Desde el Senado, fui de los legisladores que al tener las primeras noticias de los episodios de violencia que se estaban dando en Culiacán se pronunció desde su escaño a cerrar filas con el presidente de la República para combatir el mal que tiene paralizado a México, pero bastaron unas horas para conocer las decisiones del Gabinete de Seguridad y del propio primer mandatario para decir: ¡Así no presidente! 

Un narcotraficante exitoso es aquel que logra protección suficiente para colocar mercancía en el mercado sin ser capturado, asesinado o expropiado, redacta Gustavo Duncan. ¿Es hoy más exitoso el narco que el Estado mexicano? 

Muchas tesis, interpretaciones y análisis han surgido tras la detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán López, pocas favorecedoras al gobierno de AMLO y con una sola constante: la rendición del Estado ante el crimen organizado y como éste logró doblegar al primero. 

Desde el inicio de este gobierno el discurso del presidente dio señales, para ser precisos la mañanera del 30 de enero donde tuvo dos puntos que en el contexto actual toman relevancia: 1) no persecución a los capos. Señaló que no era la función principal de su gobierno. 2) “la guerra ha terminado”, una declaración por demás ambigua que no sabíamos en realidad qué significaba: ¿dejaría de perseguir a los narcos? La estrategia hasta hoy no la han definido y quedó claro. 

La liberación de Ovidio Guzmán López tiene más de una interpretación para lo que es y será el futuro de México en un tema por demás importante para el país: violencia e inseguridad, otra gran promesa incumplida de este gobierno y retórica de “hacer las cosas diferentes” que se tradujo en la liberación de uno de los líderes del cártel más poderosos en México y fuera de él, el de Sinaloa. Lo ocurrido el jueves pasado es y será el día negro de este gobierno con consecuencias a mediano, corto y largo plazo. 

No hubo estrategia, no había coordinación; las consecuencias de un operativo torpe; con autoridades mayormente torpes fue tener que someterse al poder del crimen organizado.  Fue el propio gobierno quien puso a la población en riesgo ante una brutal ausencia de autoridad, hoy el riesgo es mayor, ha enviado a los criminales el mensaje que tienen el poder de someter a las autoridades, están en ventaja ante un Estado débil, tan vulnerable que el propio crimen organizado le agradece públicamente al presidente de la República la liberación de su líder –habría que ver cómo aplica el artículo 150 del Código Penal Federal- y lo califican como “un presidente humano y cristiano”. 

Efectivamente, todo tiene un contexto histórico, existe un antecedente de más de una década de la llamada “guerra contra el narco”, una estrategia que cobró miles de vidas; que estuvo marcada por la opacidad, corrupción e impunidad, pero que la nueva forma de enfrentarlo tampoco le da al gobierno mexicano un bono de excelencia. A más de un año de iniciado este gobierno no hay estrategia en materia de seguridad y la consecuencia más catastrófica la tuvimos el jueves pasado. 

Para el presidente que sigue enganchado al pasado, que no avanza porque insiste que todo es culpa de sus “adversarios políticos”, debemos decir que tan sólo en el primer semestre de este año se contabilizaron más 20 mil personas asesinadas, coronándose como el semestre más violento en 22 años. Paradójico, un escenario más sanguinario en épocas de paz que de guerra. 

En 2019 aumentó el número de soldados muertos respecto al 2018. Los hechos violentos no han sido solo casos aislados: Veracruz, Michoacán, Tamaulipas, Guerrero y Morelos han sido escenario de eso episodios y donde de enero a la fecha suman ya más 4 mil homicidios.  

Hoy se empiezan a ver reflejadas las decisiones autoritarias, caprichosas y mezquinas de un gobierno. El arribo de Alfonso Durazo como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana era crónica de un fracaso anunciado ante su total inexperiencia. No solamente son estrategias fallidas, un fallo de esta magnitud llevan a un Estado fallido. ¿Quién asumirá esta responsabilidad?  

El señor presidente no puede decir que no ha sido respaldado en sus planes para darle seguridad a este país. En el Congreso de la Unión se aprobó el tema de la Guardia Nacional, principal apuesta del actual gobierno y otros temas que se han aprobado en el afán de contribuir a pacificar este país. Sin embargo, parece, los esfuerzos han sido estériles ante las decisiones mezquinas y autoritarias que han llevado a resultados realmente lamentables.  

Derechos humanos 

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Los abogados del Chapo agradecieron a las autoridades que se hayan respetado los derechos humanos de Ovidio Guzmán, lo que, dijeron, indica que hay una nueva forma de gobernar. La pregunta es: ¿quién está velando por los derechos humanos de soldados y elementos de seguridad que están en la indefensión por operativos sin estrategia? Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Sinaloa los escenarios más recientes.