A partir de este año, la Ciudad de México puede vivir un escenario de confrontación política que va a alterar la gobernabilidad como no lo habías visto en décadas.

La gobernabilidad es definida como la “capacidad de gobierno” que incluye factores como el cumplimiento puntual de las funciones que otorgan las leyes, la construcción o fortalecimiento de puentes con los ciudadanos (especialmente con sus demandas) y, por supuesto, la capacidad de los actores para colaborar y cooperar con los otros actores, gobierno, fuerzas políticas.

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Las declaraciones de la Jefa de Gobierno, luego de los resultados electorales que dan a los partidos Revolucionario Institucional, de la Revolución Democrática y Acción Nacional, el gobierno de ocho Alcaldías y curules importantes en el Congreso de la Ciudad de México, advierten que no tomó a bien el hecho y desde ya, la gobernabilidad está en riesgo.

Y los mensajes no solamente van en el sentido de afirmar que “Lo que pasó en la ciudad … es que ganó esa campaña y la desinformación en muchos lugares… a veces cuando no hay comunicación, no hay información, cuando no hay discusión ganan estas campañas del miedo y la desinformación.” (López-Dóriga Digital, 19/06/21), sino, también, con sugerir que habrá “gobiernos sombra” para vigilar a los Alcaldes de oposición, como en el caso de Álvaro Obregón.

En su visita a la Alcaldía de Álvaro Obregón, la Jefa de Gobierno afirmó: “Ahora, hubo un resultado en la elección y vamos a ser institucionales porque nos toca, pero no vamos, por ningún motivo, a abandonar en lo que creemos, y eso es lo que les pido a ustedes: la Cuarta Transformación de la vida pública de México no puede ir para atrás… y eso se va a defender desde el Gobierno de la Ciudad, y vamos a estar muy cerca de ustedes, jamás, jamás, vamos a abandonar a los habitantes de Álvaro Obregón. Ahí en esa reunión, estaba el candidato que perdió la elección por Morena.

Es evidente que la declaración de Claudia Sheinbaum es un adelanto de lo que tendrá al frente la Alcaldesa electa, Lía Limón, pero lo mismo sucederá –no se necesita ser mago para saberlo- con las otras alcaldías, como Cuauhtémoc donde la derrota de Morena parecía inesperada para quienes no estaban cerca de las y los vecinos.

Ya de por sí complicada la duda sobre cuándo iniciarían su ejercicio las y los nuevos alcaldes: el 1 de septiembre como dice la Ley de Alcaldías o el 1 de octubre como se deduce de la Constitución Política de la Ciudad de México (CPCDMX), dado que el Congreso de la Ciudad de México (CCDMX) no hizo su trabajo en esta legislatura, el proceso de transición se complicó con la edición vespertina de la Gaceta Oficial de la Ciudad de México del 7 de julio.

Mientras algunas alcaldesas y alcaldes electos de esas ocho demarcaciones ya estaban preparados para iniciar el proceso de transición, y lo habían solicitado formalmente, la Secretaría de la Contraloría General de la Ciudad de México, apelando a la Ley Procesal electoral de la Ciudad de México, frenó los trabajos.

El Acuerdo señala: “… el proceso de Entrega Recepción de las Alcaldías, deben iniciarse a partir de la resolución del último de los medios de impugnación, a más tardar treinta días antes de la toma de posesión de las Alcaldías.” Por eso, ante el disgusto de la denominada Unión de Alcaldías de la Ciudad de México (UNACDMX), la Jefa de Gobierno advirtió que el proceso se realizaría conforme a lo que marca la CPCDMX.

La gobernabilidad exige respeto a las leyes, pero también, un ejercicio de la política, de coordinación y colaboración.

Hace tres años, cuando la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, ganó el Gobierno de la Ciudad de México, el del entonces titular del ejecutivo, José Ramón Amieva, inició el proceso de diálogo y de reuniones de transición. No hubo ninguna limitación ni apelación a la Ley Electoral Procesal.

Este lunes, la Jefa de Gobierno, realizó cambios en la Secretaría de Gobierno. El nombramiento define perfectamente lo que podría suceder en la Ciudad de México: lejos de la conciliación, la confrontación. Historia es destino y el nuevo Secretario de Gobierno nunca ha ejercido la conciliación.

La descripción de lo que viene advierte a la nueva legislatura del CCDMX la importancia de tener ya planteamientos en la agenda legislativa para terminar con el tiempo perdido que hay entre la entrega de las constancias electorales y el inicio en el ejercicio de gobierno.

¿Qué sucede con la incertidumbre que viven los funcionarios, empleados y trabajadores de las Alcaldías, entre el 7 de junio del año electoral y el inicio de una nueva administración? ¿Hay buen ejercicio de gobierno en esos cuatro meses de vacío?