México. Durante la noche del pasado martes 27 de agosto un bar se incendió, a causa de un grupo armado que habría arrojado elementos explosivos al interior del bar y presuntamente lo habría rafagueado previamente, en Coatzacoalcos, Veracrúz.

Como producto del siniestro, 26 personas han fallecido hasta ahora, y 12 más están heridas de gravedad, entre ellos 9 mujeres.

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El presidente Andrés Manuel López Obrador, dedico un momento durante su conferencia matutina para declarar que lamenta los fallecimientos, afirmó «Ayer fue un día muy difícil por la violencia por lo que sucedió en Coatzacoalcos; en un centro recreativo delincuentes cerraron las puertas de emergencia e incendiaron el lugar, es muy lamentable y me llena de tristeza el que hayan perdido la vida hasta ahora 25 personas».

La noticia resonó hasta llegar a la prensa internacional, The Jerusalemn Post, el diario israelí más importante de habla inglesa, lo catalogó como «uno de los más mortíferos actos de violencia criminal bajo el actual gobierno».

Mientras que el diario BBC, de Lóndres, destacó la grave situación de violencia que atraviesa el estado, e hizo alusión a las enormes fosas clandestinas que se han encontrado en Veracruz.

Sólo The Guardian, diario británico, hizo referencia a la posible causa del ataque, refiriendo a una disputa entre grupos criminales.

Es oportuno recordar una masacre muy similar ocurrida en el año 2010 en la comunidad de Salvácar, en Chihahua; donde 15 jóvenes que festejaban un cumpleaños en la calle de la Paloma, fueron atacados a balazos por un comando. Entre los fallecidos se encontraban 11 estudiantes de preparatoria.

El suceso es rememorado como un ajuste de cuentas entre grupos minoristas de drogas, en ese entonces, en 2010, cuando Felipe Calderón ya había declarado la guerra contra el narcotráfico.

A raíz de la matanza, fue creado el «Memorial 30 de enero Villas de Salvácar» para recordar una de las masacres más dolorosas ocurridas en más de diez años.

A pesar de que López Obrador no ha dado seguimiento a la guerra contra el narcotráfico, sus consecuencias continúan hasta el día de hoy, como se hizo evidente con la masacre de la noche pasada, que reitera la cultura de la violencia en que habita el país desde hace más de diez años, a la que no se ha dado la atención adecuada por parte del actual gobierno.

VR