El gobierno busca salidas no soluciones, busca culpables no resolver problemas, y cuando lo exhiben en omisiones o comisiones, corruptelas o delitos, que claramente violan la ley, disimula, mira para otro lado, aparece como una banda de forajidos para cubrir sus fechorías.

La sociedad está dividida, sufre los descalabros de las crisis en salud, inseguridad y de la economía, contra ella crecen los costos de los errores del gobierno, si titubea en las acciones a emprender, es porque está esperando que los actores políticos rectifiquen, cambien y ahora si, se pongan a trabajar a favor del interés social, del interés nacional.

La ignorancia, inexperiencia e incompetencia, asombran y confunden, la respuesta posible es la de un interés que poco a poco muestra su rostro, no habrá cortina de humo que lo oculte y lo real terminará por barrer mentiras y confusiones.

Las cortinas de humo tienden a tapar hechos erróneos, desviar la tensión sobre situaciones incómodas, proteger mentiras y malos actos, esconder corrupción y delitos.

A veces la verdad tarda, pero siempre aparece, surge por donde menos se espera y no hay cortina de humo o muro de hierro que la detenga.

La realidad, con sus hechos puede ser momentáneamente escondida, tergiversada, manipulada y hasta borrada, pero más temprano que tarde surge, aparece y coloca a cada quien y a cada cual en su lugar.

Los tiempos de crisis se agravan por malas decisiones. Deterioran la vida cotidiana y el todo social. La crisis de salud por falta de cuidado; la economía por incompetencia, desempleo e improductividad; la crisis de inseguridad por falta de atención e ignorancia; la crisis de gobernabilidad por inexperiencia e intereses individuales o de grupo.

No se puede tapar el sol de la realidad actual con el dedo cortinero, que busca ocultar y culpar a otros hasta de tener el dedo chiquito.

Los recursos escasean, las compras de lealtades disminuyen, los proyectos van con más lentitud, la soledad y el abandono van corriendo y el desprestigio crece, la mentira va a la par que el daño causado por el virus, la pandemia devino el enemigo que deteriora y destroza la convivencia social, estar vigentes sin planeación estratégica vuelve marioneta al gobierno, la sociedad no puede confiar en discursos de odio que destruyen, ni en esperanzas sin sustento real.

Los datos duros son lamentables: En inseguridad los homicidios dolosos, los feminicidios, los delitos en crecimiento, las confrontaciones delincuenciales, las emboscadas a policías, guardianes y militares y navales, cada día rompen sus propios récords. Hay datos duros graves en el gobierno actual y gubernamental, cuenta con el día, la semana, el mes y el trimestre más letal desde 1997. No hay una política de seguridad con resultados favorables.

En la economía, la tendencia y caída de muchos indicadores son tragedias sociales, cae el PIB entre un 9 y 14%, la pobreza agrega a 12 millones más, el desempleo alcanza una cifra cercana a los 2 millones de desempleados formales, el cierre de pequeñas empresas supera las 10 mil unidades; el país ha perdido su atractivo para la inversión extranjera directa y sectores de la economía, primarios, secundarios y terciarios van en caída libre.

En salud, los datos oficiales, que son menores a los reales, nos hablan de un crecimiento casi geométrico, doloroso en altos números de contagios y muertes, no hay control, ni curvas aplanadas, ni domesticación, lo evitable de la pandemia entra en la tensión de lo normal y lo patológico.

Y así hay quienes siguen inventando cortinas de humo.