Desde el primer día del gobierno de López Obrador aquí dijimos que los “reporteros” asistentes a “las mañaneras” no eran otra cosa que aplaudidores a sueldo.

Aplaudidores por consigna que, cual focas de circo, batían las palmas a una señal, a la entrega de una dádiva, una promesa o un guiño.

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Durante meses documentamos la forma en que esa “prensa a modo” y “a sueldo” servía para colocar o sacar –según el caso–, temas de la agenda; para dar pie al sucio golpeteo presidencial contra empresarios, funcionarios públicos o periodistas críticos de López Obrador.

Señalamos la forma en que otros de esos aplaudidores conseguían “chamba” gracias al elogio sin freno y sin pudor a las locuras presidenciales y exhibimos la forma indigna en que otros simulaban ser periodistas cuando, en realidad, no eran más que los mismos mercenarios de lo más viejo del PRI.

Incluso, aquí se documentó que no pocos de los repentinos aplaudidores de Obrador hoy están en nóminas públicas y privadas de medios al servicio del poder.

Es decir, quedó claro que todo aquello que criticó la dizque izquierda mexicana respecto a la complicidad de los medios y los periodistas con el poder en turno –del viejo PRI–, hoy lo reproduce el gobierno de AMLO, sin pudor y sin vergüenza, con sus aplaudidores a sueldo.

Pero si quedaba alguna duda; si aún algún necio se negaba a ver esa realidad, la mañana de ayer esa duda fue disipada con creces.

Y es que luego del engañoso arreglo entre la CFE y las empresas constructoras de gasoductos, el presidente pidió a los reporteros de la mañanera de ayer un aplauso al nuevo engaño.

Y cual empleados de la casa presidencial; como si se tratara de empleados del presidente, los “reporteros” batieron las palmas en señal de complacencia y complicidad.

¿Qué fue lo que aplaudieron el presidente, el poderoso Carlos Slim y los reporteros de las mañaneras?

¿Habrán entendido “los periodistas” de palacio que el acuerdo de los gasoductos significa si, un momentáneo ahorro, pero a lo largo del contrato significa un mayor costo y un mayor endeudamiento; habrán entendido que representa más deuda, lo que confirma que AMLO mintió al prometer que no habría más endeudamiento?

Pero el mayor ridículo de “los periodistas” de Palacio es que durante el sexenio de Peña Nieto muchos de ellos –y todos los lopistas–, cuestionaron con severidad que Peña haya olvidado, en un evento en el que pidió el aplauso, que los periodistas no aplauden.

Con sorna “trituraron” a Peña y reconocieron el profesionalismo de los periodistas acreditados en Los Pinos, por no aplaudir al presidente.

Hoy, sin embargo, luego de la noticia de que los ciudadanos pagaremos más deuda por los contratos de gasoductos con empresas canadienses, el propio López Obrador llamó a los periodistas a aplaudir el supuesto éxito.

Y sin rubor alguno, sin un pizca de pudor, los invitados “al paraíso” de las mañaneras aplaudieron cual focas de circo.

Y sí, el presidente Obrador confirmó que esos “periodistas” que poco o nada cuestionan, que mucho lo halagan y que llegan al feo extremo de la abyección, en realidad son lo que aquí dijimos desde hace casi nueve meses; “aplaudidores a sueldo”.

Lo simpático del asunto es que mientras que cada día son más los “aplaudidores a sueldo” reconocidos por el propio presidente obrador, también son más los periodistas perseguidos por el propio López Obrador; aquellos a los que censura y deja sin empleo.

Se los dije, López es un dictador bananero.