Hace unos días fue presentada la Evaluación Nacional de Riesgos 2019-2020, un documento elaborado y difundida su presentación por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la SHyCP.
Aunque utiliza información de los años 2016-2018, permite establecer algunos elementos para la reflexión. Y realizar la proyección de los riesgos nacionales a la fecha.
Ahí se muestra que en la cuestión de lavado de dinero, la delincuencia organizada se mantiene como la amenaza primera.
También proporciona datos e información que muestran y reconocen que hay 19 organizaciones crimínales en México, con un gran impacto, capacidad, violencia y control.
De dichas organizaciones destacan por su presencia internacional, el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel del Pacífico. Asimismo, hay ocho organizaciones de alcance regional: el Cártel de la Unión Tepito, el Cártel de Tláhuac en la Ciudad de México; Los Viagra, en Michoacán; el Cartel del Noreste, en Tamaulipas; el Cartel Independiente de Acapulco, Los Rojos y Guerreros Unidos, en el estado de Guerrero, entre otros.
De acuerdo con los registros presentados, el Cártel Jalisco Nueva Generación tiene presencia en 24 estados de la República; el Cártel del Pacífico en 19 entidades; el Cártel del Golfo, en 14; Los Zetas, en 13; el Cártel del Noreste, en cinco; Guerreros Unidos, en cuatro; La Familia, en tres; Los Beltrán Leyva, en tres; el Cártel Santa Rosa, en dos; Unión Tepito, en dos; y Fuerzas Antiunión, en dos.
Estos registros revelan la presencia de los grupos crimínales en todo el país, con el impacto y las consecuencias en contra de la seguridad y tranquilidad de la sociedad.
El diagnóstico es relevante, la acción de la UIF en el ámbito de sus atribuciones es fundamental y, en la propuesta de coordinación con otras instancias de gobierno es clave para atender la inseguridad.
Sin embargo, las dificultades existentes entre los tres niveles de gobierno son delicadas, también la necesaria y limitada coordinación con otras instancias de inteligencia y seguridad, y la supuesta colaboración con el sector privado, expresan las dificultades que existen en el combate a la delincuencia organizada, sin contar con las dificultades del titular del ejecutivo en su típica expresión de abrazos si, balazos no, como punto fundamental de su estrategia para tratar con la delincuencia.
Las acciones emprendidas por la UIF son importantes, la atención al conflicto político es relevante en la medida que contribuye a sus objetivos de lucha contra la delincuencia, sin embargo, distraer su atención para combatir adversarios políticos o posicionarse para ocupar candidaturas por venir, genera un conflicto para el tratamiento adecuado del problema del lavado de dinero y el combate a la delincuencia.
Veremos si esta evaluación de riesgos favorece el alcance de un clima de mayor seguridad y estabilidad y no es una simple ventaja para conseguir posiciones políticas, el tiempo nos lo dirá pronto.
El enfoque estratégico institucional será elemento clave en estas batallas.