En momentos de crisis nos damos cuenta de qué estamos hechos los sujetos. Nos muestran nuestras debilidades y fortalezas, la resiliencia que nos acompaña. Los que dirigen las instituciones y organizaciones perfilan los alcances y límites que éstas tienen, hay cierta simbiosis orgánica entre ellos, identidad que se refleja en la manera en que proceden, en lo que defienden y atacan. Aunque no debiera, se vuelve secundario el derecho y la norma que las rigen. La discrecionalidad se enseñorea.

Los gobernantes deciden manipular las normas democráticas en el temor de su derrota, realizan acciones intervencionistas que manipulan y promueven su propio gobierno y sus candidatos, en un afán de mantener supuesto control de recursos y su grupo en el poder.

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Lo ilegal y lo inmoral choca, el pasado y el presente se contrastan y los deseos y lo real se tergiversan, el discurso político se pervierte, hasta el tema de la vacuna pretende manipularse para posicionar candidatos, partidos y gobiernos.

Las personas, entienden lo que el gobernante hace, buscan, como todos, sacar raja política, es un juego del toma y daca, como siempre, nada cambia y poco mejora, es más la política electoral se aleja de lo democrático.

El electorado tendrá la palabra. Los partidos han hecho sus alianzas y, se conforman dos bloques, el que impulsa el gobierno y su partido y los opositores otrora las principales fuerzas políticas. Veremos el próximo año cómo vienen las cosas.

En principio, les deseamos lo mejor de lo mejor a [email protected], a cuidarse con sana distancia, cubre bocas, higiene y fortaleza respiratoria, las vacunas todavía lejanas y seguirán las medidas comunes; los intereses malsanos están jugando con todo lo disponible para seguir su control y poder. El gobierno tiene sus intereses de grupo que no coinciden con el interés nacional.

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Que la mejor resiliencia surja en cada [email protected], para bien de [email protected], seguimos en la batalla.