Bonos del NAIM; ¿el nuevo Fobaproa?

Ahora, como Presidente, es poco o nada probable que Andrés Manuel López Obrador reconsidere la opción de Texcoco

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Más de 3 mil millones de dólares están «enterrados» en Texcoco, aseguró en entrevista radiofónica este martes el especialista financiero, Eduardo Torreblanca, con respecto a la estrategia del Gobierno de recomprar los bonos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Y es que, el planteamiento del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador no soluciona la posibilidad de demandas por parte de los inversionistas, ante una eventual cancelación de la obra, incluso se eleva el costo para los mexicanos si tomamos en cuenta las afores.

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Así lo comentó el economista Raymundo Tenorio en entrevista para Contrapeso Ciudadano, quien señaló que el escenario actual que se presenta, tras darse a conocer la minuta del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), es que bajo las leyes de Nueva York, se obliga a que los emisores de los bonos deban cumplir con lo acordado, así como el hecho de que el NAIM continúe.

En caso de no respetarse dichos acuerdos, se penaliza con el pago de los bonos en su totalidad, así como una sanción de entre 20 por ciento y 40 por ciento del valor del bono original”, es decir, que aunado a los bonos, el Gobierno debería pagar otros mil 300 millones de dólares (mdd) en bonos de fibras y cerca de 65 mil millones de pesos a Afores, que invirtieron en el NAIM.

En caso de que los contratistas del NAIM decidan no vender sus bonos al Gobierno mexicano, y realizar demandas en Nueva York, esto podría significar un costo millonario para la Federación y por supuesto, para los mexicanos.

Lo anterior es de llamar la atención y definitivamente cuestionable al tabasqueño, cuando lleva poco más de 18 años calificando la conversión de deuda privada en pública como uno de los peores problemas que ha vivido México: el Fobaproa.

En un debate que protagonizó al lado del panista Diego Fernández de Cevallos, en marzo de 2000, López señaló a Alfonso Romo (jefe de la oficina de Presidencia), Ernesto Zedillo y a Carlos Salinas de Gortari, de formar parte de “una pequeña camarilla” que se beneficiaron del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

El Fobaproa fue un mecanismo creado por el gobierno priista supuestamente para proteger a los bancos del incumplimiento de sus deudores suscitado por crisis financieras. AMLO aseguró que con ello se convertía en deuda pública la deuda privada, y calificó a este fondo como “el saqueo más grande de la historia después de la colonia”.

Incluso, en el libro “Fobaproa, expediente abierto”, Lopez reseña la forma de “cómo se fraguó” la decisión del expresidente Zedillo de convertir la deuda privada de un grupo de banqueros y grandes empresarios en deuda pública, con base en “la red de complicidades y componendas que existen entre el poder económico y el poder político”.

Ahora, como Presidente, es poco o nada probable que Andrés Manuel López Obrador reconsidere la opción de Texcoco, a pesar de que no es muy seguro que los tenedores de los bonos vayan a querer venderlos a un menor precio.

Mientras el futuro del NAIM está en juego con las recompras de bonos, López Obrador afirmó que el Fideicomiso del Aeropuerto de la Ciudad de México (MEXCAT) se mantendrá para dar garantía los inversionistas, aunque se inicie la construcción de dos pistas en Santa Lucía. ¿Estamos frente a un nuevo Fobaproa?

MO