Me enteré hace unos meses de tu ascenso laboral, admiro tu perseverancia. Por tal motivo escribo esta carta y creas o no, quiero que te vaya bien. Entiendo que atraviesas por momentos difíciles de trasformación. Ahora eres el “Sr. Gerente de la empresa”. Lo siento, tus decisiones y acciones te arrastran a una esperada debacle. Intuyo que quieres ayudar, pero no sabes cómo, quizá la frase “no regales pescado, enseña a pescar” sea un buen inicio.

Como amigo te comparto las siguientes reflexiones: No cometas los mismos errores que las anteriores administraciones “contratar por lealtad más que capacidad”. Desde que asumiste el liderazgo con valor y con la intención de ahorrar, empezaron los despidos injustificados. Someter a encuestas de opinión cuando de manera arbitraria la decisión está confirmada, es engañar. Contratas a “expertos independientes” para asesorar, al final escuchar el mismo dictamen, nada que aportar. Mi berrinchudo amigo, estás donde siempre deseaste.  

No proyectes culpas y fracasos en los demás, deja de victimizarte. Eres inteligente, no requieres una doble moral. Es natural evadir cuestionamientos que te incomodan. Sabes, también me sucede. No te desgastes, es ingenuo buscar fallas del pasado para justificar y convencer a los demás. ¿Si sabías que todo es responsabilidad del legado de los antecesores, porqué asumir el reto? Jamás olvides que gracias a tus “antiguos” colaboradores “deshonestos”,  te posicionaste.

Observa sin juicios, aprovecha tu puesto. Ahorra e invierte, te recuerdo que  la austeridad no es precariedad. No ofrezcas dadivas, despensas, obsequios y promesas a tus empleados por lealtad.  Jamás falles a los trabajadores, amigos y familiares que por odio o hartazgo, creyeron.

En la mañana escuché con interés tu visión, también observé tu rostro desdibujado tratando de hacer entender tu realidad, créeme que a diario me pasa igual. Parecen asuntos importantes para “la empresa” sin embargo entre obviedades casi la tarde nos da. “La gente que da justificaciones y pretextos, no da resultados”. Fíjate que hace poco aprendí que nada es causalidad. No significa que esté mal. Los que te eligieron llevan otra carga emocional, pronto la adversidad a todos nos va enseñar. “La ignorancia no nos exime de responsabilidad”

Seré breve, tienes una agenda apretada, te levantas de madrugada, me gusta tu compromiso laboral. Confieso que en un fragmento de la charla mañanera me preocupé, cuando en reiteradas ocasiones descalificabas a “enemigos y adversarios” que ya no están. No mires con desprecio a quien piensa y opina diferente, recuerda “el poder es efímero” “con la vara que midas, serás medido”. Pensar en tener siempre la razón es una necedad. No pretendo que cambies, pero reflexiono aunque “luchaste mucho, te preparaste poco”.

Te comparto que cerca de la casa, en las calles y colonias, la situación empeora. Entre la migración, inseguridad, drogadicción, problemas con la educación y salud, recorte laboral, falta de oportunidad y bienestar social estamos pensando migrar. Me niego a creer que las cosas se pondrán aún más difíciles. Por la amistad defiendo la “empresa” y confieso que cada día son más complicados los errores que el Ejecutivo tiene que subsanar.

Me gusta saber que compartimos similitudes, ambos en la juventud jugamos baseball. En verdad lamento que Paty, Josefa y Germán, se hallan separado de los cargos que ofreciste, es una señal de que la empresa va mal, no pretendo ser portavoz de una debacle, sin embargo presiento que otros amigos renunciarán en la manera que sigas aumentando tu soberbia y necedad. Con aprecio te deseo lo mejor Andrés Manuel.

Atte. Tu amigo, un desempleado feliz

PD: si te va bien, le va mejor a México.

FACEBOOK: GONZALO ROMERO AGUILAR

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