Se cumplió lo que aquí pronosticamos desde hace meses.

Al final de cuentas y luego de la simulación de una batería de encuestas,
desde Palacio se impuso a una incondicional del presidente, para contender
por el gobierno del estado de México.

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Una mujer que por décadas ganó su lugar en Palacio como una brillante
estrella para recaudar dinero sucio que fue a parar a las arcas del naciente
partido de AMLO.

Una eficiente e incondicional recaudadora que por más de dos décadas,
llevo dinero “negro” –producto del crimen organizado–, al “movimiento” de
López; esa organización nada democrática y menos transparente.

Y una alumna ejemplar del maestro de la estafa; la mujer que, sin
chistar, replicó en el gobierno de Texcoco –en el estado de México–, la
estratagema saqueadora que impuso el pillo Obrador en el antiguo GDF, a
cuyos empleados robó entre 10 y 20 por ciento de su salario.

En efecto, apenas en días pasados, desde Palacio se anunció que la
señora Delfina Gómez será –por segunda ocasión consecutiva–, la candidata
de Morena al gobierno del Estado de México.

Una aspirante que –sin duda–, “tiene la suerte” y “el privilegio” de
contar con todo el apoyo presidencial, lo que la convierte en intocable para
efectos políticos; intocable antela justicia a causa de sus raterías probadas y
hasta reconocidas de manera pública.

Y es que, en medio del enojo general en el estado de México y en todo
el país –a causa de la grosera imposición–, la señora Delfina Gómez no sólo
es una candidata perdedora sino que, sobe todo, se trata de un “cartucho
quemado”.

¿Y por qué “un cartucho quemado”?

Porque será la segunda ocasión en que la señora Delfina Gómez
compite por el mismo cargo; el del gobierno del estado de México.

Pero además, porque hoy Delfina tiene “una cola” aún más larga que en
2017, cuando buscó por primera ocasión el gobierno mexiquense.

Es decir, hoy no solo ha robado como alcaldesa, sino como secretaria de
estado y como preferida de Palacio Sin embargo, lo más ridículo es que son muchos los sorprendidos de que López Obrador decidiera a favor de que “su recaudadora” estrella, Delfina Gómez se convierta en aspirante al gobierno mexiquense, por segunda ocasión
consecutiva.

Resulta que pocos recuerdan que por más de dos décadas –desde el año
2000 al 2018–, se documentó a través de todos los medios posibles que López
Obrador fue el maestro de la extorsión política; la misma de la que hoy se
acusa a la señora Delfina Gómez.

Y olvidan que, a pesar de que se ofrecieron las pruebas contundentes de
las extorsiones de AMLO, aún así votaron por el candidato de Morena la
friolera de 30 millones de mexicanos.

Y son muchos los sorprendidos porque el problema no es que exista un
partido como Morena, capaz de las mayores felonías, y tampoco que haya
llegado al poder un presidente pillo, como López Obrador.

No, el problema es que existe una sociedad, como la mexicana, capaz de
tragarse los cientos de miles de mentiras de un populista como el presidente
mexicano y que no tienen memoria sobre la ruina a la que ese populista
crimina han llevado a México y a los mexicanos.

Y es que a buena parte de la sociedad mexicana le hicieron creer que los
gobiernos del PRI, del PAN y del PRD eran algo así como la peor que le pudo
haber pasado al país, sin entender que las siglas de un partido no hacen al
partido.

A los partidos políticos los hacen los ciudadanos; –mujeres y hombres–
, que se valen de las siglas partidistas para hacer un mejor gobierno, lo mismo
que para saquear, que robar.

Y vale la aclaración porque a Morena llegaron los peores ciudadanos, la
escoria de la política que gestaron el PRI, el PAN y el PRD –y sus rémoras–,
y quienes al amparo de las siglas de Morena hoy saquean al país, generan más
pobres que nunca, solapan la violencia y el crimen y han provocado casi un
millón de muertos por la pandemia, por el crimen y por la precarización del
sistema de salud.