A veces se buscan ocultar situaciones que afectan a un sujeto determinado, a un proyecto o una acción, para ello se recurre a diversos instrumentos o fórmulas, agrupadas en la expresión cortinas de humo. Desde luego, se utilizan con frecuencia la negación del hecho, o pretender minimizar el impacto, o señalar cierta tergiversación o parcializacion, en seguida que hay un interés fraguado en contra, o la ausencia de comprensión o entendimiento o una señal de falta de autoridad del que indica, o se culpa a otros. También está la fuga al futuro o la construcción de escenarios o eventos falaces o el uso de distractores que se esfuerzan en ser más atractivos que el anterior. Desde luego que con las cortinas de humo se busca desviar la atención del hecho y minimizar su impacto, o su pronto olvido. Con el afán de apoyar proyectos o cuidar de los amigos y aliados.

El trabajo analítico y sistemático para desvanecer estas cortinas de humo, demanda rumiar la situación, valorarla desde distintos puntos de vista, hacer remembranzas comparativas, investigar datos, atender los discursos de los actores, ponderar qué es lo que está en juego, en suma, un saber político que esclarezca lo que se esconde tras la cortina de humo.
Existen demandas legítimas a los gobiernos para resolver determinados problemas, sobre todo de aquellos que requieren satisfacer necesidades, intereses o deseos de personas o grupos, de la sociedad en general, que tienen que ver con los compromisos previos o con las bases para avanzar en el desarrollo de proyectos de largo alcance.

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En el trabajo político, de gobierno y de empresas, incluido el académico, se actúa bajo el parámetro de la norma, se busca acercar las acciones de los demás a la ruta deseada, que participen pero que no se aparten del camino, salvo que sea evidente su mejoría .

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Cuando existen mentiras o falsedades, el costo es inmediato en tareas colectivas, no solo hay fuego amigo, sino fuego interesado de quienes se sienten atropellados por un proyecto o de acciones que no les benefician, entonces se buscan respuestas a preguntas que no estaban planteadas al inicio, sobre el sentido de lo que se hace, la manera en qué, cómo y con quién se hace. Es la aparición del acuerdo necesario en toda tarea colectiva. Es saber hacer política y no pretender que se está haciendo.

Entender la racionalidad política es comprender los fines y tener los medios para lograrlos. Inventar ocurrencias como cortinas de humo. no es diseñar políticas, menos construir estrategias o líneas de acción que sean exitosas. No hay necesidad de solapar abusos o ignorancias, eso es corrupción, las equivocaciones que han aparecido sobre malos cálculos en metas, proyectos sin fundamento, confusiones conceptuales como equivalencias entre pueblo y delincuentes, valientes y secuestradores, insultos y disculpas, despidos por criticas ciertas, acciones exitosas por errores de origen, todas ellas cortinas de humo que tienen responsabilidad pública, jurídica y moral, que atentan contra la viabilidad de un posible proyecto de nación.

El movimiento de noria del respeto, de la confianza, de acuerdos basados en la norma, está en una dinámica presente, que tiende a desgastarse y que podría dislocar el ejercicio cotidiano del poder. Las cortinas de humo dejan entrever complicidades que afectan la buena marcha de la convivencia pública. El humo se disipa y las cortinas desaparecen y entonces, el imperio de la realidad acaba con las mentiras y falsedades.