pagos de Guerreros Unidos en 2014, cuando era coordinador regional de la Policía Federal en Guerrero, señalamientos que el actual secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México negó. 

De las personas que Juan dice que las autoridades involucradas entregaron a Guerreros Unidos, ahora en este relato da a entender que ya estaban muertas. 

En su nuevo relato, Juan detalla algunos de los lugares utilizados por Guerreros Unidos para ocultar a los muertos entre el 26 y 27 de septiembre de 2014. Dice que Nicolás Nájera manifestó que había utilizado una casa en la colonia Granjeles para llevar ahí algunos de los estudiantes y los hermanos Benítez Palacios una casa a espaldas de la plaza Galerías de Iguala. 

Sobre la cremación de los restos aquella noche, Juan insiste en que se utilizó un crematorio en la salida de Iguala hacia Chilpancingo, pero agrega que no sabe cuántas personas fueron llevadas ahí ni si se distribuyeron a otros hornos crematorios, porque la persona que lo administraba o era el dueño o tenía el control sobre otros crematorios. 

Juan refiere que como el caso empezó a ponerse mediático en esas horas de la madrugada, no alcanzaron a calcinar o disolver todos los cuerpos y algunos restos fueron esparcidos en diferentes puntos de las zonas aledañas a Iguala, entre ellos un poblado que se llama Coacoyula, del cual dijo no tener el punto exacto, y una mina abandonada en el municipio de Taxco, de la que dijo desconocer su ubicación. 

Dijo que en un primer momento habían pensado junto con el fiscal del estado, Iñaki Blanco, armar unas fosas en un cerro que se llama Cerro Grande, en Pueblo Viejo, para que las familias o los padres se conformaran. Pero como el asunto se volvió muy mediático optaron por regresar y tratar de recolectar lo más que se pudieran de restos y así fue como los llevaron por el rumbo del basurero de Cocula. 

La información divulgada por Juan, fue obtenida a través de mensajes por radio y Blackberry que recibió en su teléfono esa noche, y una reunión que tuvo con quienes participaron en los hechos, la cual se llevó a cabo el 30 de septiembre de 2014 en un salón de fiestas que estaba a la entrada de un restaurante de mariscos que se llamaba La Jaiba.

Sobre la participación del Ejército en los hechos, su más reciente declaración dice que, los primeros días de octubre de 2014, en la pozolería Cazadores de la calle de Juárez, en Iguala, platicó personalmente con el capitán José Martínez Crespo y él le refirió que había colaborado a la detención y a entregar a algunos muchachos. 

De acuerdo con su testimonio, Juan perteneció a Guerreros Unidos desde 2013, bajo el mando de Marcos Cuevas, el Mini Cooper, y de su primo Omar. A mediados de 2014, cuando falleció Marcos Cuevas, asumió Mario Casarrubias Salgado y sus hermanos Adán y Ángel. Mario fue detenido en 2014 y quedó al mando Sidronio Casarrubias Salgado, quien manda a Juan Salgado Guzmán –que era su pariente– a hacerse cargo de la plaza de Iguala. 

TE PUEDE INTERESAR:  Colaboradores de “El Universal” mandan carta a AMLO

JET

Te puede interesar:  "El Felipillo" es investigado por extorsión, secuestro y homicidio