La historia de México ha sido compleja y complicada a partir de su nacimiento el 27 de septiembre de 1821; desde ese momento hasta la presente época, la nación ha recibido el embate de los interés de la potencias extranjeras y al mismo tiempo, de una falta de visión estratégica para mantener la integridad del país. De ahí la importancia de Don Bernardo Gutiérrez de Lara como enviado del Cura Hidalgo ante el gobierno de EEUU para solicitar el apoyo de esa nación. Tras un viaje arduo y complicado el originario de Texas, logró llegar hasta Washington DC para entrevistarse con uno de los hombres más importantes de la vida internacional de los EEUU en el siglo XIX, personaje que gestionó la compra de la Luisiana, fue Secretario de Estado y posteriormente fue presidente de su nación: James Monroe.

Precisamente siendo James Madison presidente de los EEUU (1809-1817), al frente de la Secretaria de Estado se encontraba entre 1810-1811 (primer periodo de la independencia) James Monroe quien recibió a Gutiérrez de Lara quien había sido nombrado Ministro Plenipotenciario y Mariscal de Campo ante el gobierno estadounidense para solicitar todo el apoyo posible a la causa independentista. En una placida reunión en la que la cordialidad diplomática estaba presente, se discutieron y analizaron las causas por las cuáles la Nueva España buscaba su separación del Imperio Español y su anhelo por ser una nación protagonista del nuevo orden internacional que estaba emergiendo a principios del siglo XIX. En dicha plática, Don Bernardo Gutiérrez de Lara expuso todas las necesidades logísticas y tácticas que requería el movimiento insurgente, al Secretario de Estado, mismo que tras escucharlo aceptó con gusto otorgar toda la ayuda posible, con una sola condición, que alcanzando la independencia la nueva nación elaboraría una constitución similar a la de EEUU y tras su aprobación solicitaran su anexión a esa nación.

Los pasajes históricos nos narran la negativa de Don Bernardo Gutiérrez de Lara  para tal requerimiento, pero lo cierto es que desde ese momento la autoridad estadounidense fue muy clara en su objetivo para con nuestra nación a razón de sus necesidades de crecimiento territorial, obtención de recursos estratégicos para su desarrollo y de una salida eficaz al Océano Pacífico, poco a poco concretó su sueño y hoy prevalece su condición de potencia dominante en el escenario global.

Estos hechos históricos que acontecieron cuando México estaba por nacer, ya daban una prueba de lo que significaría ser el vecino inmediato de los EEUU y que en estos días son interesantes de revisar a causa de lo que ha estado sucediendo en la relación bilateral con esa nación durante la presente administración del presidente López, quien en campaña fue muy incisivo e incluso mordaz de cómo se debía controlar los dichos del Presidente Donald Trump con referencia a la construcción de un muro fronterizo por los altos niveles de delincuencia organizada, sin embargo, los lamentables sucesos de las semanas pasadas que acontecieron con la familia Lebaron provocaron un  nuevo sisma en la compleja relación bilateral que se sumaba a la necesidad de cerrar la frontera sur de México a los flujos migratorios, la manipulación con la aprobación del T-MEC; como a la degradación de los rangos de calificación por las principales corredurías y bancos estadounidenses.

Aunado a ello, México ya se encuentra en recesión técnica por la falta de crecimiento económico en el último trimestre del año y para incrementar la complejidad del momento, ante el pésimo cálculo político que se hizo en Palacio Nacional de los sucesos en Culiacán, se suma lo acontecido a la familia Lebaron, ya que han solicitado la intervención de la Casa Blanca para que se catalogué al asesinato de los suyos como un acto de Narco-terrorismo que para la estrategia de seguridad nacional de EEUU en la región, sería de gran provecho a razón de los sucesos en Latinoamérica, de una efervescencia política por el reacomodo de alianzas en la zona de control natural de los EEUU como lo es el continente americano.

Precisamente el estratega geopolítico Zbigniew Brzezinski, en su libro El Dilema de EEUU (2005), sugiere como su nación debe saber utilizar a su continente a razón de su propia seguridad frente a los desafíos que impondrá la competencia por el liderazgo mundial, teniendo en cuenta identificar con claridad cuales son sus intereses en el escenario internacional y cuáles son sus aliados incondicionales. En este sentido, nos recuerda de alguna manera lo exigido por Monroe a Gutiérrez de Lara y a su vez la imposición de medidas de control fronterizo a ésta administración par salvaguardar su integridad territorial, pera ante todo, de mantener a EEUU como una nación que ofrece a su ciudadanía los máximos estándares de bienestar y seguridad posibles frente a las agresiones de otras naciones.

Las circunstancias que se viven, están requiriendo el analizar y considerar que el crimen organizado puede llevar a cabo acciones cuya intencionalidad sean las de despertar miedo, angustia e incertidumbre, desde pequeñas a grandes localidades. Lo que sucedió con el operativo en el que no se pudo concretar la captura de Ovidio Guzmán, el mensaje fue que el crimen organizado tiene la capacidad de controlar una ciudad y en este caso la capital de un estado de la Federación, pero lo que sucedió en Chihuahua a la familia Lebaron es aún más impactante pues las víctimas fueron mujeres y niños inocentes y que eran el objetivo de la acción del crimen organizado, de ahí que las alertas para visitar a México ya no solo son emitidas por EEU, sin también por INTERPOL y EUROPOL, por la falta de certidumbre en la debida atención frente al crimen organizado.

La experiencia en Perú con Sendero Luminoso y en Colombia con las FARC y el ELN, junto con los sucesos en su momento en España cuando combatió a ETA o en Italia a la Cosa Nostra, permiten establecer un análisis interesante de la evolución que tienen los grupos nacionalistas-separatistas y el crimen organizado, para llevar cabo acciones que pongan en entredicho a la autoridad del Estado y causen en la población la incertidumbre de ver en peligro a su familia y entorno personal.

La política exterior es parte de la seguridad y defensa nacional, y así está entendida a nivel mundial, la empatía de la acción diplomática, más la inteligencia y las Fuerzas Armadas realizan una labor extraordinaria para que el Estado no tenga las complicaciones que hoy vivimos. El ejemplo de Don Bernardo Gutiérrez de Lara, sería conveniente se lo explicaran al inquilino de Palacio Nacional de cómo se debe velar por el máximo de los intereses, que es la nación.