La salida de Germán Martínez Cázares de la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) representa algo más allá del simple hecho de un cambio de personal, muestra lo mal que ha hecho las cosas este gobierno administrado por el morenista Andrés Manuel López Obrador.

En el año del 2017, durante el sexenio del priista Enrique Peña Nieto, Mikel Arriola era quien llevaba las riendas de este instituto de salud pública. Con gratitud y festividad, anunciaba que el IMSS contaba con finanzas sanas, lo cual permitía una viabilidad financiera hasta el 2020.

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Esta buen augurio se daba gracias a que para ese año se habían podido introducir ingresos mayores a 100 mil millones de pesos debido al incremento de la creación de empleos durante el último lustro. Incluso apuntaba que en lo que iba de ese sexenio ya se habían creado más de 3 millones de empleos formales.

Incluso Arriola se dio el lujo de presumir que se había hecho una inversión de 33 mil millones de pesos en infraestructura, lo que representaba un 7% más que en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y 26% más que lo hecho durante la administración de Vicente Fox (2000-2006).

Aquí la pregunta es, ¿en qué momento todo esto se cayó? La respuesta es muy sencilla: en el momento que el morenista Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia de México con la bandera de la austeridad republicana.

El propio Germán Martínez lo deja ver en la carta que publicó tras su renuncia a la dirección del IMSS, señalando que en consecuencia del ahorro excesivo de la administración actual, el instituto ha sufrido de recorte de personal y de un rediseño institucional donde importa más el cargo que el encargo.

Además acusa de que gente de la Secretaría de Hacienda, comandada por Carlos Urzúa, quiere manejar al IMSS poniendo a Delegados administrativos estatales, los cuales manejarían recursos y tomarían decisiones dejando a un lado a los Delegados aprobados por el Consejo Técnico del Seguro Social.

Todo esto aunado a que Germán Martínez nunca pudo hablar con personal de Hacienda sobre el infarto financiero que está a punto de sufrir el IMSS ya que los funcionarios nunca le respondieron los oficios y siempre le cancelaron las reuniones programadas.

Tal y como están los hechos, no nos extrañe que en próximos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador presente “otros datos” para contradecir a Martínez Cázares, al fin ya se está haciendo costumbre.