AL TIEMPO

En efecto, el crimen de “los 43” de Iguala es, a querer o no, una tragedia injustificable e imperdonable, por donde se le quiera ver.

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Sin embargo, resulta diez veces más cuestionable, injustificable e imperdonable –en una progresión geométrica–, que en el gobierno de AMLO el número de víctimas por Covid-19 haya rebasado “los 43 mil” muertos, muchos de ellos a causa de la irresponsabilidad oficial y las políticas criminales del gobierno federal.

Pero no, que nadie se equivoque.

El caso de “los 43” de Ayotzinapa no puede ser tratado como “un crimen de Estado”, por más que el “lopezobradorismo” haya pretendido “venderlo” –con fines político electorales–, como un crimen cuya responsabilidad era del gobierno de Peña Nieto.

En cambio, existen evidencias contundentes de que es un crimen de Estado la muerte de muchos de los 43 mil 374 mexicanos que perdieron la vida a causa de la pandemia de Coronavirus.

¿Y por qué el primer caso no fue un crimen de Estado y, en el segundo, sí existen pruebas de involucran al Estado en las muertes por Covid-19?

La respuesta es elemental; incluso de sentido común.

A “los 43” de Iguala los secuestraron policías municipales al servicio del Cártel Guerreros Unidos, quienes ordenaron su ejecución e incineración.

En el caso de los más de 43 mil muertos a causa de la pandemia, existen evidencias apabullantes de que en muchos casos se negó la atención adecuada a los enfermos; que no fueron suficientes las camas de hospital, los médicos, las enfermeras y los instrumentos básicos, como ventiladores; todo a causa de los recortes presupuestales.

Es decir, que por decisiones equivocadas, erróneas y hasta criminales, de distintas instituciones del Estado –desde el mismo presidente Obrador y de su vocero para Covid-19, López-Gatell–, no se cumplió con lo que ordena la Constitución para atender una emergencia sanitaria como la que vivimos.

Por tanto, ninguna autoridad siguió los protocolos del caso y, por esa razón, miles de mexicanos que pudieron salvarse, al final murieron.

Incluso, especialistas de diversas disciplinas –médicos, abogados y constitucionalistas–, analizan la posibilidad de demandar ante instancias internacionales al gobierno de México y al presidente López Obrador.

En efecto, distintos grupos sociales preparan una demanda que incluye las figuras de “Crimen de Estado” y “Crimen de Lesa Humanidad”, contra el gobierno federal, contra el presidente y contra todo el sector salud.

Pero la tragedia es mayor –y son mayores las evidencias del crimen de Estado–, si se toma en cuenta que hoy, 26 de julio del 2020, México ya es el cuarto lugar mundial en el número de muertes por Covid-19, con 43 mil 374 víctimas.

Más aún, en las próximas horas, ocuparemos el tercer lugar, ya que México desplazará al Reino Unido, que reporta 45 mil 738 muertes y que apenas es superado por Brasil, que contabiliza 86 mil 496, y por Estados Unidos, que registra casi 150 mil muertes por la pandemia.

Pero tampoco ahí termina la tragedia.

Según un reporte en el que participaron la OPS, el INSP, la SSA, el Inegi y el Cenaprece, de la semana 12 a la semana 26, del 2020 –es decir, en plena pandemia; de marzo a junio de ese año–, se reportó “un exceso de mortalidad de 55%”.

¿Qué quiere decir “un exceso de mortalidad de 55%”.

Según el mismo estudio, se esperaba que las estimaciones oficiales de mortalidad –para el periodo de las semanas 12 a la 26 del 2020–, “serían de 130 mil 763 defunciones”.

Sin embargo, el número de muertes reportadas en ese mismo lapso se disparó en más del 50%. Es decir, llegó a , “202 mil 77 defunciones”.

En otras palabras, que se reportaron 71 mil 315 muertes adicionales de lo previsto.

¿Cómo entender ese disparo inesperado de muertes?.

El estudio dice que no todos son por coronavirus, pero tampoco puede descartar esa posibilidad.

En resumen, resulta que México puede ocupar ya el segundo lugar de muertes por Covid-19, si se suman las 43 mil 374 muertes oficiales, más las 71 mil 315 muertes inesperadas, adicionales, lo que suman 114 mil 689 muertos por la pandemia. Sí, México tendría hoy más de 114 mil muertes por Covid; el segundo lugar del mundo.

Si fue el Estado, sea por negligencia, por descuido por ignorancia o por necedad presidencial.

Por eso conviene preguntar.

¿Recuerdan que el reprobable “crimen de los 43” fue utilizado de manera aún más reprobable, como uno de los más efectivos mensajes de campaña, luego del también efecto “primero los pobres”?

¿Recuerdan que el Goebbels lopista, Epigmenio Ibarra, convertir en arma electoral el eslogan de “nos faltan 43” y “fue el Estado”, junto con el “pase de lista” y el “monumento” en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México?

Hoy, sin embargo, frente a los más de 43 mil muertes de mexicanos a causa de la pandemia –muertes oficiales–, y las más de 70 mil muertes no explicadas, justo en el periodo de la pandemia, adquiere su verdadera dimensión el engañoso y mentiroso “nos faltan 43”.

¡Sí, “hoy nos faltan 43 mil”!

¿Cuándo veremos a los lopistas gritar que fue un crimen de Estado; cuándo los veremos encabezar el pase de lista; cuándo veremos el monumento en el Paseo de la Reforma, por “los 43 mil” y cuándo veremos las denuncias contra el criminal de Estado, llamado López Obrador?

Se los dije. López es un peligro para México y los mexicanos.