En pocos días sabremos pública y formalmente de la renuncia del titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, con la intención de contender por la gubernatura de Sonora.

Es un tema político que impacta la política de seguridad de la actual administración, tanto en sus estructuras, procesos y resultados.

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Las estructuras serán valoradas en función de la re-creación de la actual Secretaría que atiende primordialmente los temas de la seguridad pública, sus alcances y límites a partir de las modificaciones a la inteligencia civil, que antes llevaba el CISEN y ahora lo hace el CNI, así como la creación de la Guardia Nacional, son los aspectos fundamentales en la valoración.

Los procedimientos y procesos de ambas instancias de seguridad, el CNI y la Guardia Nacional, se han debido diseñar e implementar en circunstancias complejas, tanto por las dificultades en la coordinación interinstitucional como con la sociedad y los gobiernos locales, no ha sido fácil y, se encuentran en etapas diferenciadas y en niveles de prueba, ensayo y error. Que en la atención a la delincuencia en general, si bien ha habido algunos operativos exitosos en la captura de objetivos personalizados, no ha afectado sensiblemente las estructuras, operación y crecimiento de la delincuencia, organizada o no.

En lo que respecta a los resultados para atender, controlar, disuadir o erradicar la delincuencia y disminuir la incidencia delictiva, se tiene que resolver-valorar que los resultados son muy menores a lo deseado, la inseguridad ha devenido en una situación crítica en algunas entidades y municipios del país, el territorio nacional no presenta un grado de seguridad para desarrollar actividades productivas y de tránsito con las seguridades requeridas; los operativos exitosos son pocos, y no se han mantenido de manera constante, como la lucha contra el huachicoleo, la limitación del crecimiento de los carteles, la diversificación de acciones criminales, de homicidios violentos, extorsiones y feminicidios, han sido por decir lo menos catastróficos.

Es así como la salida del Secretario Durazo podría generar un impulso a las tareas de seguridad, adjudicándole parte del lastre y de lo no logrado en la actual administración.

Es una oportunidad de modificar una estrategia de seguridad que ha sido fallida, que requiere mayor y mejor precisión en sus fines, medios más expeditos y en cantidades económicas y de recursos humanos y de infraestructura mayores, una inteligencia más adecuada a una estrategia focalizada para combatir el crimen y medidas mejor implementadas de combate a las causas que propician el mantenimiento de la delincuencia.

La coordinación con las instancias de la Defensa Nacional y de la Marina, así como otras áreas como la UIF o las de salud, o con el exterior, en particular con EU, deben fortalecerse y renovarse. Fundamental es el tema de los centros de readaptación social y desde luego todo lo relacionado con el sistema de justicia.
La seguridad sigue siendo una asignatura pendiente y muy lejos aún de ser aprobada por la sociedad.

Esperemos que el relevo y las personas en que recaiga, posean la suficiente profesionalidad, conocimiento de la situación, capacidad para tomar decisiones y un alto grado de confianza en el gabinete de seguridad nacional.

La crisis de seguridad no avizora soluciones en el corto plazo; los temas estratégicos en la materia no están por ahora, en el centro del problema gubernamental, mientras la sociedad sigue pagando altos costos, de malas decisiones en la política pública de la seguridad mexicana.

Ojalá que esta oportunidad del cambio, signifique un cambio adecuado para mejorar la seguridad de los mexicanos.