Tuve la fortuna de asistir a la gran fiesta que celebran los oaxaqueños cada año, algo así como la fiesta madre en mi linda Oaxaca.  Por supuesto me refiero a la Guelaguetza, que se festeja en el mes de julio de cada año. 

Guelaguetza, fiesta que se celebra en relación con este sistema cooperativo, que se caracteriza por la espectacularidad de sus bailes y el colorido de sus trajes típicos del estado de Oaxaca. La festividad es parte de los cultos populares a la Virgen del Carmen, razón por la cual se celebra a los dos lunes más cercanos a la festividad católica. También se conoce con el nombre de los Lunes del Cerro, puesto que el corazón de la festividad es el cerro del Fortín, que domina el centro de la ciudad de Oaxaca.

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Después de treinta años, regreso a la gran fiesta, sí, a la Guelaguetza y sinceramente me llevo un buen sabor de boca.

Me tocó ver en acción algo así como el dúo dinámico: una pareja joven, inteligente y muy fresca que son el uno a uno, súper coordinados, súper anfitriones, muy relajados, hospitalarios, y principalmente sin poses ni nada por el estilo. Me refiero al gobernador de Oaxaca, Maestro Alejandro Murat Hinojosa y a su señora esposa, Ivette Murat Moran. Sin duda, Ivette Murat, no solo se preocupa de hacer un gran papel, también se ocupa por ser gran respaldo para su esposo, pues es una mujer trabajadora, echada para adelante, pues la señora se la pasa innovando, creando e ideando programas para beneficiar a las y los oaxaqueños.

Por supuesto que es su obligación, y por algo eligieron a su esposo, pero neta que jamás había visto algo así, neta.

En esta gran fiesta donde fui invitada por el señor gobernador y su esposa, cosa que agradezco, pude saludar a grandes personalidades del medio artístico, y de gobierno, ellos políticos, empresarios, artistas, activistas y políticos, entre ellos el senador Ricardo Monreal y a su señora esposa. También saludé al diputado, Sergio Mayer, quien lo acompañaba su esposa Isabela Camil.

Debo confesar que cuando vi que Mayer se sentó a un lado de mi y Monreal al frente, estaba predispuesta a que serían cuatro horas un poco pesadas para mi, pero de repente veo que llega el gobernador Murat acompañado de Beatriz Gutiérrez, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador, se dibujó en mi rostro una pequeña sonrisa de satisfacción, pues siempre pensé en cómo sería tenerla de cerca y así dar una opinión, y aunque no me la pidan.

Les cuento…

En cuanto Beatriz subió al palco oficial,  donde estábamos los invitados del gobernador, empezó a saludar de mano a cada uno de los que nos encontrábamos ahí. Cuando llegó el turno de saludar de beso y de mano a mi pequeña hija y a su servidora, pensé que no se acordaría de mi. Después de tanto que publico sobre ella, mi sorpresa fue que si, y que además de ser atenta y amable con nosotras, me ubicó perfectamente, cosa que agradezco, pues parece que no paso desapercibida para Andrés Manuel y su esposa, Beatriz. Seguro mi voz y palabras llegan hasta ella. Y que conste que no me refiero a que si les agrado o no, eso es otra cosa, y sinceramente me tiene sin cuidado.

El punto es que vi en plena acción a la esposa del señor presidente Andrés Manuel, la vi actuar como lo hace nuestro presidente, todo fríamente calculado para así dar un efecto carambola, pues cada que un baile típico terminaba, ella se iba con la gente. Los lugareños acostumbran a regalar “Guelaguetza”. El gobernador junto con sus invitados, regalan todo lo que quepa en un canasto mediano, donde hay pan, galletas, abanicos, servilletas y canastos pequeños.

Pues resulta que la señora Beatriz Gutiérrez se iba hacia gente a dar los  obsequios del canasto y se perdía hasta por veinte minutos entre cada bailable. Llegó el momento en que pasó más de una hora y no aparecía la señora, se iba al privado o de plano se la pasaba grabando el gran evento. No se si es mi imaginación o de plano no quería convivir con los invitados. Lo que ella buscaba, pues que la prensa, los invitados y el público se percatara que es pueblo y que no se junta con los Fifís, esa impresión me dejó el día de hoy. Siento que hoy fue el pretexto perfecto para Beatriz y así darse un buen baño de pueblo, y que mejor que en una fiesta tan colorida con más de 14 regiones del estado de Oaxaca. No me gustó que se desapareciera y quisiera ser ella la protagonista de la gran fiesta de todos los oaxaqueños, donde ellos eran los principales anfitriones, y los invitados, nos dedicamos a disfrutar y agradecer sus finas atenciones. 

Lamentablemente no fue el caso, tanto así que la actitud de la señora Beatriz, opacó la presencia del diputado Sergio Mayer, que siempre se comporta como todo un divo, en éste caso, no se dió a notar, y eso está cañon, eh.

Aquí hay un tema que me preocupa, y que me gustaría que me ayudaran a aterrizarlo. ¿Ustedes cuál creen que sea el papel de Beatriz Gutiérrez para dentro de cinco años?

Siento que le dijeron que tiene que ser menos activa en redes sociales, para limpiar esa terrible imagen visceral y enconosa, para así borrar de nuestras mentes su egocentrismo y errores, para poder perfilarla, ¿pero para qué?

Será que nuestro presidente piensa que Betty podría ser una opción para cuando termine su mandato, bueno, si es que termina. 

Por eso mejor digo: ¡Dios, nunca mueras!

Por cierto, para quien no haya escuchado esta linda canción, se las recomiendo. Se llama “Dios nunca muere” de Macedonio Alcalá.

Por último, quiero agradecer las finas atenciones del señor gobernador y su señora esposa, por su sensibilidad para tocar el tema de “trabajo doméstico”

¡Gracias totales!

Daniela Acosta Borquez.

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