En política, el “juego de los espejos” es el mejor autoretrato de los
populistas y los dictadores.

Y es que cuando los tiranos y los sátrapas se asoman al espejo, en
realidad se ven ellos mismos personificados en todo y todos aquellos que por
años cuestionaron.

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Así, por ejemplo, gracias a el “juego de los espejos”, podemos ver al
más bananero de los dictadores centroamericanos, el nicaragüense, Daniel
Ortega, convertido en la peor versión de Anastasio Somoza, el dictador al que
derrocó el otrora guerrillero Ortega.

Y viene a cuento el tema porque el bananero presidente mexicano,
López Obrador, hoy es todo aquello que cuestionó por décadas, además de que
comete todas las barbaridades imaginables, propias de los peores presidentes
mexicanos de la historia.En efecto, gracias al “juego de espejos”, Obrador aparece hoy como la

peor versión de ex presidentes como el represor y criminal Gustavo Díaz
Ordaz y como los corruptos, populistas y depredadores, Luis Echeverría y
José López Portillo.

Pero también es la peor versión del vengativo Carlos Salinas y del
ineficaz Miguel de la Madrid.

Y los ejemplos sobran.

Cuando AMLO prometió acabar con los pobres en México, el “juego de
espejos” dejó ver que, en realidad, es el presidente que ha creado más pobres
en los primeros tres años.

Cuando López presumió que en su gestión acabaría la corrupción, el
“juego de espejos” mostró que, en realidad, su gobierno es el más corrupto de
la historia.

Cuando Obrador prometió que no habrá violencia, que no habría
masacres y que el crecimiento económico sería de 6% y que la salud en
México sería como la de Dinamarca, la realidad del “juego de espejos”
muestra al gobierno de AMLO el más violento, con más muertes, más
masacres y de peor crecimiento económico.

Cuando dice que su gobierno no es igual a los gobiernos anteriores, la
realidad muestra que es uno de los peores gobiernos de la historia.
Y cuando dice que lo suyo “no es la venganza”, confirma que el suyo
como el gobiernos más vengativos.

Y el mejor ejemplo lo vemos en la demencial persecución contra
Rosario Robles y Carlos Ahumada; dos perseguidos políticos del rencoroso y
vengativo López Obrador.

Y es que, como todos saben, la señor Robles está en prisión de manera
inconstitucional desde hace más de dos años, por ordenes del tirano, vengativo
y caprichoso López.

Y, como también saben, apenas en las últimas horas se convirtió en
tendencia digital la decisión del gobierno mexicano de pedir la extradición a
México del empresario Carlos Ahumada, a quien López quiere preso, igual
que a la señora Robles.

¿Y por qué la venganza de Obrador contra Rosario Robles y Carlos
Ahumada?

Todos lo saben; porque Robles y Ahumada fueron pareja y porque el
empresario de origen argentino fue el autor de los “video-escándalos” en los
que aparecen René Bejarano y otros, recibiendo maletas de dinero a nombre
de López Obrador.

Paradójicamente hoy, el “juego de espejos” muestra a López Obrador, a
su parentela y a su claque, igual que el propio Bejarano, recibiendo montañas
de dinero proveniente de todas las fuentes sucias posibles; crimen organizado,
dictaduras y del saqueo de las arcas públicas.

Y si alguien sabe de “transas y moches” es precisamente Carlos
Ahumada, quien en entrevista con Manuel Feregrino, en Radio Fórmula, le
mandó decir a López Obrador que lo deje en paz.

De lo contrario, Ahumada amenazó con revelará casos de corrupción en
el primer círculo presidencial de López Obrador.

Así lo dijo: “no quiero hablar de Thalía Lagunes, oficial de la Secretaría
de Hacienda; no quiero hablar de Reyna Basilio, jefa de compras de Pemex;
no quiero hablar ni dar información de Horacio Duarte, director general de
Aduanas… y así puedo seguir”, dijo.

Está claro que en el caso de la venganza de López Obrador contra
Carlos Ahumada, el presidente mexicano se asoma al espejo.

Y el espejo lo muestra como lo que siempre ha sido; un político ladrón
y criminal, además de un presidente vengativo y fracasado.

Y sí, podrá perseguir a Robles y a Ahumada todo el sexenio, sin
embargo, tarde o temprano López Obrador terminará preso por ladrón, por
criminal y por llevar a millones de mexicanos a la muerte y a la ruina.
Se los dije.