¡CENSURA A LORET DE MOLA..!

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Cuando el periodista Ricardo Alemán se despidió como columnista de diario Milenio –10 de mayo pasado–, y luego de que en Televisa no aceptaron su renuncia porque les importaba despedirlo para ofrendar su cabeza a Morena, el periodista formuló una de las más severas sentencias.

Dijo en su columna de despedida de Milenio –titulada “¡Gracias…!”–, “los carniceros de hoy serán las reses de mañana”. Y, en efecto, muchos de quienes ayer guardaron silencio por el despido de Alemán de Televisa, como Carlos Loret, hoy son las reses que lleva al matadero el gobierno de López Obrador.

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Alemán expuso así su salida de distintos medios: “Aquellos que lincharon a Ricardo Alemán, que pidieron su cabeza en la plaza pública, que a tuitazos exigieron su despido de Televisa, de Canal 11 y de Milenio, son los modernos Torquemada, los nuevos Díaz Ordaz, la versión moderna de Luis Echeverría”.

Pero el columnista fue más allá. “Y si hoy nos difamaron y calumniaron, si fueron capaces de un montaje monstruoso como el que hizo recular a Televisa y puso en peligro la marcha de Milenio –por las presiones de dentro y de fuera–, mañana será cualquier otro crítico de Morena y pasado mañana será tal o cual medio, empresa o institución mediática. Las experiencias cubana y venezolana, entre otras, nada han enseñado.

“Hoy habrá fiesta en Morena, festejarán que Ricardo Alemán pierde otro espacio gracias a su exitoso linchamiento, gracias que desde el alba empezó la persecución de los críticos y la aniquilación de la crítica.

“Y habrá fiesta en redacciones y entre colegas que brindarán por la victoria del odio y la intriga en los polarizados tiempos electorales. ¡Qué siga la fiesta…! Total, los carniceros de hoy serán las reses de mañana! Al tiempo”

Pareció profético el texto de Alemán, quien fue la primera víctima de la censura del entonces candidato presidencial de Morena. Alemán, como saben, ha sido uno de los más severos críticos de AMLO. Por eso fue la primera víctima de una perversa persecución de Morena.

Pero luego de Alemán fueron censurados Rubén Cortés, entonces director de La Razón, luego el turno llegó a Carlos Marín, removido de la dirección editorial de Milenio y, apenas ayer, el periodista Carlos Loret anuncia su salida de Radio Centro, la misma frecuencia en donde Carmen Aristegui, la preferida del gobierno de López Obrador, es la que manda.

Los carniceros de ayer, como Carlos Loret y Carlos Marín –quienes guardaron silencio de complicidad ante el linchamiento contra Ricardo Alemán–, hoy son víctimas de la intolerancia del gobierno de López Obrador.

La censura dictatorial del gobierno de López Obrador apenas empieza.

Se los dije.