Es posible que si usted es un consumidor frecuente de gasolina y uno de los millones de afectados por el desabasto de ese combustible, entienda mejor el problema real.

Es decir, sabrá que hace por lo menos 30 años no ocurría el desabasto de un producto básico como la gasolina –como el que hoy vivimos–, y que las últimas experiencias datan de los gobiernos de Echeverría y López Portillo.

También sabrá que en una economía de libre mercado, como las que vivimos a partir de Carlos Salinas, no existe el desabasto al estilo de Cuba y Venezuela.

Entiende, entonces, que es “una payasada” eso de que cerraron los ductos de gasolina dizque para impedir que los huachicoleros sigan robando.

¿Y por qué es una tontería?

Porque el propio Presidente Obrador dijo que el huachicoleo era “una cortina de humo”. Luego dijo que era mentira el problema del robo de combustible ya que, en los hechos, existía una red de complicidad entre directivos de Pemex y los criminales.

Es decir, si el Presidente Obrador sabe que el robo de ductos –llamado huachicoleo–, fue un engaño y si conoce “la estafa maestra”, lo menos que debió hacer es proceder penalmente contra los funcionarios y los criminales y llevarlos a prisión.

¿Entonces? ¿Por qué el Presidente dice otra cosa? ¿Qué está pasando?

¿Por qué si el Presidente sabe tantas cosas, no ha sido capaz de llevar a prisión a los funcionarios públicos de Pemex involucrados, a sus cómplices y a los criminales?

¿Por qué no hay ningún detenido, por que el Presidente Obrador se comporta como perdonavidas con el líder petrolero, Carlos Romero Deschamps? Todas esas interrogantes se responden con pocas palabras.

Lo que pasa es que el de López Obrador es un gobierno engañabobos.

¿Lo dudan?

Primero tenemos que saber que ya está probado que el problema real del desabasto de gasolina se debe a que los idiotas titulares de Pemex y de Energía –el señor Romero y la señora Nahle–, rompieron los contrato de importación de gasolina, gas y crudo, con empresas norteamericanas.

¿Por qué esa estupidez? Porque se los ordenó el Presidente. ¿Por qué?

Porque López Obrador creyó que al no renovar esos contratos, mandaría  el primer mensaje de fuerza contra las grandes empresas petroleras texanas.

Sin embargo, lo que no sabían los idiotas del nuevo gobierno –y tampoco el Presidente–, es que las reservas de gasolina en los centros de acopio y en las estaciones de gasolina, no es mayor de tres días.

Es decir, si no se surte gasolina cada dos días a las despachadoras, se acaba el combustible. Y eso es lo que estamos viviendo.

Y frente a esa monumental torpeza, los genios del nuevo gobierno debieron inventar un argumento que –según ellos–, fuera creíble.

Y pensaron que los ciudadanos son idiotas y se tragarían el cuento de que se suspendió el abasto mediante ductos, dizque para combatir a los huachicoleros.

¿Usted les cree? En realidad asistimos a un argumento engañabobos

Nosotros tampoco creemos el argumento.

Y es que el de López Obrador es un gobierno engañabobos.

Se los dije.