Arranca el periodo extraordinario y lo hace cargando a sus espaldas tres polémicas que se dieron en los últimos días, las cuales fueron calificadas como tomaduras de pelo por parte de la oposición partidista y grupos de la sociedad civil.

Nos referimos al plantón que la secretaria de Energía, Rocío Nahle, y del director de Pemex, Octavio Romero, le dieron al Congreso y, por supuesto, a las críticas por la propuesta de Guardia Nacional (GN) y al proceso para elegir al Fiscal General.

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Vayamos por partes.

Ayer por la mañana se debió realizar la comparecencia de la titular de la Secretaría de Energía y del director de la paraestatal, ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, con el fin de explicar la estrategia del gobierno federal para combatir el robo de combustibles que ha derivado en una crisis por la distribución de gasolina que ha afectado a millones de mexicanos.

Sin embargo, ambos funcionarios decidieron cancelar el encuentro con los legisladores -vía Whatsapp- con el argumento de estar atendiendo la crisis por el desabasto.

La cancelación provocó el enojo y las críticas por parte de legisladores de oposición, analistas y ciudadanos en general. Y es que, a dos semanas del inicio de esta contingencia, eran muchos los ciudadanos que -a través de los diputados y senadores que estarían presentes- buscaban respuestas luego de que la comunicación oficial ha sido nada o muy poco eficaz.

El espectáculo en la Comisión Permanente llegó a tal grado  que los opositores, como muestra de rechazo, dejaron vacíos los lugares de los dos funcionario ausentes, en una postal digna de ser descrita por Juan José Millás en El País Semanal. Por su parte, la respuesta ante ese acto y a los reclamos verbales de panistas, priístas, perredistas y naranjas, llegó por parte del Porfirio Muñoz Ledo -presidente de la Comisión Permanente-, quien dijo deberían de ponerse a investigar los saqueos de Pemex en lugar de “mendigar respuestas”.

La Guardia Nacional y el Fiscal Carnal van porque van

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El segundo de los episodios calificado como “tomadura de pelo” fue el del debate sobre el tipo de mando con el que debería contar la Guardia Nacional. ¿Civil o militar?  El viernes pasado, después de la paliza que recibió la propuesta de Morena y el presidente, el mandatario pidió a uno de sus secretarios informar que esa corporación finalmente sí contaría con un mando civil.

La noticia fue aplaudida por muchos -sobre todo por la bancada de Morena en Cámara de Diputados, encabezado por Mario Delgado- pero, horas más tarde, los especialistas volvieron a criticar la propuesta del presidente, ya que, como lo confirmó ayer por la mañana, el mando civil sólo serviría para los temas administrativos de la Guardia Nacional y lo operativo quedaría bajo control de la Secretaría de la Defensa.

Es decir, que el presidente López Obrador desmintió a sus funcionarios y los legisladores de su partido, quienes aseguraban en medios y redes sociales que todas las voces habían sido escuchadas y por eso la GN tendría mando civil.

Así es como se puede reiterar que la Guardia Nacional, a pesar de las críticas, va porque va, justo como la planteó e imaginó el presidente.

Lo mismo sucederá con la elección del Fiscal Carnal. El proceso de selección ha sido duramente criticado por las organizaciones de la sociedad civil, lo han calificado de simulación y de no cumplir con los estándares internacionales. Pese a eso, todas las señales indican que el llamado #FiscalCarnal también es un hecho.