Este fin de semana, el Movimiento de Regeneración Nacional realizó asambleas en una docena de entidades donde no faltaron las trifulcas, las irregularidades y los incidentes de violencia.

En Iztacalco, el aspirante a la dirigencia del partido, Mario Delgado, ni siquiera pudo entrar a la asamblea debido al sobrecupo en el lugar donde se realizaba el evento. En Ciudad del Carmen, militantes inconformes reventaron el evento entre acusaciones de “fraude”. En Apizaco la asamblea se suspendió tras un ataque con artefacto explosivo. Y en Cuernavaca, los militantes terminaron enfrentándose a golpes. Hechos similares se registraron en Chiapas, Tabasco y Veracruz.

Contrapeso Ciudadano logró infiltrarse en una asamblea distrital de Morena en la Ciudad de México y constatar la presencia de acarreados, la molestia de los militantes ante la falta de organización y la violación sistemática de las reglas para la elección de consejeros. Esta es la historia:

Hay que madrugar

Son las 7 de la mañana de un domingo y a las afueras de un salón de eventos ya se observa una larga fila. Entre los presentes es posible distinguir dos grupos de personas:

Por un lado se encuentran los staffs de funcionarios de instituciones públicas. No todos son militantes de Morena, pero saben que la asistencia a este tipo de eventos viene con el paquete de su chamba. Algunos también fueron «cordialmente invitados» a formar el «cinturón de paz» en la marcha del pasado 2 de octubre.

El otro grupo, el de los militantes, está integrado en un 80 por ciento por personas de la tercera edad, quienes –sin saberlo– llegaron puntuales a una cita que empezará horas más tarde.

Las puertas del lugar (cuya ubicación no será revelada para proteger la identidad de quienes realizaron este trabajo) se abren una hora después sólo para dar paso a un engorroso proceso de registro en el que se verificaba que cada asistente estuviera en el padrón de militantes.

Luego, la sala comienza a llenarse de  «viejitos», muchos en silla de ruedas, andadera, muletas o con problemas de movilidad. Aproximadamente a las 9:30 comienza el reparto de «lunches» para calmar la impaciencia de los asistentes, quienes preguntan insistentemente al personal del partido a qué hora empieza el evento.

Asamblea de Morena en el distrito 8 , de la alcaldía cuauhtémoc

Finalmente, después de los chiflidos y gritos de inconformidad, la asamblea da inicio alrededor de las 11 de la mañana, como desde un principio lo planeó una dirigencia que citó a los militantes –innecesariamente– con cuatro horas de anticipación.

Los candidatos

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Una particularidad de la asamblea es que hasta antes de su realización no existen candidatos formalmente registrados. Al iniciar el evento, la presidencia pregunta a los presentes quién quiere postularse. Los voluntarios –aproximadamente 10 hombres y 10 mujeres– alzan la mano y sus nombres son anotados en un papel bond. 

Posteriormente, la presidencia llama a los presentes a formarse para iniciar la votación. Los militantes, ya fastidiados, se amontonan frente a las mesas donde serán repartidas las boletas. 

Asamblea de Morena en el distrito 24 de Coyoacán

¡Pero caray! A la presidencia se le olvidó que los candidatos tenían que “debatir” ante la asamblea y llama a los presentes a ocupar sus lugares. Nadie hace caso, por lo que entre gritos se acuerda que cada aspirante tendrá un minuto para presentarse. Pero cuando los candidatos toman el micrófono, la gente impaciente silva y grita: “¡Queremos boletas!” 

Algunos candidatos, optan por ni siquiera presentarse. Uno, aterrados sube a la tarima temblando para leer un muy breve discurso en pro de Bertha Luján.

Terminado el desfile de candidatos, llega el primer momento irónico del día. La presidencia de la asamblea pide dar prioridad para votar a personas de la tercera edad… ¡pero el 80 por ciento de las personas son de la tercera edad.

Finalmente, se forman ocho filas repartidas en dos mesas, Y ahora sí, a votar…

La votación

Las boletas para la elección de consejeros consisten en dos espacios en blanco, en uno de los cuales se pide a los militantes escribir el nombre de un hombre y una mujer. La presidencia de la asamblea explica que es necesario colocar dos nombres de distinto género; si sólo se coloca un nombre el voto será nulo; si se colocan dos nombres de hombre o dos de mujer, también.

El segundo momento irónico llega cuando, una vez repartidas las boletas, los militantes no saben por quién votar: “¿Cómo voy a saber por quién votar, si ni siquiera sé qué proponen?”, dice una señora en referencia a los candidatos. “Pues por eso hubieran dejado que se presentaran”, contesta una joven del personal de apoyo. 

Algunos militantes sólo conocían en nombre de un candidato, por los que optaban por dejar el otro recuadro de la boleta en blanco. Otros ya llegaron con la instrucción y desenvuelven un papel donde tienen anotados los candidatos a quienes deben apoyar, por lo que sólo copian el nombre en la boleta. Otros copian al de a lado.

El escrutinio

Terminada la votación, menos de una quinta parte de los asistentes a la asamblea se quedaron para presenciar un escrutinio de los votos que tampoco estuvo exento de incidentes.

Primero, un candidato “se coló” entre los escrutadores, pero fue retirado ante los reclamos de los presentes. Luego, la presidencia –encargada de “cantar” los votos”– cambió las reglas que ella misma explicó y dio por válidos votos que debían ser nulos por sólo contener el nombre de una persona. Pero el tedio ya había vencido a los observadores, quienes indiferentes, terminaron por dejar pasar las irregularidades.

Al final, cinco hombres y cinco mujeres se ganaron su puesto como consejeros cuya función será votar por Yeidckol Polevnsky, Bertha Luján, Mario Delgado o Alejandro Rojas Díaz Durán en el Consejo Nacional… si no es que la dirigencia o el presidente López Obrador disponen que es más conveniente realizar una encuesta.

Una reflexión final

Sin duda, lo más doloroso de asistir a una asamblea distrital de Morena es ver de primera mano el “acarreo” de personas de la tercera edad.

Pero, también es cierto que muchos “viejitos” sobreviven en parte gracias a las gestiones que la gente de territorio del partido hace para ellos ante el gobierno. Así que perder un domingo es un mal menor ante la perspectiva de no recibir ningún apoyo.

El cuestionamiento debería ser a todo un sistema que de sexenios atrás –y el actual incluido– ha permitido a los ciudadanos llegar al retiro en condiciones precarias, medrando políticamente con las necesidades de la población.