De pena y vergüenza en lo que ha terminado el presidente mexicano, en su urgencia de engatusar a los ciudadanos, para ocultar el fracaso total de su gobierno.

Incluso hoy podemos decir que no tenemos presidente porque, en los hechos, AMLO trabaja de “billetero” de Lotería. Es el “billetero” de Palacio o, si se quiere, el “gritón” de la feria.

Y es que, como saben, durante semanas López Obrador ha jugado con el cuento de la rifa del Avión Presidencial.

Está claro que la peculiar Lotería presidencial siempre fue un distractor “engañabobos” que pretendía desviar la atención de los grandes problemas nacionales y del fracaso de escándalo de un gobierno plagado de ignorantes y analfabetas.

Y también era evidente que resultaba imposible rifar un avión que no le pertenece al presidente y que está en calidad de renta al gobierno de México. Todo ello sin tomar en cuenta el absurdo que significa la posesión de un avión como el TP-01en manos de un particular.

Por eso, día a día evolucionó la mentira que, luego del supuesto de un solo premio, pasó a cien premiados que compartirían la supuesta propiedad del avión, hasta llegar a la terca realidad de que no se rifará el avión sino que se hará una rifa de cien premios, de 20 millones de pesos cada premio.

Hoy, al final de cuentas el gobierno debió reconocer que no habrá tal rifa de tal avión.

Y es que la mentira de la supuesta “la rifa del avión” en realidad se convirtió en un eslogan que confirma que el engaño se ha convertido en la verdadera política de comunicación del Estado; en la política engañabobos impulsada por el presidente mismo.

Es decir, desde el gobierno y desde las mañaneras, el presidente Obrador engaña por sistema, por consigna y como política pública.

Eso sí, el 15 de septiembre habrá un sorteo de la Lotería Nacional que entregará cien premios de 20 millones de pesos cada uno, con el cuento de que el dinero recaudado por la venta de seis millones de boletos de 20 pesos, servirá para la compra de equipos médicos.

¿Pero qué creen?

En efecto, resulta que resulta la supuesta compra de equipo –con el producto de la lotería–, también es un engaño.

¿Por qué?

Porque si el gobierno de López tiene dos mil millones de pesos para repartir en la rifa –para entregar cien premiso de 20 millones de pesos cada uno–, es ridículo que diga que recaudará sólo mil millones de pesos que servirían para la compra de equipo médico.

Es decir, que si usa para equipo médico los dos mil millones de pesos que va a regalar en la rifa, tendría el doble de utilidad para comprar equipo médico y no gastaría en el circo de la inexistente rifa del avión.

Sin embargo, Obrador cree que los ciudadanos son idiotas y que no se percatarán del doble engaño.

¿Por qué doble engaño?

Porque tampoco es cierto que el dinero recaudado por la venta de los seis millones de boletos de loteria vaya a servir para comprar equipo médico.

En realidad tal recaudación será utilizada con fines político electorales; para la compra de votos y de conciencias.

Y si lo dudan, vale recordar la manera en que Morena se robó el dinero que dizque destinaría para los daminificados del más reciente terremoto.

Al final de cuentas, mientras crecen los grandes problemas nacionales, mientras que el país va en picada, mientras que la inseguridad y la violencia siguen sin control y la crisis económica amenaza con la ruina de miles de ciudadanos y, mientras que se destruye todo el sistema de salud, el estulto presidente Obrador juega al gritó de la feria.

Se los dije.