La geopolítica como ciencia tiene como un importante aliado a la industria del cine, desde la década de 1950 a la fecha son diversas las películas de James Bond, en las que este destacado agente secreto del MI-5, al servicio de su majestad británica, ha salvado al mundo del resurgimiento del nazismo, de la amenaza soviética y china, como también del crimen organizado transnacional y de una diversidad de villanos y villanas asociados a una red impresionante del crimen mundial conocida como Spectre.   Recientemente el muy destacado geógrafo político y parte de la escuela crítica de la geopolítica, Klaus Dodds, junto a junto a Lisa Funnell, elaboraron una obra maestra de esta área de estudio, intitulada: Geographies, genders and geopolitics of James Bond.

Cada una de sus más de 240 páginas tiene un peculiar análisis de este personaje de la filmoteca británica y del cine de acción, que comenzó con la novela de Ian Flemming Dr. No, quien por cierto, fue parte de la Inteligencia Naval Británica en la Segunda Guerra Mundial, como Capitán de Fragata, al igual que el propio James Bond, apoyando diversas acciones encubiertas o siendo parte de la estructura de análisis estratégico que apoyo al triunfo de la victoria aliada frente a los países del eje, liderados por la Alemania Nazi.  James Bond, no sólo es un personaje de ficción, egocéntrico y arrogante ante el peligro, cómo se le ha etiquetado desde la primera novela, pero sobre todo, desde la inicial película estelarizada por Sean Connery; este personaje vino a identificar con mucha sutiliza, el clima de la situación en la que estaba la guerra fría, el comienzo de la globalización, el conflicto contra el terrorismo y más recientemente, la pugna por el liderazgo global. Cada película establece en su crónica una problemática y una región que son de interés estratégico para las potencias en su desarrollo nacional.

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Desde el control comercial del oro, pasando por las rutas del opio, el apoyo a la democracia frente al totalitarismo marxista-maoísta, hasta la importancia de los recursos hídricos y petroleros, cada uno de los eventos a los que Bond, James Bond debe de cumplir con una misión a favor del interés nacional británico y por ende de occidente, deja en claro la pugna por mantener vigentes los valores de las democracias liberales, todo enmarcado en una fantasía del súper agente que todo lo puede resolver con inteligencia, gallardía, picaresca y elegancia, pues ningún agente de inteligencia británico, debe poner en mal la imagen del otrora todopoderoso imperio británico, que aún cuándo ya no se encuentre en esa categoría, la actitud supera a enemigos y aliados por igual.

Por ende, los servicios de inteligencia de todo el mundo son una pieza fundamental para la estabilidad del Estado, desde las acciones encubiertas en la Guerra del Peloponeso, pasando por las enseñanzas de Sun Tzu, Antoine-Henri Jomini, Carl von Clausewitz, Colin S. Gray y Lawrence Freedman, la inteligencia es un arte mucha sutileza, como una partida de ajedrez en la que el saber estructurar una diversidad de movimientos para solo desplazar una pieza en el tablero frente al adversario, así, debe ser el delicado arte de la inteligencia.

Lo sutil, con la intriga, lo sutil con el chantaje, lo sutil con la fuerza bruta, de esta manera, es como debe ser considerado el proceso de entender, el cómo los servicios de inteligencia deben de actuar en beneficio del interés nacional y por qué no, de la existencia de una nación, claro ejemplo de ello, fue la preparación de Eli Cohen, quien se logró infiltrar en el círculo íntimo de la familia Assad en Siria, cuya información fue vital, para defender al Estado israelí frente a las intenciones del panarabismo de la década de 1960 por destruir a esta nación.

La propia Gran Bretaña por su rol de un excelente hub, para los intereses estadounidenses en Europa, se convirtió en un gran centro del espionaje y contraespionaje frente a los pretensiones de la Unión Soviética por obtener información del desarrollo tecno-científicos de la OTAN, sus capacidades físicas, como económicas, en una guerra de baja intensidad que se librara a diario en cada espacio del territorio europeo.  De ahí que el número de funcionarios diplomáticos en las embajadas de Londres y Moscú, era muy elevado, pues en gran parte eran personal de las diversas áreas de inteligencia británica y soviética, que buscaban minar las capacidades de sus enemigos en beneficio del conflicto al interior de la Guerra Fría.

Dentro de ese delicado y abrupto espacio del conflicto permanente, en los últimos días de junio pasado (que por cierto, pasó casi sin conocimiento en México), hubo un incidente internacional en aguas del Mar Negro entre el Destructor HMS Defender y aviones de fuerza aérea rusa como de una fragata rusa, cerca de las aguas correspondientes al territorio de Crimea, donde se ubica el puerto de Sebastopol y base de la Flota Rusa del Mar Negro, esencial para su defensa y su conectividad con el Mar Mediterráneo y de ahí su salida al Océano Atlántico o al Mar Rojo, via el Canal de Suez.

Este escarceo estratégico para medir las condiciones de capacidad naval y aérea de la Federación Rusa, sin duda, generaran las condiciones para que los respectivos aparatos de espionaje sean puestos en alerta y utilicen sus mejores elementos analíticos y de inteligencia artificial, para definir los óptimos escenarios de una factible confrontación en todas las áreas del Poder Nacional.  Lo interesante es que estos hechos se dan, tras la reunión de Estado, entre Joseph Biden con Boris Johnson Primer Ministro británico, así como con los socios de la OTAN y una Cumbre con Vladimir Putin.

En geopolítica nada es causal y menos en el mundo de la inteligencia y el espionaje, por ello, el personaje que creó Ian Flemming, sigue teniendo una vigencia toral y más aún cuándo el mundo está sufriendo un cambio estructural por el liderazgo mundial, a lo que el propio Biden ha requerido del apoyo de sus aliados para consolidar una seguridad internacional multinacional, frente a las intenciones de las tecno-autocracias.

Y mientras esto pasa en el mundo, en México…… mmm, diversas voces periodísticas y de análisis político, han llamado para que los servicios de inteligencia sean utilizados para la defensa de los intereses nacionales y la vigencia del estado de derecho, apoyando al combate del crimen organizado y de las amenazas y riesgos externos, pues son utilizados para señalar a los enemigos de la 4T y del proyecto gubernamental.  Bond, James Bond, es la imagen geopolítica de un proyecto de nación, el de una potencia, Gran Bretaña  ¿y en México?