Siempre tuvimos la certeza de que a la Presidencia de la República había llegado un político que, además de populista, era y es un tipo demasiado zoquete e inepto. Las pruebas y las consecuencias ya las tenemos a la vista: una crisis de abasto de combustible (gasolina, diésel, turbosina) como efecto de una pésima estrategia de combate al “huachicoleo”.

Y, antes de este error garrafal del Presidente de la República, los votantes y simpatizantes de MORENA tuvieron que tragarse la decepción de que la mal llamada “Cuarta Transformación” no le dio marcha atrás al “gasolinazo” que instrumentó, desde 2016-2017, la “mafia del poder” encabezada por el “PRIAN”.

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En efecto, recordemos que, al presentar en septiembre del 2016, el Paquete Económico para el Ejercicio Fiscal 2017, el Presidente Enrique Peña Nieto estableció con toda claridad la entrada en vigor de la liberalización del precio de la gasolina y del diésel. Todo esto en el marco de la Reforma Energética de 2012-2013, fruto del Pacto por México.

La medida por supuesto que fue muy impopular, ya que la gasolina pasó de 14 a 19 pesos por litro (redondeando y en promedio). Peña Nieto confío en que este incremento sería absorbido sin problema por la dinámica del crecimiento económico y que, con la entrada al mercado de nuevos distribuidores y expendedores de combustibles, los costos tenderían incluso a bajar en el mediano plazo.

Desde este aumento drástico e impopular, AMLO y su partido-secta (MORENA) se montaron en la idea de que ese “gasolinazo” era una injusticia del “neoliberalismo prianista” y, en consecuencia, hubo protestas callejeras y parlamentarias. ¡Y, por supuesto, revertir este “gasolinazo” peñista se volvió bandera esencial de AMLO-MORENA en las elecciones federales del 2018!

Pero ¿qué creen? Que ya teniendo la Presidencia de la República y la mayoría en el Congreso de la Unión, a los morenos se les olvidó su promesa de campaña y, pudiendo darle marcha atrás al “gasolinazo” de Peña Nieto (2016-2017), no lo hicieron. ¿La razón? Simple: ahora la recaudación y el gasto de dinero beneficiaría al régimen populista de AMLO-MORENA, régimen experto en financiar parásitos sociales.

Curioso: los seguidores de MORENA se tragaron el incumplimiento de darle marcha atrás al “gasolinazo”. Sufren una especie de Síndrome de Estocolmo Político.

Y, para colmo de males, con la pésima estrategia de combate al huachicoleo instrumentada por López Obrador, ahora existe desabasto y escasez de combustible, incluso en las grandes plazas urbanas del país. ¡Ah, esa gran estupidez de combatir un problema generando otro de igual o mayores dimensiones!

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A este fenómeno se le ha dado el nombre jocoso y burlón de “gasoliganso”: la gansada gasolinera de López Obrador.

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