Desde el Senado, hay un gran silencio y una serie de exhortos, urgencias,  llamados, exigencias, propuestas y de más en torno a la crisis sanitaria por el coronavirus; todo presentado a través de recursos legales que el Senado nos permite, todos turnados al Grupo Plural para el Seguimiento de la Pandemia por Covid-19 y acumulados en el escritorio. 

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No menos de 100 recursos, como puntos de acuerdo, fueron turnados a citada comisión la primera quincena de abril. En esos documentos se pueden leer propuestas que de existir voluntad política de un gobierno y el mínimo respeto por el Poder Legislativo estarían  transitando por la ruta de los hechos. Medidas económicas, laborales, sociales y médicas plasmadas en una serie de documentos que, para una mayoría ensimismada, resultan letra muerta. 

Desde la suspensión de cuotas patronales, condonación de impuestos, incentivos fiscales y económicos a la pequeña y mediana empresa, transparencia en el manejo de los insumos que llegan a los hospitales, protección al sector turístico, incremento en la realización de pruebas de detección, protocolos de actuación, apoyo a los trabajadores, ayuda a las mujeres que viven violencia en medio del confinamiento, solicitudes de insumos y equipos para el personal médico de los diferentes estados, intervención de las instancias competentes para evitar abusos en la elevación de precios en productos de la canasta básica, fijar precio a insumos médicos de alto consumo por la pandemia para que no existan abusos, llamados a la CNDH para intervenir en casos de hostigamiento y amenazas laborales a personal médico que atiende casos de Covid-19 y una serie de planteamientos y acciones que simplemente a quienes hoy tienen el poder no les interesa escuchar. Como señalé en este espacio la semana, el Senado de la República sólo se abrió para aprobar la ley que a ellos les interesaba, lo demás puede esperar, aunque estemos en fase 3, tengamos 14 mil 677 casos confirmados y 1, 351 defunciones y vayamos de manera acelerada hacia una profunda crisis económica. 

Pero no sorprende que no vean, no escuchen y hablen lo que conviene. Corría la segunda quincena de marzo y el mensaje de “no pasa nada” retumbaba en todo el país, cuando la propia Secretaria de Salud había emitido desde el 28 de febrero las recomendaciones de sana distancia para evitar la propagación del virus, incluso se permitió la realización del Vive Latino, cuando los focos de alerta por la pandemia ya se había encendido. Desgraciadamente cuando el presidente dijo la verdad, el lobo ya nos había alcanzado. 

Previo a cerrar las sesiones en el recinto de Reforma por la emergencia sanitaria, no menos de 50 recursos respecto a la pandemia por Covid-19 fueron presentados ante el máximo recinto legislativo de este país. Cerrar fronteras, tomar medidas, equipar hospitales y al personal médico; primer línea de combate en esta pandemia, proyectos económicos, recomendaciones, líneas de trabajo y una serie de acciones y propuestas que quedaron registradas; pero nunca procesadas.

La mutación del virus en México fue la indiferencia y eso lo hizo aún más letal. 

Las cifras de la pandemia que no reportan cada noche 

El confinamiento no ha detenido a la delincuencia. Tan sólo en el mes de marzo, datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, ocurrieron 3 mil homicidios, una cifra superior a la registrada en febrero. Se contabilizaron 76 feminicidios, se elevó el número de secuestros y el narcomenudeo, se incrementó el robo a transeúnte; 6,359 y los casos de violencia intrafamiliar se dispararon, 20 mil 232 registros. Así las cosas.