Asumimos la seguridad nacional como la condición de un Estado, que estratégica y armónicamente articula y desarrolla sus elementos fundamentales, de acuerdo al equilibrio de sus fines y medios, para sustentar la permanencia de su poder nacional soberano, con relación a su interés y objetivos nacionales.

El análisis y consecuencias de esta aproximación a la seguridad nacional lo hemos realizado en nuestro libro Repensar México, una introducción a la seguridad y defensa nacionales, 2020, en donde reflexionamos sobre el carácter analítico, conceptual y jurídico-político de la seguridad nacional, con una perspectiva triple: como instrumento de análisis, política gubernamental y política de Estado.

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Desde la academia se han establecido reflexiones progresivas, acumulativas y críticas, de las seguridades, en sus vertientes nacional, interior, pública, humana, global, ciudadana, multidimensional, y ampliada y en cada gobierno se ha adoptado una línea de seguridad nacional, que se inscribe en los programas sexenales y se expresa en políticas públicas, acordes a la Ley de Seguridad Nacional vigente.

La tesis sin seguridad no hay desarrollo, ha calado en el contexto nacional, con cada hecho violento o cada acontecimiento relevante se actualiza la idea de la seguridad nacional mexicana.

El contraste del uso de la seguridad nacional se manifiesta en la geopolítica nacional, con su impacto en el poder nacional, en la explícita realidad de los mexicanos en las entidades, municipios, comunidades, barrios, colonias y calles de nuestro país.

Cualquier acción de seguridad nacional de fundarse y motivarse por los principios de legalidad y legitimidad que pertenecen al ámbito del Estado de derecho y fortalecen la sana convivencia.

De aquí la interpretación de la seguridad nacional como condición del desarrollo, como contribución al proyecto de nación, a la defensa del interés nacional y a la consecución de los objetivos nacionales.

Es así como cualquier denominación de un ente caracterizado como hecho, dato o fenómeno de seguridad nacional, debe ser fundado y motivado no solo por el discurso de quienes la tutelan y la operan, sino que debe ser compartida explícita y públicamente (Difundida en el Diario Oficial de la Federación) por y para la nación.

Considerar determinadas obras o acciones como seguridad nacional, sin justificación explícita, que vayan en contra de la constitución política, o del interés y objetivos nacionales, por algún interés avieso, o de grupo, u ocurrencia alguna de cualquier autoridad o ciudadano, es un acto ilegal, que viola la norma vigente y pone en entredicho la legitimidad del hecho mismo.

No hay forma de esconderse en la ignorancia de la ley, pues ello no exime de su cumplimiento. Y toda autoridad está obligada a cumplir y hacer cumplir la ley.

La sentencia de un juez, que ha determinado suspender un tramo del tren maya y que, el ejecutivo ha enfrentado con una distorsionada idea de la seguridad nacional, se mantiene, el asunto puede generar un conflicto mayor, más allá de lo jurídico, con alto costo en la convivencia política y social.

Por ningún motivo un interés de grupo, puede atentar contra el estado o la nación, tarde que temprano una acción de este tipo se revierte.

Esperemos cómo se funda y motiva la decisión presidencial de darle estatus de seguridad nacional a la obra del tren maya.

Una reflexión importante, en donde las partes mantienen sus ideas y que, en algún momento, habrá que dirimir con la ley en la mano.